jueves. 19.05.2022
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​El año de Los Vinylos

Javier Morales i García

​El año de Los Vinylos

No suele pasarme muchas veces que escuchando una canción o simplemente pensando en un grupo, me emociono como un niño chico. Y en este caso, incluso va mucho más allá que eso.

Este texto, este artículo, o esta declaración de amor eterno (llámalo como quieras), está dedicado a ellos: The Vinylos, el combo Beat de la Bella Isla.

Éste es su año, no tengo ninguna duda. No sólo por todo lo realizado hasta ahora, también por lo que está por venir, que será lo que ellos quieran que sea.

Todos los modernistas canarios estamos en deuda con ellos y es un verdadero privilegio, un verdadero placer, poder salir un fin de semana en la isla y asistir a uno de los numerosos conciertos que han dado por diferentes locales y con diferentes motivos.

Hace tiempo que perdí la cuenta de las veces que les he visto en vivo, aunque sé que debería haber ido a muchos conciertos más, e incluso haber viajado con ellos cuando han ido a otros lugares.

Por supuesto, me compré dos copias del flamante long-play con Clifford Records, y los tengo en casa guardados como oro en paño, e incluso uno de estos ejemplares ya se ha dado alguna vuelta sonando en alguna sesión en el local favorito del Ecos de Sociedad: el Lone Star, aquí en Tenerife.

Unos meses antes ya había conseguido varias copias del extended play que precedió al disco, y alguna de estas copias ha viajado a diferentes lugares, siguiendo con la tradición cosmopolita de la isla, y en todos lados, las canciones de los Vinylos han llegado al alma y al corazón de mucha gente.

Yo sólo soy un amigo, un fan, un extraño coleccionista, un fanzinero modernista, le llevo dando vueltas a este texto casi desde los orígenes de la banda, y mi admiración por ellos es lo único que quiero que quede muy presente.

Hace ya un tiempo me lancé y le pregunte a la banda si podía asistir a uno de los ensayos, y me lleve una pequeña libreta para tomar notas.

Me vinieron recuerdos de otros ensayos en los que he estado presente, tanto hace décadas como en tiempos más recientes. Ya no me acordaba de la especie de subidón que es formar parte, de alguna manera, de una banda que está ensayando.

Allí estaba yo, en el Reino de Otto, un pastor alemán del que me hago amigo al instante.

Estamos en Arafo y tres jinetes con sus caballos bajan carretera abajo.

Una de las grandes claves de los Vinylos: Ensayar   Ensayar   Ensayar   Ensayar   Ensayar Ensayar…

Hay grupos que son como familias y el seguidor, por lo menos en mi caso, no quiere molestar ni romper lo que está bien; sólo considerarse uno más ya es todo un tesoro.

Pocas cosas más fantásticas que el ruido de una banda en un ensayo... y cómo hay una conexión generacional que une los diferentes gustos e ideas.

El espejo Beatle es la imagen perfecta donde mirarse, pero el concepto va mucho más allá de una simple nostalgia Merseybeat. La banda  ya forma parte de toda la leyenda del Sonido Mersey, pero también siguen la estela de los grupos instrumentales pioneros, tanto en el sonido como en el look.

The Vinylos siempre dan los conciertos con sus trajes negros y corbatas estrechas, mientras esa frontwoman fascinante nos admira con sus trajes, sus movimientos y su pasión en lo que hace.

Son unos profesionales del Beat que se conocen todos los trucos, todos los tópicos y todo lo que hace que un concierto sea algo serio, tan divertido como adictivo.

Como ya he comentado alguna vez, los Vinylos convierten el Soul en Beat y viceversa, pero en este cóctel mágico también caben baladones Deep soul, o Ye Yé francés, o bombas de surf instrumental y toques de garaje pop... y me pregunto si alguna vez se lanzarán a cantar y componer en español, siguiendo un giro que han hecho otras bandas mod.

En el ensayo se busca El Sonido y se mantienen conversaciones, se para las veces que haga falta para seguir mejorando, la magia de las canciones, lo que pueden cambiar las canciones, la importancia de saberse al dedillo los arreglos, también las casualidades y los delays curiosos.

