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13:30h. Martes, 21 de Agosto de 2018

Van Dyke Parks fuma un cigarrillo

Leonardo Biente

Fumadores, anuncio 02
Fumadores, anuncio 02

Van Dyke Parks se fuma un cigarrillo como vio que hacen los beatniks y los músicos de jazz en esas películas en blanco y negro en esas portadas de discos en esas páginas de periódicos con los que envuelven el pescado en la calle del mercado de hebreos mercado de negros mercado de puertorriqueños mercado de jueves y en esas revistas de vida baja de vida bohemia de vida que quiere vivir y fuma un cigarrillo para ver si la voz se le arruga se le hace ronca se le convierte de puro humo y experiencia en un canto seseante y profundo y americano y obrero de cantante de folk esas voces que se entrenan en los cafés las calles los mercados los catres las calles traseras entre las pulgas las liendres los ratones el frío el oro el arte los rascacielos y mira a Carson y lo ve tan imponente y seguro de sí mismo y tan grande a pesar de no serlo tanto y su nariz es como una flecha que allana el camino y ya no sabe descifrar sus ojos como antes ya tiene ojos de jazzista de cantante folk de all-american trobadour ya tiene mirada de L.A. Cali y sus cabellos son como las olas de la costa oeste como las líneas de una trompeta de bebop como las cabriolas vocales de una cantante de protesta medio india medio europea y él quiere saber cómo llegar a ser eso eso eso quiere tocar el suelo para después tocar el cielo para después contar lo vivido para ser el Kerouac de su propia vida para ser el Carson de su propia historia para huir de la abstracción y coger la vida por el cogote y Carson le dice que ensaye que levante esa guitarra que ponga los dedos sobre ese piano que cante una vez más que deje ese cigarrillo en paz que ya desayune algo que no sea café y un cigarrillo que ya duerma un poco pero esas ojeras y ese semblante de muertovivo es muy beatnik y cómo va a dormir en L.A. Cali donde todo sucede y habla de viejo Hollywood y habla de la fiebre del oro y pregunta oye Carson y que habría pasado en San Diego Santa Bárbara San Francisco si me hubiese dormido y da una última calada al cigarrillo y aplasta la colilla contra la suela de sus zapatos baratos que cambió a un músico en un café cantante lleno de cucarachas por una bufanda que llevaba en el cuello desde que salió de Carnegie Tech y justamente si Van Dyke Parks se hubiese dormido se habría perdido esa explosión eléctrica que salía de una radio en una gasolinera ruido que se quedó en su cabeza como si fuese un magnífico taladro que trepana su cerebro y saca otro cigarrillo de su bolsillo y lo enciende con un mechero que le cambió a un hombre en otro café en el camino por un dos cervezas o cuatro y aunque no le gusta el cigarrillo no le gusta el humo no le gusta el calor no le gusta el sabor a tierra del sur en su lengua en cada calada Van Dyke Parks fuma un cigarrillo para ver si se le hace la voz de viejo la voz de sabio la voz de quien ha vivido

Van Dyke Parks fuma un cigarrillo pero será el último porque esa noche cuando se sube al escenario con  los Greenwood Country Singers se da cuenta de que su voz ya cambió

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Leonardo Biente
es escritor y poeta. También es empleado de día.

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