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12:33h. Martes, 17 de Julio de 2018

FUMADORES [XXVII]

Gandalf el Gris

José Luis Justes Amador

Gandalf el Gris
Gandalf el Gris

All we have to decide is what to do with the time that is given us. Hay personajes de ficción que son inseparables de sus atributos. Es imposible no pensar en Gregor Samsa o en el capitán Ahab sin imaginar también sus animales, una cucaracha y la enorme ballena blanca. No podemos imaginarnos a Philip Marlowe sin ver el cigarrillo colgando de los labios de Humphrey Bogart. Es también imposible, por terminar con esta lista, imaginar a Lolita sin sus lentes de sol o su piruleta en la boca entreabierta. Y, gracias a la genialidad de J. R. R. Tolkien, imaginar a Gandalf sin una frase de impecable sabiduría o una pipa, en los momentos de mayor tranquilidad, en los labios.

La sabiduría de Gandalf es aplicable, por supuesto, a la vida, pero también al tabaco. ¿O acaso no sería menos cierta la verdad de “todo lo que tenemos que hacer es decidir qué hacer con el tabaco que nos es dado”?

“What do you mean?” he said. “Do you wish me a good morning, or mean that it is a good morning whether I want it or not; or that you feel good this morning; or that it is a morning to be good on?”

“All of them at once,” said Bilbo. “And a very fine morning for a pipe of tobacco out of doors, into the bargain”.

Cualquier momento es bueno para disfrutar de una buena bocanada de humo (y en este caso no hace falta forzar la cita). Tras una réplica que podría haber salido de la boca de cualquiera de los personajes de Alicia, esa genialidad sobre el verdadero significado de dos palabras tan simples y cotidianas como son “buenos días”, llega el pragmatismo de Bilbo, al que Gandalf asiente, presumiendo que signifique lo que signifique, cosas de magos y de inteligencias, siempre es una buena mañana para disfrutar de una pipa en los campos de La Comarca.

Muchos de los fumadores, como hace Gandalf, tienen dos momentos favoritos para prender, el cigarrillo o la pipa tanto da, antes de enfrentarse a un problema, y tiene muchos como todos nosotros, o como recompensa después del deber cumplido. No es que Gandalf sea como nosotros; es, mejor dicho, que nosotros somos él. Como él, el mago, el mago gris, antes había sido, y en eso están de acuerdo todos los estudiosos, un trasunto del fumador de pipa Tolkien.

No es difícil imaginar al autor que nunca imaginó su fama deteniendo un segundo, o un minuto, su pluma para aspirar el acre sabor y olor de su marca favorita, antes de lanzarse a escribir cualquiera de las frases del sabio mago. Cualquiera de esas frases que se aplican, como todas las frases verdaderas, a cualquier acto humano. Y fumar, lo sabemos, es humano.

“A wizard is never late, nor is he early, he arrives precisely when he means to.”

Nunca es demasiado tarde para una buena pipa, fumada en la soledad o en el bullicio de una habitación o en el exterior, y nunca es demasiado pronto para ella. Siempre y cuando la acompañe, como elemento indispensable, una gran inteligencia. Una inteligencia casi mágica, si no es que mágica.

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