Es lo Cotidiano

CUADERNO DE NAVEGACIÓN

Abstinencia [XLVII]

José Luis Justes Amador

Abstinencia [XLVII]

Diciembre, 24
Quedan exactamente siete días para que termine el año en el que he intentado cumplir un propósito. Internet está lleno de un meme que se repite todos los años, el de los propósitos tachados año con año para ser reescritos. En realidad, creo, circula tanto porque es cierto. Los propósitos siempre se reescriben, se acomodan, de van creando o destruyendo a sí mismos. Se van transformando los propósitos, pienso al escribir la frase anterior, son la energía de nuestra vida. Podemos llamarlos metas, objetivos, deseos, cualquier nombre es válido. Pero no dejan de ser propósitos. Y, como las leyes, están hechos para ser incumplidos. ¿Qué gracia tendría la vida si cumpliéramos con todo lo que queremos? Como el deseo, si se cumplen, se agotan.
 
Diciembre, 25
Ayer me acosté temprano. Para ser Nochebuena. Fumé menos. No tuvo nada que ver con la calidad de los alimentos ni con la compañía de la fiesta. Era una especie de regalo de cumpleaños al Niño Dios. Brodski escribía todos los años un poema de Navidad.

Diciembre, 26
Estoy totalmente resignado a no lograrlo. Pero, ¿acaso no dicen algunos gurús del perfeccionamiento personal, casi todos los loqueros y todos los actores, que lo importante está en el proceso y no en el resultado? Puede que siga fumando, pero el hombre que va a fumar a lo largo de 2018 y lo que le quede de vida, sabe mucho más de él mismo que cuando comenzó el año. Y, lo más importante, ha aprendido que su fuerza de voluntad no es cero, pero que se le acerca peligrosamente.

Diciembre, 27
Y pasa lo mismo con todo. La vida de los vicios es, en realidad, un espejo magnificado de la vida real, signifique lo que signifique “real”.

Diciembre, 28
Hoy sería un buen día para no escribir nada. O, al menos, para escribir que no fumé nada. Feliz primer domingo de abril.

Diciembre, 29
Lo importante, entonces, parece ser no lo que he dejado de hacer, que era el objetivo principal, sino lo que he aprendido sobre mí, sobre el mundo, sobre mi relación con el mundo. Lo que he aprendido es que el mundo, al igual que los vicios, depende siempre de uno. Puede que suene solipsista, algo que en realidad es, pero es cierto. Lo único que importa al fin y al cabo es cómo relacionarnos con todo aquello que está fuera de nosotros. Incluso nuestro propio interior. Y en interior caben desde los pulmones a los pensamientos.

Diciembre, 30
¿Cuándo fumaré el último cigarro del año? ¿Dónde? Me pregunto porque doy por sentado que terminaré el año, el año en el que tenía previsto dejar cualquier contacto con el tabaco. Sé que lo haré. Es más fácil saber dónde y cuándo y cómo será el primero del año que viene, que cuál y cómo y dónde será el último de este año. Siempre es más fácil recordar el primero que el último. Porque podemos saber cuál es el primero, en cualquier circunstancia de la vida, tabaco, alcohol, besos, sexo, pero no el último. Nunca sabemos cuál será el último.

Diciembre, 31
Miro la fotografía de T. S. Eliot que será la primera de mis crónicas sobre escritores fumando. Pienso en uno de sus versos. “In my beginning is my end”, una línea que en realidad es una inversión del lema de María, la reina escocesa, “En ma Fin gît mon Commencement”. En mi fin está mi comienzo, en mi comienzo está mi fin. No logré y aún no sé cuál de las dos frases será más acertada aunque quizá ambas sean apropiadas. Fin.

Enero, 1
No tengo propósitos para este año. Sí uno. Uno solo. Seguir escribiendo. Aunque no sea sobre tabaco. O, quizá, sí. Sí. No. No sé.

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