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18:10h. Viernes, 19 de Octubre de 2018

Reseña

La transparencia del tiempo, de Leonardo Padura

Sergio Inestrosa

La transparencia del tiempo, portada
La transparencia del tiempo, portada

Leonardo Padura (1955) no necesita presentación, es hoy por hoy el escritor más famoso de Cuba y lo es por méritos propios.

Su última novela La transparencia del tiempo (2018) que acaba de presentar en México, es parte de la saga policial que tiene como personaje central al detective Mario Conde que está a punto de cumplir sesenta años, como el mismo Padura (la novela ocurre en el 2014), y que hace ya rato dejó la corporación policiaca, pero que aún hace algunos trabajos detectivescos (una vez policía, policía para toda la vida) además de dedicarse a descubrir bibliotecas que tengan libros viejos de cierto valor y que su socio y amigo el Yoyi, un hombre de gran éxito, le ayuda a vender.

Mario Conde, o Conde, como más se le conoce en las novelas de Padura, en esta ocasión investiga, a pedido de un viejo amigo suyo de los años del preuniversitario La Víbora, el robo del cual ha sido víctima por parte de su amante, el joven oriental (De la provincia de Santiago de Cuba, se entiende) Júnior Colás Gomez, alias Raydel; entre las cosas robadas destaca, además de muebles, cuadros, joyas, la imagen de un virgen negra, que a ratos se le confunde con la milagrosa virgen del pueblo de Regla (cuna de la santería cubana) y cuyo origen se remonta a la Edad Media, una virgen de origen incierto, africano o catalán, como el hombre que la trajo a Cuba o el recién llegado a La Habana buscando hacerse con ella.

De toda esta historia sobre el origen de la imagen de la virgen, el lector irá siendo informado a través de capítulos intercalados que corren hacia atrás en el tiempo y cuyo personaje tiene siempre el mismo nombre y que nos lleva de las montañas del Pirineo catalán hasta Tierra Santa y que al final se irá juntando con la historia policial que ocurre en la Habana.

Si alguien nunca ha leído a Padura y gusta de las novelas policíacas lo mejor sería comenzar con Pasado perfecto, la primera novela de este tipo que escribió y así seguir avanzando por toda la saga, pues Padura suele, algunas veces, hacer referencias a hechos acontecidos en novelas previas, pero aun si el lector no puede ir en orden encontrará La transparencia del tiempo sumamente entretenida de principio a fin.

La novela está bien escrita, es amena, provoca el interés del lector e intenta no ser predecible, aunque esto depende como siempre de la sagacidad del involucrado.

Más importante, al menos para mi gusto e interés académico, en las novelas de Padura es la descripción político-social que hace de su natal Cuba: la corrupción política, la pobreza, la falta de libertades, las trampas a las cuales los cubanos se han ido acostumbrando tratando siempre de sacar provecho de todo.

Padura llega a calificar la sociedad cubana actual como una selva (en el olvido quedó la utopía de la igualdad que alguna vez el país representó para muchos) donde todo se vale legal o ilegal y mejor si es proscrito pues dejará mejores dividendos.

La situación por la que atraviesa Cuba (ya he dicho que esta historia ocurre en el 2014) sugiere que unos pocos se están aprovechando de la situación y están haciendo negocios redondos mientras la inmensa mayoría de la población vegeta en el sopor tropical de la insultante pobreza, sin que el sistema forje una clase intermedia que amortice esas disparidades insultantes para un país que alguna vez se proclamó socialista.

Pienso, sin ser un experto en economía ni en política, que quizá la única forma en que Cuba puede crear esa clase media es liberando los sueldos de los profesionales: médicos, abogados, ingenieros, profesores para que ellos formen ese sector que suele darle apariencia de normalidad a las sociedades capitalistas; de paso, la nación hispana volvería a hacer atractivo el estudio para los jóvenes, quienes cada vez con mayor frecuencia descartan la idea de ir a la universidad pues, saben que al terminar la carrera si llegan a tener la suerte de encontrar trabajo, en su área de especialización, tendrán un sueldo de miseria.

Todos en Cuba los saben, hoy es más rentable lavar platos en un restaurante o paladar, servir de mesero o volverse taxista a disposición de los turistas que invertir cuatro o cinco años en una carrera universitaria.

Es interesante que en La transparencia del tiempo, algunos de los personajes sospechan y afirman que algo está por pasar, no saben qué pero intuyen que se avecina un cambio y tal vez ahora más que nunca el cambio esté por llegar, será cosa de tener paciencia y esperar lo que hace Díaz-Canel ahora que ha sido nombrado presidente de Cuba.  

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