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17:18h. Sábado, 25 de Mayo de 2019

Fumadores [XLVI]

Aditamentos [I]

José Luis Justes Amador

Aditamentos [I]
Aditamentos [I]

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¿Por qué fumar ha de resultar tan molesto para aquellos que rodean al fumador? La pregunta se la han hecho mil y una veces los no fumadores, pero, quizá, también el inventor de este extraño, aunque encantador aditamento para no molestar a los que rodean a ese concentrado señor. El molesto humo no se meterá en los ojos de quienes lo rodean. Aunque como con todos los inventos adelantados a su tiempo, tanto que ni siquiera ahora somos capaces de utilizarlo, hace que quien lo observa se realice otra pregunta. ¿Qué pulmones habrá que tener a cambio de no molestar a los que nos rodean?

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Y ya puestos, ¿por qué para que resulte más fácil para los pulmones e igualmente poco molesto para los que rodean al fumador, no intentarlo en horizontal sino en vertical?

La respuesta, ésta sí bastante más genial que la anterior, es obvia. Si el humo va hacia arriba, porque no dirigir la boquilla también hacia arriba.

Probablemente el inventor no se diera cuenta de que da lo mismo la dirección pues la longitud es lo que importa. Y menos aún se dio cuenta de que a la longitud había que sumar la gravedad. Soplar no sólo fuerte sino hacerlo en contra de la dirección lógica de cualquier objeto sobre la superficie de la tierra.

Resulta, cuanto menos, encantador el inútil esfuerzo de salvar a los no fumadores.

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Y puestos a hacernos otra pregunta. ¿Y en el caso de que uno no quiera no incomodar sino compartir, pero evitando –qué poco amoroso- los gérmenes del otro?

Nada mejor, debió pensar alguien que merece no sólo un monumento, sino que alguien lleve a la práctica este maravilloso invento del que no he logrado encontrar el nombre pero que debe ser algo así como “la maravillosa boquilla doble que además de poder ser compartida con la persona amada tiene forma de corazón”.

De que el invento funciona y funciona bien, da buena prueba la cara de ella. Mientras que él, probablemente el inventor o el modelo que ha servido para las tres fotografías, está concentrado en ver la utilidad y practicidad de la cosa, ella parece haber llegado al éxtasis compartido de la nicotina. O quizá sea un rostro falso. Mejor dejarlo en duda.

NB: Estos son sólo algunos de los absurdos inventos que nunca llegaron a ser comercializados, ni fabricados en serie, porque para la el fumador la única utopía posible, la única a la que aspira es la del tacto y la rutina cotidiana. Fumar es, y será siempre, un placer solitario e íntimo.
 

PD: Aunque, comenta alguien que observa por encima del hombro estas fotografías mientras acabo de escribir esta entrega, al paso que vamos, vamos a necesitar inventos que aseguren que nadie se ofenda por el hecho de hacer algo que no está prohibido totalmente por la ley. O, quizá, y espero no ver ese día, el tabaco sea causa de delito. Como tantas otras cosas.




 

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