Lunes. 09.12.2019
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CUADERNO DE NAVEGACIÓN

Abstinencia [LXV]

José Luis Justes Amador

The Jimi Hendrix Experience, Axis, Bold As Love, portada
The Jimi Hendrix Experience, Axis, Bold As Love, portada

Diciembre, 10
Sigo dándole vueltas a un proyecto para el año que viene. Tanto tiempo pensando en fumar, en sus causas y sus efectos, en sus posibilidades e imposibilidades, en su necesidad y su abstinencia,  en todo lo que lo rodea, me han llevado a coleccionar fotografías, algunas buscadas, otras encontradas por accidente, de escritores (¿es Groucho Marx un escritor?) en su vida cotidiana o en una pose de estudio o estudiada, que están fumando.
Creo que puede ir por ahí lo que quiero hacer. Si no puedo, escribiré de aquellos que tampoco pudieron.

Diciembre, 11
A lo largo de este año también he coleccionado, en mi memoria lamentablemente, ya que no guardo registro de ellas, infinitas conversaciones con taxistas. Sobre la razón por la que no se puede fumar en los taxis o la razón por las que sí le dejan fumar al pasaje, sobre pasajeros que prefieren esperar otro a no tirar el cigarro, o intempestivas discusiones porque alguien empieza a fumar en el vehículo.
Pero las más importantes, las que más recuerdo, las que más curiosidad me han causado siempre, son aquellas que se centran en los intentos, logrados en la mayoría de los casos, de dejarlo. Escucharlos debería ser un ejemplo y, en lugar de ello, se convierten en un tema de escritura.

Diciembre, 12
Visito una universidad que está en el extremo contrario de la ciudad, de aquella en la que trabajo. El campus es probablemente uno de los mejor diseñados y cuidados que conozco. Fumo mientras cruzo un campo deportivo para llegar a un baño. Cuando salgo me recuerdan, siempre se me olvida, que en todo el recinto no se puede fumar. Hacía mucho que no meditaba en esa contradicción. Espacios abiertos donde no se puede fumar. Unos cuantos días después voy a un espacio cerrado, y público, donde sí se puede fumar. Anoto mentalmente buscar la legislación para leerla.

Diciembre, 13
Un buen amigo me envía la ley, que esperaba bastante más larga, y procedo a leerla. Me decepciona. Más allá de una lista de edificios y estamentos, tiene poco más. Apenas me llama la atención el capítulo III, que defiende en primer lugar “el derecho de las personas no fumadoras a no estar expuestas al humo del tabaco en los sitios cerrados que comparten con fumadores”. Hasta ahí, aunque extraño, vamos bien. Lo mejor viene en el siguiente apartado del mismo capítulo, ya que promete orientar “a la población para que se abstenga de fumar en el hogar”. Mi asombro es mayúsculo. Creo que no hace falta explicar la razón.

Diciembre, 14
Me mantengo en los diez al día. Creo que aunque no es suficiente, es un logro. Aunque menor. Bien pensado, todo en esta vida es un logro menor. Incluso el haberse mantenido un año escribiendo un diario monotemático.

Diciembre, 15
Tendemos a pensar, y eso pensaba yo también, que el estado de ánimo que más incita a fumar es el nerviosismo. La ansiedad, como en aquella canción que proponía que una cupletista le decía a su amor, que nunca, llega “fumando espero”, parece ser el momento vital en que más nos inclinamos a los placeres, o peligros, del tabaco. Es cierto, aunque no del todo.

Diciembre, 16
Quedan apenas, y literalmente, quince días para saber si cumpliré el propósito. No importa. Uno, dicen, aprende más de sus errores que de sus derrotas. Es decir, no haberlo logrado significará una derrota, menos pírrica que cualquier victoria que haya podido tener, pero también el conocimiento que uno gana de sí mismo. Y eso es más importante que cualquier producto del tabaco, como les gusta poner en los señalamientos.

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