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13:02h. Martes, 25 de Septiembre de 2018

Un concepto de abismo

Andrés Baldíos

Nosferatu, fotograma de la película
Nosferatu, fotograma de la película

A David Fincher

Dicen que el término “sombra” está sobrevaluado y que ya ha agotado bastante. Y es muy comprensible. El término agota literalmente la vista del espectador, su sensibilidad la torna en un raquítico caparazón que puede extirparse como una maldita uña. Al ser un término supremo es capaz de reinventarse y transformarse en la tonalidad pura del oscurantismo.  Los ojos se tambalean tan de prisa que parecieran estar inmóviles. La irresistible dilatación de pupilas es tan sólo una muestra más del desvarío psicológico al que se enfrenta la luz y sus innumerables semejantes: desde colores claros, sonrisas ingenuas con una trivial solución de escape, hasta el fulgor artificial de las lámparas. Es sobrenatural el momento del desenlace de dichas oscuridades: reinventándose; como ya se mencionó, construyendo la desgracia, la violencia extrema y la sangre negra, sobrevaluándose en toda su abismal grandiosidad y totalitarizando la imagen hasta ofuscarla aún más de lo que los pecados capitales, los juegos retorcidos, las tertulias clandestinas, las habitaciones cerradas, los signos del crimen, las curiosidades irreversibles y las redes sociales ya la tenían. La mente se asombra, se ensombrece y, a pesar de las circunstancias, se entretiene como nunca. El término “sombra” promete lo mejor y cumple su retorcido cometido. Apenas trata uno de soltarse cuando la oscuridad ya tiene dominado cada rincón de la imagen.

El resultado es, para bien, irreparable.

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Andrés Baldíos es escritor. Los primeros peldaños son peligrosos, su hasta ahora primer libro de cuentos, fue editado en 2012 por San Roque.

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