Es Lo Cotidiano

Berlanguianos

Javier Morales i García

Berlanguianos

Te querré siempre…
Echo de menos a Carlos Berlanga.

Nunca se sabe, nunca se tiene prisa
Solo si puedes, solo si lo adivinas.
Quieres cambiarlo, quieres ver maravillas y
Volver a ser capaz de volver allí…
Nunca se sabe, nunca se tiene prisa.
Solo si puedes, solo si lo adivinas.
Es medianoche, tienes que darte prisa,
Y volver a ser capaz de volver allí…

Un día me crucé con Carlos Berlanga. Él iba por la acera derecha y yo por la izquierda. Nuestras miradas se acabaron cruzando, pero no hubo intercambio de palabras. Era en la calle Enrique Wolfson, donde estaba el Colegio Alemán y un edificio de apartamentos llamados las Mimosas, aquí en la Bella Isla. Yo acababa de salir de casa y me dirigía al kiosko Numancia. Hacía un sol espléndido y calor. Recuerdo la luminosidad y que, de lejos, vi a un soldado vestido de paseo que caminaba en mi dirección. Iba con prisa y recuerdo que en esos momentos pensé: “Está loco por quitarse esa ropa horrible. Cambiarse de ropa y relajarse”. Cuando ya estábamos cerca el uno del otro, me di cuenta que era él: Carlos. En esos instantes, un montón de recuerdos e ideas se agolparon en mi mente… ¡Carlos Berlanga! Uno de mis artistas favoritos.

Con sus letras había crecido. Me había divertido, enamorado, aburrido, colocado y mil sentimientos más. Siempre fue mi favorito de entre todos los Pegamoides. Aquella ternura mezclada con la ironía la hice mía… y no porque lo dijera Paco Umbral en una de sus columnas para estar a la moda, sino porque la filosofía de Carlos era la mía: hacer las cosas sin pretender nada y sin preocuparte demasiado de lo que salga. El eclecticismo como pasión. No aburrirse con la música.

Nunca entenderé cómo hay gente que escucha siempre lo mismo. Hay que variar en la vida. Hay que variar. Carlos se aburría si le obligaban a hacer siempre el mismo tipo de música. El estilo de Carlos Berlanga es el de las mil canciones diferentes pero que todas son las de Berlanga. Buscar todos los puntos en común en todas las músicas.

Unos años antes, estando en el Sol, no sé quién me regaló el ya famoso single de Kaka De Luxe, 1978, en donde Carlos tocaba la guitarra como un violín y me señaló a cinco jovencitos que estaban sentados en una tarima del local de la calle Jardines 15, y que miraban al objetivo del fotógrafo con unas risas nada forzadas. Eran una pareja. Después estaba Carlos y otra pareja más. “Son los Pegamoides”, me dijeron. El resto es historia, pero desde aquel día mis favoritos fueron Ana Curra (siempre me pareció excitante una chica a los teclados) y Carlos… como “Carlos Baila” de Family. Fue Carlos quien se inventó el nombre Kaka De Luxe y fue Carlos quien, buceando una tarde en el diccionario, se encontró con la palabra Pegamoide.

Yo cuando sea famoso me retiraré.
No me gusta nada

Carlos Berlanga

Dinarama fue también un invento de Carlos. Él no se apuntó a lo gótico, siniestro y oscuro en aquel viaje a Londres. En aquellos momentos Carlos escuchaba mucho sonido Philadelphia, soul blanco y mucho POP en letras grandes: francés, brasileño, de donde viniese…

El 26 de noviembre de 1982 en Bilbao, los Pegamoides dan su último concierto juntos. El sello Hispavox nunca se portó bien. Sólo olían el dinero y había poca calidad humana. Se aprovecharon de ellos todo lo que pudieron y más. A pesar de todo esto, los discos de Dinarama y el primero en solitario de Carlos salieron con ese sello.

Carlos Berlanga nació en Valencia en 1960 y falleció el 5 de junio de 2002 en Madrid.

Cuarenta y dos años de genialidad, de elegancia, de inspiración, de ser versátil y al mismo tiempo poner su sello en todo lo que hacía. Un tipo encantadoramente escurridizo y aburrido de aburrirse con las mismas caras de siempre. Hablar de Carlos es hablar de las últimas décadas de pop en este país… y de un artista que prefería el prestigio (lo tuvo, lo tiene y lo tendrá) a la popularidad (siempre efímera).  

