Es lo Cotidiano

El infierno

Andrés Baldíos

 

laberinto
Andrés Baldíos

El zaguán es indescriptible porque muy pocos lo han conocido; forma parte de un rumor, una especie de leyenda que intriga a quienes buscan respuestas.

Se abren un par de puertas, supongamos. Volvemos la vista para verificar si nadie nos ha seguido, supongamos. Se enciende un candelabro, porque no sabemos si hay más de uno o siquiera si hay un candelabro. Y supongamos que hay varios estantes de incontable papeleo: todas las obras de los condenados por la historia de los vencedores.

En los estantes yacen acomodados y apilados (probablemente de manera cronológica, quizás alfabética) los memorables trabajos de los imperdonables.

Yacen los laberintos del otro, del mismo. Yacen los detalles de las vidas de Ada y su querido Van, los comentarios de Charles Kinbote y la invención de los arlequines. Yace el día completo de Leopold Bloom. Yacen las navegaciones de pasajeros infortunados por su destinación a tierras corruptibles. Yacen pasajes a un país de elefantes y un cuarto con vista a la intensidad de las tramas. Yacen los epitafios y las pirámides de un griego que padeció de vida en su lucha por sobrevivir. Yacen las autobiografías de una figura máxima de los rusos.

Yacen versos satánicos, ¿y adivinen de quién? Yacen, quizás, las obras completas de Reyes y Lugones y de Rulfo (que bien podrían caber en un morralito). Yacen tantos apellidos que nos volvemos a algunos de los reconocidos y nos gana la extrañeza: brindan el trono a quienes tarde o temprano habrán de extinguirse dejando apenas unas cuantas migajas que podrán ojearse en plena caminata por la humanidad. Porque adentro yace una política bastante elitista en la mayoría de sus casos.

Adentro yacen todos estos nombres y más, todos tras las rejas de la injusticia formal. Pero es esto y nada más, un asunto de mera formalidad. Yacen, por tanto, satisfechos de haber cumplido su cometido.

Dicen que en la Academia Sueca caben muchos autores, pero ningún sitio es lo suficientemente resistente para esta ocupación.




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Andrés Baldíos es escritor. Los primeros peldaños son peligrosos, su hasta ahora primer libro de cuentos, fue editado en 2012 por San Roque.

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