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20:01h. Sábado, 23 de Junio de 2018

Van Dyke Parks en la oficina de su padre

Leonardo Biente

Alynda Segarra, 'Hurray for the Riff Raff', imagen promocional
Alynda Segarra, 'Hurray for the Riff Raff', imagen promocional

Van Dyke Parks en la oficina de su padre escucha conversaciones sobre neurología y trastornos varios y sobre los efectos de la Masacre de Dachau en la psique y cómo el Lago Charles puede funcionar como terapia pura o como enfermedad crónica y cómo todo niño frágil ágil de Louisiana capta todo y lo archiva en su memoria para futuro porque el mundo es un perro rabioso y lo va a necesitar algún día y ya lo intuye en un lugar no tan profundo de su ser pero igual hace un sol bonito y hay que salir a brincar y a jugar a la Masacre de Dachau o a los ahogados del Lago Charles o a los cuentos de Kipling y Bashevis Singer y de regreso en la noche a la clase de clarinete y a la práctica del piano y el solfeo con los clásicos del Tin Pan Alley y los spirituals y las canciones del gran gótico americano y Gershwin y los musicales de Broadway y Dean Martin

Van Dyke Parks en el estudio de su madre intenta leer esos libros que van al revés de los libros americanos libros eruditos de papel pesado y oloroso con su tipografía arcaica y muy sagrada y sus palabras de épica antediluviana y diluviana precisamente y suena a pura música y huele a desierto y qué raro y maravilloso que esas palabras regresen a la tierra y que tengan un significado nuevo y podrían hacerse canciones con esos fonemas seguro ya se hacen ya se cantan ya se bailan ya se estudian ¡frigia dominantia gamo! y las historias de esos libros forjaron la humanidad para bien y para mal le dicen y él escucha y él escribe en el pentagrama ¡primera segundabemol tercera cuarta quinta sextabemol séptimavemol! y quién sabe pero está claro que así y aquí comenzó el ciclo de canciones que nunca se acaba que nunca se acabe por favor

Van Dyke Parks en su estrado de coro niño prodigio que intenta un poco de música atonal justo en medio de un Auld Lang Syne las risotadas el regaño el experimento fue bien el experimento fue mal el experimento fue tal y se imagina en la Metropolitan Opera intentar La Bohème con sólo instrumentos de percusión instrumentos antillanos quizás un piano de juguete Linus y qué más se hace en Nueva Jersey además de mirar al otro lado qué canciones se escribieron aquí en la era de la Gran Depresión pregunta obligada hace falta un Cole Porter a esta ciudad yo puedo enseñarte yo puedo decirte cómo sólo debes olvidar esos sueños mundanos y esos discos pueriles y jamás pierdas el tono de manera inadvertida siempre hazlo con intención

Van Dyke Parks en el set de The Swan ve las piernas de Grace Kelly huele el cabello de Grace Kelly de lejos huele bien el niño prodigio no tiene su propio camerino pero sí su propio crédito en pantalla ¡and introducing! y en el set de Bonino para la NBC qué poca clase tras bambalinas en la televisión se queja aunque siempre se queja y Enzio Pinza no está mal y sabe de música y canta como se supone que debe cantarse italiano tenía que ser para conocer la ópera así sueños de La Scala y algo le aprendió porque luego firmó para hacer de Tommy Manicotti el chico de arriba en The Honeymooners y Jackie Gleason podía ser pesado pero también era talentoso y contaba buenos chistes verdes que daban pena escuchar pero daban gusto escuchar

Van Dyke Parks requintea con su nueva guitarra siguiendo un disco de Los Panchos que se encontró downtown

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Leonardo Biente
es escritor y poeta. También es empleado de día.

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