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08:08h. Sábado, 17 de Noviembre de 2018

Felices conmemoraciones

Chema Rosas

Chema Rosas - Felices conmemoraciones
Chema Rosas - Felices conmemoraciones

Es por todos conocido que en el planeta Tierra el año dura trescientos sesenta y cinco días repartidos en poco más de cincuenta y dos semanas que se distribuyen en cosa de doce meses. Claro que hay un ajuste y por eso tenemos años bisiestos y la órbita terrestre no es del todo fija… así que en realidad cuando algo cumple un año, en realidad no está exactamente en el mismo lugar respecto al sol que el año pasado y el aniversario de cualquier cosa es en realidad una convención social basada en la inexactitud física de haber dado una vuelta al sol, aunque no estemos en el mismo lugar ni seamos las mismas personas. El chiste es que nos la pasamos contando años.

Tal vez sea la naturaleza cíclica del movimiento planetario que nos ha condicionado a establecer puntos fijos de referencia para que lo importante no pase desapercibido; para llevar la cuenta de aquellos hitos en nuestra historia personal que, buenos o malos, a fin de cuentas, nos hacen ser quienes somos. Es posible también que la humanidad sintiera la necesidad de un sistema confiable para asignar puentes y días feriados, aunque al final la SEP viniera a hacer lo que le diera la gana. En nuestro país el mes de septiembre está lleno de aniversarios… y aunque apagar velitas resulta inofensivo, no todo es risas y diversión, ya que en este contar las vueltas que se da al sol hay en efecto cosas que se celebran, pero también cosas desagradables o amargas para las que se usa el término “conmemoración”. La diferencia entre ambas situaciones debería ser obvia, pero si tomamos como parámetro la cantidad de personas que dicen “¡Feliz día de muertos!”, tal vez sea necesario hacer una que otra aclaración de lo correcto e incorrecto en algunos de los aniversarios más comunes:

Cumpleaños. Si hay un punto de referencia en la historia individual de cada persona es el día en que nació, por lo que está catalogado como celebración.

Lo correcto: Llevar un pastel con velas al festejado, cantarle las mañanitas mientras él ve incómodo cómo se derrite la cera de las velitas que cae en el betún.

Lo incorrecto: Hacer una fiesta sorpresa y olvidar invitar al cumpleañero, o en vez de pastel llevarle pan de muerto –que en este mes ya hay en todas las tiendas- y recordarle, justo antes de que apague las velas, que en realidad no está cumpliendo un año más, sino restando uno a los que le quedan por vivir.

Aniversarios de matrimonio. La mayoría de las parejas que han acumulado suficientes años de casados seguramente harán la broma de decir que se trata de una conmemoración de tragedia más que de una celebración, pero si aún tienen sentido del humor –y dientes después de que la esposa escuchara la bromita- vamos a catalogarlo como celebración.

Lo correcto: Dejar a los niños encargados -si es que los hay- para salir a una cena romántica a la luz de las velas, en un lugar con menú impronunciable, o a ese lugar favorito al que acudían aquella época en que se enamoraron por primera vez.

Lo incorrecto: No acordarse.

Aniversarios luctuosos: No importa qué tan terrible haya sido la persona en vida… ni la muerte de Hitler es reconocida oficialmente como fiesta nacional.

Lo correcto: Llevar flores al panteón, guardar un minuto de silencio, hacer una misa, juntarse con los amigos a recordar… y en caso de que el fallecido no fuera de nuestro agrado, simplemente guardar silencio.

Lo incorrecto: Disfrazarse del difunto en el momento de su muerte y salir a la calle para pedirle dulces a los vecinos.

Aniversarios de tragedias: Del terremoto o de los Niños Héroes… se han convertido en símbolos de solidaridad y unidad entre los seres humanos ante la desventura, pero de ningún modo constituyen una celebración.

Lo correcto: Hacer una ceremonia oficial, honrar a los héroes que pusieron su vida en peligro o hasta la perdieron por ayudar a los demás. También es correcto guardar un minuto de silencio.

Lo incorrecto: Tirarse de la azotea con una bandera, burlarse de las víctimas o poner una placa oficial con datos equivocados sobre el terremoto del 85 y tratar de corregirla con plastiloca.

Aniversario de la Independencia: Muchos países celebran el aniversario de su independencia nacional el día en que se logró. En México tenemos la costumbre de celebrar “el grito” que dio inicio a la lucha pues todo parece indicar que no ha terminado. Más allá de las inexactitudes alrededor de la fecha, de la sospecha de que Miguel Hidalgo era en realidad Nicolas Cage y del hecho de que los independentistas en realidad lo que querían era librarse no tanto de España como del “mal gobierno”, el aniversario del Grito de Independencia es considerado una celebración.

Lo correcto: Juntarse con la familia y disfrutar de los clichés tradicionales, banderas, bigotes y comer cualquier cantidad de comida picante envuelta en masa frita. Acordarse de todo lo bueno que tiene el ser mexicano a pesar del mal gobierno del que no nos hemos independizado.

Lo incorrecto: Cerrar una plaza pública, permitir el acceso a los pocos mexicanos que no te repudian lo suficiente como para no aceptar que les pagues por su presencia… ondear una bandera y gritar con cinismo que viva México y que muera el mal gobierno.

Septiembre está lleno de aniversarios y, por lo menos para mí, es uno de esos puntos fijos que me sirven de referencia para llevar la cuenta de aquellos hitos en mi historia personal y me recuerdan todo eso en la vida que vale conmemorar y guardarle un minuto de silencio… para pasar a lo que vendrá y celebrar todo lo que se pueda, mientras doy una vuelta más al sol.

notengomeil@gmail.com

 

 

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Chema Rosas
 (Ciudad de México, 1984) es bibliotecario, guionista, columnista, ermitaño y papa-de-sofá, acérrimo de Dr. Who y, por si fuese poco, autoestopista galáctico. Hace poco incursionó también en la comedia.

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