Buscar
19:59h. Martes, 21 de Noviembre de 2017

Restos bajo la cama

Andrés Baldíos

Saturno devorando a su hijo, Goya, detalle
Saturno devorando a su hijo, Goya, detalle

Se levantó de la cama. Se aferró a los almohadones con tal fuerza que estallaron. Entre la lluvia de plumas, el hombre grave y desnudo no sabía si abrir los ojos o contenerse hasta que las plumas terminaran de caer. Raspaba sus manos contra la pared, pintarrajeándola de carne, aún con ojos cerrados. Pálido, tembleque y desorbitado, no sabía qué hacer con lo que ya había hecho.

Fue justo en el momento en que cayó la última pluma, que sus perros corrieron a lamerle el vientre y olfatearle los genitales. Una leve erección señaló a los perros el lugar donde guardaba a seis críos de seis años. Mientras estos mordisqueaban, el hombre desnudo chupaba las yemas de sus dedos y lamía sus propias raspaduras. Arrebató un lomo de niño a uno de los perros y corrió a mirarse a un espejo. Abrió los ojos. Sus pupilas de negro inquietante encandilaron su propio reflejo. Introdujo el lomo en sus fauces inhumanas y entre traba y gorgoteo exclamó: “¡Gobierno el cielo siete! ¡De él no me destronas!”

Había ruido.

***
Andrés Baldíos
es escritor. Los primeros peldaños son peligrosos, su hasta ahora primer libro de cuentos, fue editado en 2012 por San Roque.

[Ir a la portada de Tachas 231]