Es Lo Cotidiano

Mírame desaparecer

Daniela Aguilar

Mírame desaparecer

Nadie lo sabe: cuando las cosas me van mal corro a buscar un texto. Lo encontré en un blog. Cada vez me prometo imprimirlo por si un día me voy y necesito llevar sólo esas hojas de equipaje para no mirar atrás. Nunca se lo he mostrado a alguien. No lo había mencionado hasta ahora.

Lo leo. Y lo leo. No puedo compartirlo con quien no merece una historia, ni explicar cómo se ha hecho mía. La entrada de blog cuenta la historia de una chica con ojos expresivos que un día se va de la ciudad y nunca más vuelve. Desaparece.

No deja rastro.

Hace tiempo leí que en China o Japón, ya olvidé, se vivía con cada vez más frecuencia un fenómeno así. Resulta que hay personas que se esfuman. Desaparecen cuando las deudas se acumulan, por ejemplo, pues llevar un nombre significa compromiso. Pero hay otras causas, claro. Infidelidad, corazones rotos, vidas que van más bajo cada vez, esperanzas rotas, hijos; cuando la única forma de seguir es no volver la vista atrás. La historia de la chica de los ojos profundos se me quedó, indeleble. Mírame desaparecer.

Como Richey de los Manics, que dejó su auto cerca de una gasolinera y se hizo humo.

Y me invaden imágenes de departamentos de dos metros cuadrados con inquilinos sin nombre. Que han llegado a ningún lugar, procedentes de algún lugar. ¿Quién los busca? ¿De quién se van? ¿Qué quedará de ellos?

La idea de irse es atractiva y recurrente. Es motivo de canciones, detonador de novelas, el misterio que nunca falla en llamar la atención. Cómo desaparecer por completo. Para qué desaparecer por completo. Cuándo desaparecer por completo.

¿Todos aquellos que se fueron habrán pensado todo esto? ¿Se planea o sólo se decide un día que ya estuvo, y se hace? Toman otro rumbo. Habrá quien defienda su decisión y quien la maldiga. Cobarde o muy valiente. El más grande y terrorífico (o magnífico) signo de interrogación. Y tiemblo.

Cuando las cosas me van mal vuelvo a ese texto, a esa entrada del blog. A la historia de la chica de los ojos profundos. Lo hago para seguir. Para no desaparecer.

***
Daniela Aguilar
(León, Guanajuato, 2001) es estudiante, escritora en ciernes y entusiasta de los discos. La música pop transformó su vida. Siente una extraña nostalgia por épocas que no vivió, pero ama con intensidad su era de las redes sociales y la inmediatez.

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