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Cine 1968: Transformaciones y revueltas juveniles

Fernando Cuevas

Sympathy for the Devil
Sympathy for the Devil
Cine 1968: Transformaciones y revueltas juveniles

Algunas cintas que se estrenaron en 1968, cumpliendo el medio siglo justo en el año que recién terminó. Mirada panorámica, sintética y fugaz, considerando la gran cantidad de producciones realizadas.

De ciencia ficción y terror

Giro evolutivo vía enorme elipsis para volver al estado embrionario con las máquinas  intentando tomar el control; puesta en escena de antología ciencia ficcional y filosofía cósmica apuntando al sentido de la vida humana: 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick con base en el texto de se convirtió en el filme clave de las exploraciones espaciales y su influencia se advierte en buena parte de las cintas del género. Con su impactante desenlace, viajamos a la afamada El planeta de los simios, bien cobijada recientemente por la trilogía que funcionó a manera de precuela. Además, Roger Vadim rodó la comiquera ciencia ficcional Barbarella, con Jane Fonda en el protagónico.

El género de terror estuvo muy bien representado por cintas que se volverían modélicas: El bebé de Rosemary de Roman Polanski, inmersa en el sectarismo satánico, al igual que La esposa maldita (The Devil’s Bride) de Terence Fisher con Christopher Lee; La noche de los muertos vivientes de George A. Romero, redefiniendo las películas de zombies cargadas de crítica social; La hora del lobo, realizada por el maestro Ingmar Bergman con sus dos intérpretes de cabecera –Liv Ullmann y Max Von Sydow- aislados en medio de sus visiones, también participando en Vergüenza, la otra cinta del maestro sueco en la que reflexiona sobre los efectos de la guerra en el mundo íntimo de las personas.

Rebeldías y comedias

Peter Bogdanovich debutó con El héroe anda suelto, retrato de un excombatiente de Vietnam que empieza a matar gente sin lógica alguna y Peter Klein criticó la megalomanía estadounidense en Mr. Freedom, sobre un superhéroe tipo Capitán América que llega a salvar a Francia. Steve McQueen encarnó a Bullit, filme de Peter Yates alrededor de intrigas entre políticos y mafiosos (a veces son diferentes unos y otros) y por no dejar, participó en la cinta de robo e intriga Sociedad para el crimen (The Thomas Crown Affair) de Norman Jewison. Por su parte, Pier Paolo Pasolini rodó Teorema, con un enigmático Terence Stamp en el protagónico.

Continuando con Los 400 golpes (1959), François Truffaut presentó Besos robados, inmersa en las disputas políticas y sociales que derivaron en la cancelación del Festival de Cannes, mientras que Lindsay Anderson planteó una mirada de la rebeldía juvenil en el contexto de una escuela privada en su clásica If…. John Cassavetes, actor de la mencionada película de Polanski, dirigió la sensible Rostros, mientras que Blake Edwards y Peter Sellers hicieron equipo para celebrar La fiesta inolvidable y el tándem Walter Matthau y Jack Lemon actuó en Extraña pareja de Gene Sacks, que mereció una secuela treinta años después.

The Beatles viajaron a Pepperland para liberar a sus habitantes de una tiranía musical en El submarino amarillo de Geroge Dunning y en el documental Sympathy for the Devil, Jean-Luc Godard retomó a los Rolling Stones para dibujar metafóricamente el estado revuelto de la sociedad, también advertido en Monterey Pop  D.A., obra que siguió las vicisitudes del famoso festejo rockero con toda su carga de rebeldía, tal como se vio en la atrevida y sexualmente explícita Soy curiosa azul de Vilgot Sjöman, continuación de su versión amarilla. En Juventud irresponsable (Pretty Poison) de Noel Black, Anthony Perkins vuelve a interpretar a un desquiciado, ahora haciéndose pasar por un agente de la CIA para detener la actividad contaminante de la fábrica donde labora.

Biopics, westerns y dramas

Sergio Leone entregó su clásico Érase una vez en el oeste, western que colocaba a una viuda como protagonista en un mundo masculino capturado con zooms inesperados de paciente espera, más o menos como en El gran silencio de Sergio Corbucci, también con una viuda en medio de la disputa. Con reparto multiestelar, Brian G. Hutton condujo Donde las águilas se atreven, mientras que el propio Clint Eastwood se debatía entre la justicia y la venganza en La marca de la horca (Hang ‘Em High), realizada por Ted Post y en Mi nombre es violencia (Coogan’s Bluff), persiguiendo maleantes más allá de sus contornos. El italiano Sergio Corbucci generó El gran silencio, con la ambigüedad del caso

Barbara Streisand se volvió Funny Girl en el filme biográfico dirigido por William Wyler, desarrollándose entre la carrera artística y el matrimonio, nada fácil si tienes tanto talento y te casas con Omar Sharif; otra biopic fue Isadora, cinta realizada por Karel Reisz sobre la vida de la gran bailarina. Franco Zeffirelli entregó una digna versión de Romeo y Julieta, el clásico shakespereano. El león en invierno se convirtió en referente del cine histórico: Peter O’Toole encarnó al rey Enrique II y Katharine Hepburn a la reina Eleanor en esta intriga del siglo XII dirigida por Anthony Harvey. El estrangulador de Boston de Richard Fleischer, en tanto, presentó la historia de este asesino

Burt Lancaster se convirtió en El nadador, filme basado en la historia de John Cheever y dirigido por Frank Perry en el que el protagonista decide regresar a casa pasando por las albercas de camino, enfrentando sus propias heridas. Tomás Gutiérrez Alea realizó desde la mirada de un burgués Memorias del subdesarrollo, posible de ver porque no resultaba crítica para el régimen cubano y el legendario director japonés Kaneto Shindô presentó la comedia con tinte de drama Strong Women, Weak Men y la cinta de venganza fantasmagórica Kuroneko. Richard Lester dirigió a Julie Christie en Petulia, alrededor de las dudas de una mujer sobre su matrimonio y Robert Ellis Miller adaptó puntualmente la novela de Carson McCullers en El corazón es un cazador solitario.


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