Y Carlos fue un rockero de pro antes que nadie, también fue uno de los primeros punkies y la New Wave inventada por la prensa era lo suyo, el POP era lo suyo y también el sonido discotequero antes de que se llamara Cultura de Clubs. Carlos Berlanga fue un mod, un dandy, un hortera, un fan de los Pet Shop Boys cuando nadie lo era, adorador de íconos por encima de artistas… Carlos fue un artista gráfico, un diseñador, un pintor, un gran tímido y un enclenque, un tipo nostálgico y melancólico aunque “la nostalgia fuera un error”. Todo un payaso irónico que gastaba bromas a la gente que amaba y que se planteaba eternas dudas sobre todas las cosas.

Carlos, imitado por las modas y exiliado de la industria musical, lector de revistas del corazón y devorador de cómics que también dibujaba. ¿Alguien se acuerda de las Hermanas Gilda? Y es curioso, a pesar de todo y de mucho más, tengo la impresión de que a Carlos le reducimos, queriendo o sin querer, y él se convirtió en un outsider de todo, como aquella canción de sus queridos Ramones o de cualquiera de The Velvet Underground. En eso me recuerda a su padre, siempre intentando hacer lo que le dé la gana y yendo de lo más banal a lo más trágico, siempre con naturalidad (ahora mismo está sonando “Otra Dimensión” en Flor de Pasión de Juan de Pablos…)

Tengo una foto en casa en donde se ve a Luis Berlanga dándole un gran abrazo a su hijo Carlos.

Encerrado en este hospital, tomando Pentotal y sin poder hablar
Entre tubos de goteo estoy, viendo televisión, ya viene Sor Yvonne.
Dicen que tendré que resistir, pero yo quiero salir de aquí.
Dicen que quizás me salvaré, me curaré por fin.
A las 12 ha vuelto Sor Yvonne, trayendo otra inyección, acabará conmigo.
Tengo miedo a la reacción, mi pulso va peor, voy perdiendo el sentido,
Dicen que tendré que resistir, pero yo quiero salir de aquí
Dicen que quizás me salvaré, me curaré por fin…

El Hospital, 1982

Carlos estaba acostumbrado a ese mundo de la farándula. Lo había vivido desde pequeño. En una fiesta de la familia March conversa con Andy Warhol y les une ese sentimiento de sentirse desplazados. Un tiempo después, Berlanga le hará una visita a Warhol en Nueva York.

No sé por qué, pero sé que me estás engañando
Lo noto en tus abrazos, ya no son igual.

Del LP Grandes éxitos, Hispavox, 1982

Yo fui/soy muy fan de Dinarama y, una vez más, Carlos tenía la culpa. Lo de Alaska + Dinarama fue una imposición de Hispavox por el qué dirán de la imagen. La crítica fue por un lado y el público por otro, pero las canciones hablan por sí solas. Los cinco elepés, los maxi singles, los conciertos, las giras por España (aún recuerdo cómo les abuchearon en la Plaza de Toros de Santa Cruz de Tenerife) y por Sudamérica (¡cómo les quieren!) Había veces que daba la sensación de que se adelantaban a todo y a todos, pero cualquier público inteligente se tenía que dar cuenta de lo geniales que eran. ¡Qué maravillosas canciones! Ese era el público que de verdad interesaba a Carlos: cualquiera con los oídos abiertos.

Carlos se murió porque quería.
Ignacio Canut, 2002

Y estoy citando de memoria. Ese tándem Berlanga/Canut, esos amigos desde pequeños… y lo que más me molesta es que nunca escribirán una canción juntos ya. Echar de menos a alguien con quien conectabas de esa manera… nunca se acaba lo que puede pasar entre unos amigos. Y yo, siempre digo que trato fatal a los míos…

Dinarama acabó a finales de los 80. Olvido y Nacho forman Fangoria y Carlos comienza una carrera en solitario. En mi caso particular, fue como una especie de vacío – aunque el vacío no siempre entendido como algo negativo. La separación en tres partes fue triste, aunque ya sabes lo que se suele decir: “Sí, es una pena… pero por otro lado salimos ganando porque ahora serán otros grupos”.

Fangoria, Parálisis Permanente, Los Seres Vacíos… y Carlos Berlanga. Acepto que mis preferencias fueron hacia su dirección. Le presté atención a Eduardo y a Ana… “Vamos a jugar”… e ignoré a Fangoria y su Salto moral, aunque no a su nuevo ideario… Habría que esperar hasta ya el 1999, como la serie de televisión, para encontrármelos en el Infierno. Había proyectos paralelos geniales y realmente siempre eran diferentes. ¿Se le puede cariño a una gente que no conoces en persona?

No sé si fue un sueño o fue real, pero un día me encontré con Olvido caminando por la Gran Vía…

Se compone mejor cuando no tienes ni un duro
y necesitas ganar unas pelas.

Carlos Berlanga

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Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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