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20:05h. Martes, 23 de Abril de 2019

Rosca milagrosa

Chema Rosas

[Chema Rosas] Life of Brian, fotograma de la película
[Chema Rosas] Life of Brian, fotograma de la película

Un niño juega con los regalos que recién le trajeron los Reyes Magos en el tapete de la sala. Su padre está sentado en el sillón; hojea el periódico y masculla groserías a las noticias, lo suficientemente bajo para que su hijo no escuche, pero suficientemente fuerte para que esos diputados se enteren de dónde pueden meterse su bono navideño.

HIJO: Oye papá… ¿cuál es tu Santo Reye Mago favorito?

PAPÁ: ¿Mi qué?

HIJO: El Reye Mago que más te gusta… ¿cuál es?

PAPÁ: ¡Ah ya! ¡Te estás refiriendo al singular!

HIJO: No papá… se llaman Melchor, Gaspar y Baltasar… no hay ningún Singular.

PADRE:  Lo que digo es que estás un poco confundido: el singular es cuando sólo nos referimos a un individuo del conjunto. En este caso el conjunto o plural es Reyes Magos y el singular de reyes reye sino rey. Como sea, mi favorito es Baltasar.

Satisfecho por haber dado a su hijo una lección en el correcto uso del lenguaje, el padre regresó a su lectura. El niño se quedó pensativo por unos momentos y volvió a la carga

HIJO: ¿Por qué?

PADRE: Porque tiene un elefante.

HIJO: No… lo que quiero saber es por qué si los Reyes Magos siguieron a la estrella de Belén hasta el pesebre donde acababa de nacer el Niño Dios los celebramos diez días después. ¿No tendría más sentido que los celebráramos en Navidad?

PADRE: Porque efectivamente llegaron varios días después, y fue hasta entonces que Jesús se dio a conocer ante el mundo como Rey de Reyes en la Epifanía.

HIJO: Como mi tía.

PADRE:  No, tu tía se llama Estefanía. La epifanía es una palabra proveniente del griego que significa manifestación.

HIJO: ¿Eso significa que Jesús, José y María se quedaron en ese pesebre entre el buey y la mula durante más de diez días hasta que llegaron los Reyes para poder manifestarse?

PADRE: (tras considerarlo brevemente) Supongo que sí.

HIJO: ¿Qué no tenían nada mejor que hacer?

PADRE: A lo mejor sí, pero no tenían a dónde ir. Recuerda que no les daban posada porque eran muy pobres. Ahora que también es posible que hayan llegado la misma noche, pero lo celebramos con diez días de diferencia por los ajustes al calendario gregoriano. Me parece que incluso la iglesia armenia celebra navidad este mismo día. Ahora, si me lo permites y no tienes otra duda, me gustaría regresar a mi lectura del periódico.

Algo fastidiado, el padre se recargó de nuevo en el respaldo y abrió el periódico ruidosamente, declarando que la conversación había llegado a su fin.

HIJO: ¿Papá?

Resignado, el padre dobla el periódico y lo coloca sobre la mesa de centro.

PADRE: Dime.

HIJO: Si eran tres reyes que llegaron desde Oriente para regalarle oro, incienso y mirra al que consideraban el rey de reyes… ¿cómo es que Jesús creció pobre? ¿qué le hicieron al oro y todo eso? ¿no hubiera sido mejor contar con algo de efectivo para su campaña religiosa?

PADRE: Si en algo se parece la historia de Jesús a la realidad, seguramente José creyó que era buena idea invertirlo en carreras de camellos o algo así. A lo mejor llegó una de las hermanas de María a pedirles prestado para un negocio de dátiles en conserva que no prosperó. Y no sabemos cuánto oro le regalaron, posiblemente alcanzó para poco más que pañales.

HIJO: Pero se llevaron a Jesús para enseñarle magia…

PADRE: No, en esa época no había Hogwarts.

HIJO: Por la región, me parece que más bien lo hubieran llevado a Durmstrang.

PADRE: De todos modos, no eran ese tipo de magos… en este caso la palabra mago tiene más que ver con que eran astrólogos y muy sabios. Interpretaban profecías y las señales del cielo para encontrar al elegi… tienes razón, podían haber sido ese tipo de magos.

HIJO: Y la prueba de que Jesús aprendió magia está en que convirtió agua en vino, multiplicó peces y panes y hasta resucitó a su amigo.

PADRE: Esos son milagros, no magia.

HIJO: ¿Cuál es la diferencia?

PADRE: Creo que eso nos daría para una enorme disertación y no sé si terminaríamos a tiempo para la cena, sin embargo, podríamos resumir que los milagros son acontecimientos que ocurren en el lugar preciso para la gente indicada como intervención y prueba de que Dios existe, a menudo usando un mensajero o profeta… mientras que la magia es la alteración de las leyes naturales del cosmos a voluntad de un humano que tiene el poder y conocimiento para hacerlo. ¿Te quedó claro?

HIJO: Como el agua convertida en vino sin uso de varita.

PADRE: Muy bien… ¿ya se te acabaron las preguntas?

HIJO: Sólo me queda una…

PADRE: Dispara.

HIJO: ¿Por qué hay algunas roscas que no están secas y tienen relleno de nutella?

PADRE: Es un milagro.

Es pequeño siguió jugando con los calcetines que le trajeron los reyes magos y el padre terminó de leer su periódico. Más tarde fueron a la panadería a ver si podían conseguir algo milagroso.

F I N

notengomeil@gmail.com

Chema Rosas (Ciudad de México, 1984) es bibliotecario, guionista, columnista, ermitaño y papa-de-sofá, acérrimo de Dr. Who y, por si fuese poco, autoestopista galáctico. Hace poco incursionó también en la comedia.


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