El grupo sigue ensayando y me pongo a escuchar desde fuera del local...

Suenan unas notas del "Needles and Pins" pero en la versión de Smokey, de finales de los 70.

También suena el "Don't Look Back", el clásico de los Remains que me recuerda al Purple Weekend de León, así como el primitivo "Rosalyn" de los Pretty Things, otros favoritos.

Es reconfortante comprobar como los Vinylos tratan tan bien las versiones como sus originales.

Así como oír las bromas entre ellos, las risas y los vacilones, los fantásticos coros de todos los miembros y cómo hacen voces acompañando a Sonia.

Suena una canción no tan conocida de los Beatles: "What You're Doing", y escucho acordes que me suenan tan modernos, tan frescos, y que traen otra influencia en el grupo, los Byrds, claro que sí.

La guitarra de 12 cuerdas de un líder que puede parecer antipático y quisquilloso, pero que lo único que busca junto a sus compañeros es mejorar el sonido del grupo: dame un riff de guitarra y conquistaré el Mundo.

La importancia del punteo dentro de la canción, las líneas de bajo que resaltan la canción, los riffs de una batería que lanzan ese mismo tema hacia lugares insospechados.

Cuatro instrumentos. Una voz solista. Cuatro coros.

La importancia del tempo de las canciones, una sección rítmica realmente brutal en algunos temas, que casi hacen pensar en el Funk, en esos ritmos 2x2 y 4x4 y en el posible hueco que puede haber para una sección de vientos o para unos teclados o para el solo de armónica de blues.

Siguen sonando canciones y me parece oír alguna de los Hollies, también presentes, así como Billy J. Kramer y los Dakotas, con su toma del mítico "I Call Your Name", que me llevan a otras canciones como el "When I Get Home", el "Kicks" de Paul Revere and The Raiders y otros ejemplos de compositores del Brill Building neoyorquino, lo que demuestra que también son eternos buscadores de canciones perfectas.

Y si hablo de perfeccionismo beat, hablo de Power Pop.

Las sinfonías de tres minutos y los tres acordes famosos…

Suena un tema propio, dedicado a una amiga del grupo: "I Know A Girl", dedicado a la artista local y buena amiga, yo diría que hasta musa, la fascinante Max Mala, y parece que haya sido compuesto por el mismísimo Ric Ocasek de Los Cars; incluso me llegan ecos de Los Motels en la voz.

Ahora atacan con alguna de los Searchers y con un tema especial: "Secret Agent Man", la mítica composición de PF Sloan que me han dedicado alguna vez en los conciertos, y que me emociona cada vez que la escucho y que estoy seguro que hasta el mismísimo Sloan  bailaría. Esos momentos son de los tesoros más apreciados de mi vida. Gracias.

Entre ensayo y ensayo surgen más lados, más aristas o visiones del grupo, como el cariño y el amor y el respeto que tienen a los clásicos del Pop Español, del que sé a ciencia cierta que Sonia es gran conocedora y coleccionista, y la lista ya sabemos que es larga, desde Miguel Ríos a Los Brincos.

Una cantante, el micrófono y sus trucos… Una shouter por derecho. Esa es Sonia, que puede pasar del grito al susurro en un santiamén.

Siguen sonando canciones, incluso tocan el "Better Give It Up" en mi honor, y me dan ganas de dar unos pasos de baile como si estuviera en una fiesta llena de soul y de funk, y la cabeza se me llena de nuevas ideas que la banda aún tiene que explotar.

Los conciertos de los Vinylos, siempre de menos a más, son sólo lo que vemos sus seguidores, pero detrás hay años y años de trabajo, de ensayos, de alegrías y sinsabores y de mucho corazón.

Como me dijo un buen amigo, lo que está por venir es lo mejor. A donde quieran llegar, ahí estarán The Vinylos, tesoro de la orgullosa escena mod canaria.

Será un placer estar a su lado.

Gracias a Antonio, a Migue, a Sebastián, a Sonia.

Verano del 2017
La Bella Isla

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Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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