Es Lo Cotidiano

FUMADORES [XXV]

Retrato con cigarro

José Luis Justes Amador

Retrato con cigarro
Retrato con cigarro
Retrato con cigarro

En el centro de la fotografía hay dos manos sosteniendo dos cigarros. En realidad, es una sola mano y un solo cigarro pero reflejados. Una mano está en el aire y la otra junto a un cuerpo semidesnudo de mujer.

La fotografía enmarca del rostro lo único que puede interesarle al tabaco. La boca y la nariz por la que expulsar el humo. La garganta por la que baja el que no se expulsa. No hay humo, sin embargo, en la fotografía.

No parece haber fumado en un rato. La ceniza es asombrosamente más larga de lo que sería en un instante cualquiera. Quizá no hay cenicero, quizá es un reto a ver cuán larga puede ser. Y, sin embargo, parece en la fotografía que se está riendo.

Se está riendo y, sin embargo, el movimiento de la risa no parece afectar al cigarro. Es como si todo –la risa, la mano alzada, el cuadro al fondo- intentara evitar el triunfo de la larga ceniza y no lo lograra.

Todo en la fotografía está inclinado, forma diagonales posibles aunque antinaturales. El cuadro debe estar bien colgado pero parece chueco. La mano debería ir o volver de la boca, pero está justo en medio de cualquiera de sus posiciones naturales cuando se fuma. El cuerpo del fumador está inclinado hacia uno de los costados de la instantánea. Lo único que parece estar en su lugar es el cuerpo desnudo de mujer sobre el que se apoya la imagen reflejada del cigarro.

Es una habitación sin techo ni suelo. Tal vez una ventana detrás del fumador deja entrar toda la luz a su espalda. Más allá de eso es imposible saber más.

Y, precisamente por eso, es una de esas fotografías que nos lleva a querer saber más de ella. No de ella sino del antes y del después, de la identidad del retratado, de la historia que ha llevado a ese momento.

¿Por qué ese momento? ¿Por qué está fumando? ¿Por qué elegir de fondo un cuadro que ni siquiera mira? ¿Por qué ocultar el rostro? ¿Qué habrá o le habrán dicho para destara su risa? ¿Es una risa sardónica o sincera? Todo son preguntas y todas sin respuesta.

Lo importante en esta fotografía quizá no sea el objeto sino el fotógrafo. Y de él, o de ella, no nos es dado saber nada. Salvo que ahí estaba.

(PD: O quizá, sólo quizá, lo importante no sea ninguno de los dos, ni modelo ni fotógrafo. Tal vez, sólo tal vez, lo más importante de todo ese recordatorio de que hay momentos, instantes diminutos, necesarios en su innecesariedad, que merecen ser retenidos, que merecen ser recordados como el aroma de un buen cigarro detenido entre una bocanada y la siguiente. El anhelo que, como el deseo, sólo se cumple por no cumplirse. Una risa, un cigarrillo, una mujer desnuda. Tal vez eso es la vida. Y no lo sabíamos).

[Ir a la portada de Tachas 264]

Comentarios