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Cerebro, Jaque mate: el metal clásico leonés se reedita en CD

Esteban Cisneros

Esteban Cisneros - Cerebro, Jaque Mate (1)
Esteban Cisneros - Cerebro, Jaque Mate
Cerebro, Jaque mate: el metal clásico leonés se reedita en CD

En los años 80, en León, la electricidad se convirtió en un hermoso ruido. El rock como música y como cultura explotó en la ciudad, resultado de un impulso obrero que llevaba años formándose en los talleres de calzado, las banquetas y los garajes. Inspirados por el hard rock de los 70 y queriendo dejar atrás los ecos de Avándaro, surgieron grupos que, hartos de escuchar versiones de canciones ajenas en los cafés y bares, conectaron sus guitarras para componer material original.

Uno de los más importantes (si no el que más) de esa época fue Cerebro. Y hacían honor al nombre, con una propuesta inteligente y hasta calculada. Su música era un cruce afortunado de heavy metal con referencias a Deep Purple, Iron Maiden y Black Sabbath y un rock urbano con tintes punk, de contenido social. Tocaban en vivo bien y mucho: trabajaron duro y consolidaron, en León y en el estado de Guanajuato, un público que se volvió entusiasta y exigente. No exageramos si decimos que la cultura rock que vive todavía la ciudad se formó, para bien y mal, ahí, con ellos.

Cerebro comenzó su historia en 1982 con Héctor González Bravo “El Arqui” en el bajo y la voz, Juan Carlos González “El Maraco” en la guitarra y la voz y Nicolás Sánchez en la batería y coros. Todos leoneses. Su principal motivación era cambiar el estado de las cosas y su inspiración era su amor por los discos de la onda gruesa. Pero, ay, la vida: “el Maraco” enfermó y tuvo que dejar el grupo. En algún momento también pasó por la guitarra Pascual Aceves para suplir alguna ausencia de “el Arqui”.

Se unieron al poco tiempo dos integrantes de Salamanca, Guanajuato: Raúl Zapata en la guitarra líder y Víctor Hugo García en la voz y armónica. Iban y venían entre las dos ciudades industriales para ensayar cuando el viaje no era tan breve como lo es ahora. Pero no había barreras porque tenían la sensación de que estaban haciendo algo importante. Era más que música, era despertar a la ciudad, intentar por una última vez cumplir la promesa de posibilidad que el rock había hecho desde su irrupción a finales de los años 50.

Para 1986, Cerebro era ya un nombre conocido. En vivo, eran enérgicos; tocaban mucho material propio, aunque solían complacer al público con versiones de Judas Priest o Los Ángeles del Infierno. Rápido se posicionaron como un referente del metal en el Bajío y tenían seguidores nuevos cada semana (y los primeros fans se mantenían fieles), pues la voz se corría rápido.

En agosto de ese año se realizó el primer concurso estatal de nuevos valores, organizado por el CREA Guanajuato en el Estadio León. Cerebro ganó el primer lugar, empatado con el grupo Mexicano, de San Miguel de Allende. Participaron también Origen (grupo de Julio Energía), Opus Gay, Ruedas, Anubis, Johnny Liz, Eclipse y Conejo Ficción.

Esta experiencia motivó al grupo a continuar girando por gran parte del Bajío y otras entidades del país, labrándose un nombre en la escena musical. En esos tardíos años 80 compartieron escenario con grupos como Three Souls n My Mind, Los Dug Dug’s, Toncho Pilatos, Enigma, La Cruz de Tijuana, Cristal y Acero, Mara, Nuevo México y Luzbel.

También por esas fechas se decidieron a grabar su material en un demo. Con su experiencia en vivo, no necesitaron más que un rústico estudio de cuatro canales para lograr Jaque Mate (1987), un cassette que se repartía de mano en mano en las tocadas y en los tianguis. Su éxito les consolidó como el grupo de metal más importante de León y llegó a distribuirse a nivel nacional por correspondencia gracias a revistas como Rock Pop y Banda Rockera, que habían reseñado favorablemente el demo.

Poco tiempo después filmaron un videoclip, el primero de una banda de rock local, con el director de teatro Eulalio Nava, con actores de la Universidad Iberoamericana. El tema era “Siento que me persigues” y se grabó en locaciones de la avenida Miguel Alemán y elbulevar Mariano Escobedo. En su tiempo, tuvo un gran recibimiento, sobre todo entre la comunidad universitaria, que se unió a la causa de Cerebro, haciendo crecer la base de fans. Sobreviven algunas copias de segunda o tercera generación en VHS.

1987 continuó con mucha actividad local y en Aguascalientes, Querétaro y Jalisco. Pero a mediados de 1988, el grupo hizo una pausa. Una que duraría para siempre. Nicolás Sánchez, y “el Arqui” formaron Vixit, otro de los grupos emblema del metal leonés, junto a Luis Cruz Esparza en la guitarra y José Antonio Oropeza en la voz. Los demás integrantes, fieles al proyecto Cerebro, emprendieron proyectos ajenos a la música. Ya no hubo reunión.

Pero la música se quedó y las historias permanecieron. Y después de 30 años, Rugido Records reedita Jaque Mate, la única grabación de Cerebro, aquel demo que llegó hasta lugares insospechados. El demo, por primera vez en formato CD, contiene un bonus track, una versión actualizada de “Siento que me persigues” con la participación de Candelario Ruiz en la voz y Gabriel Muniz “el Gaucho” en la guitarra.

La producción y remasterización corrieron a cargo de Armando Navarro, con el único objeto de rescatar las aportaciones musicales de Cerebro, para no olvidarse de una época a la que sus seguidores llaman “la era dorada del rock en León”. El disco ya ha llegado hasta Japón, España y Estados Unidos, a Sudamérica y a tianguis culturales en todo México (Guadalajara, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Querétaro, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Mérida, Cancún, Veracruz, Ciudad Obregón, Tijuana, el Chopo). Pero es al público guanajuatense al que realmente busca reconectar con un pasado que sigue dando de qué hablar, para volver a consolidar una escena musical que hoy se encuentra dispersa.

La música de Cerebro sobrevive con su toque agreste, visceral y urbano, pero con sus letras inteligentes intactas. En la era del autotune, son lo más alejado a lo mainstream. Pero es una muestra de lo que se podía llegar a hacer con guitarras eléctricas, tambores y un gran impulso: el orgullo propio y las ganas de trascender.

Con un agradecimiento especial a Armando Navarrock.

C/S.

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*Esteban Cisneros (León, Guanajuato) es panza verde, músico de tres acordes, lector, escritor, dandi entre basura. Cuanto sabe lo aprendió entre surcos de vinilo y vermú y los Beatles. Está convencido de que la felicidad son los 37 minutos que dura el primer disco de Dexys Midnight Runners. Procura llevar una toalla a todos lados por si hay que hacer autoestop intergaláctico.

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