Es lo Cotidiano

DISCOS 2018 [IV]

Negritudes y formas del Rock

Fernando Cuevas

Cuevas
Everything is Love
Negritudes y formas del Rock

Seguimos el recorrido sonoro por las obras producidas en el año recién terminado.

Una rima y un ritmo para explicar el mundo

El angelino Earl Sweatshirt produjo Some Rap Songs, uno de los álbumes imprescindibles del género en el año, tal como el FM! de Vince Staples, ya dueño de un beat distintivo; el personalísimo Astroworld de Travis Scott; el melódicamente incisivo Cocoa Sugar de Young Fathers, y el consistente y de rima virtuosa Daytona de Pusha T. Por su parte, Saba aprovechó la coyuntura para plasmar necesidades en Care for Me, porque también uno necesita de pronto ser atendido y el colectivo BROCKHAMPTON entregó Iridescence, con la creatividad bien iluminada y en una feliz asociación, Jean Grae / Quelle Chris nos tranquilizaron con Everything’s Fine. La rapera de Chicago CupcakKe brilló con Ephorize, compartiendo certezas y dudas.

Los veteranos de Cypress Hill se viajaron con Elephant in Acid, acaso rememorando a esa obra maestra fílmica llamada Dumbo y Eminem, el superventas del año, se lanzó al vacío con Kamikaze. Después de sendos discos ventilando dimes y diretes matrimoniales, las mega estrellas Beyonce y Jay-Z se confabularon para concebir Everything is Love bajo el nombre unionista de The Carters, como sucedió con Kids See Ghosts, el tándem de West y Kudi entregando el homónimo, como si de un filme de Shyamalan se tratara, Kids See Ghosts. Con energía y mostrando liderazgo a batacazo limpio, Chris Dave and the Drumhedz junto con varios invitados de lujo, integró el homónimo Chris Dave and the Drumhedz.

Por su parte, el reconocido productor asentado en Los Ángeles que gusta de vivir en la provocación conocido como JPEGMAFIA, entregó Veteran, cargado de sátira letrística y retadoras articulaciones instrumentales, en tanto Rae Sremmurd confeccionó SR3MM, un triplete en solitario y en compañía de Swae Lee y Slim Jxmmi.  The Internet grabó Hive Mind, jugando con soltura entre el R&B bienpensante, el soul de tiempos inciertos, visto con optimismo por Leon Bridges, desparramado sentimientos afectuosos y positivos con su cuota de melancolía en Good Thing y Nao volvió después de su aclamado debut con Sturn, haciendo su parte con esencia funkie envuelta en un R&B.

Disfrutable pesadez

Trayendo a colación a Graham Greene, Ordinary Corrupt Human Love fue el aporte de Deafheaven, banda clave de la escena metalera actual en continuo proceso de búsqueda, acá abordando los diversos sentimientos que rodean al amor, en tanto Sleep, los roqueros de piedra de toque directamente de San José, California, entregaron The Sciences, macizo y bien puesto para no dejar resquicio al silencio. En su octava entrega, el trío de Oregon conocido como Yob produjo Our Raw Heart, directo, desencarnado y sin posibilidad alguna de cocción previa para evitar simulaciones. Los veteranos canadienses de Voivod, le pusieron velocidad progresiva a su trash en The Wake, despertando como si el tiempo no pasara; también de aquellas tierras con sazón asiática, llegó el metal progresivo con tintes sicodélicos capturados en Dirt, obra de Yamantaka // Sonic Titan.

El quinteto Rolo Tomassi con su Time Will Die and Love Will Bury It, colocó la garganta fuera de control para pensar sobre tiempos y amores, como el disco Holly Hell, de los ingleses Architects, primero sin su fallecido líder Tom Searie y octavo de su trayectoria, bien insertado en su tradicional metalcore y el I Love You At Your Darkest de Behemoth, enérgica declaración de amor que no deja duda de que va para siempre., desde tierras nórdicas, los suecos de Ghost y Therion presentaron Prequelle y Beloved Antichrist respectivamente, con el habitual espacio para la orquestación y el lance teatral, entre musculosos guitarrazos y efusivas vocalizaciones. El subgénero del doom estuvo bien representado por el guturalmente profundo Magus de Thou y el revulsivo Eternal Return de Windhand.

Rock, Punk y derivados

Ty Segall suelta la energía en el prolongado Freedom’s Goblin, mezclando géneros y dejando libre al duende para que haga de las suyas y vía Snares Like a Haircut, el dueto noise No Age, mantuvieron vivo ese punto de tensión entre el rock y la explosión. Jeff Rosenstock produjo con la bravura del punk y el talento melódico acostumbrado POST-PRC-353, mientras que Black Rebel Motorcycle Club generó Wrong Creatures, con la oscuridad suficiente, y Smote Reverser de Thee Oh Sees insiste en la intención de la banda: explorar las fronteras ente géneros y producir un rock de directrices multiplicadoras sin tiempo para el descanso. Screaming Females nos puso en fila dinámica con su roquero All At Once y Whyte Horses le puso dos rayitas de sicodelia a Empty Words, como mostrando que no tienen llenadera.

Los revival punks de Idles siguieron haciendo ruido con Joy As an Act of Resistance, segundo disco que pone al disfrute en el campo del anti-sistema, mientras que Car Seat Headrest reformuló Twin Fantasy del original grabado en el 2011 con sentido de actualidad y búsqueda de innovación. Los roqueros de Hookworms entregaron el consistente Microshift, al parecer su disco final, tras las acusaciones por abuso en contra de su líder. Parquet Courts siguió su notable producción con Wide Awake!, sexto disco de creciente talento para confeccionar canciones que despiertan con sentido y el cuarteto Hop Along insertó su punk actualizado en Bark Your Head Off, Dog, tercer disco en su cuenta. Elephant Micah participó confirmando consistencia roquera con Genericana.

 

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