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15:07h. Martes, 18 de Junio de 2019

Teorías de la extinción

Chema Rosas

Teorías de la extinción
Teorías de la extinción

Hace más de ciento cincuenta millones de años la tierra estaba poblada por gigantescos reptiles llamados dinosaurios. Claro que ellos no se llamaban a sí mismos dinosaurios, porque eran reptiles y no hablaban… o si lo hacían tenían algún idioma distinto al español. Ahora que no podemos asegurar una cosa o la otra porque hace más o menos sesenta y cinco millones de años, entre los periodos Cretácico y Terciario esos gigantes -y los no tan gigantes- desaparecieron de la faz de la tierra.

El asunto con desaparecer de la faz de la tierra es que sólo hay dos direcciones posibles: para arriba o para abajo. Sabemos con certeza que tomaron la segunda ruta, o al menos temporalmente, porque terminaron en el subsuelo convertidos en el petróleo que usamos para fabricar combustible. Luego se fueron para arriba porque las partículas de CO2 terminan atrapadas en la atmósfera, impiden que la radiación solar regrese al espacio y que los polos se derritan. El misterio es que, a pesar de que muy probablemente estemos respirando partículas de velocirraptor, los científicos aún debaten acerca de cuál fue la causa de su extinción. Las hipótesis van desde lo científico hasta lo fantástico pasando por la ciencia ficción y los enfoques sociológicos. Enlisto a continuación algunas de las más relevantes ya sea por su validez científica o por su potencial de ser un paralelismo a la condición humana y su tendencia a la auto destrucción y a la comedia.

Impacto de un meteorito gigante: Esta teoría es tan aceptada que es la que se usa en las escuelas y museos. Dice que los dinosaurios la estaban pasando re bien en la fiesta cretácica cuando un meteorito del tamaño de Texas se impactó nada más y nada menos que en Yucatán, creando así el cráter subterráneo de Chicxulub. El impacto y sus consecuencias son lo que hubiera pasado en la película Armagedon si Bruce Willis no se hubiera quedado en el asteroide para hacer la detonación manual.

Periodo de gran actividad volcánica: De acuerdo a esta hipótesis los dinosaurios se parecían a los humanos en muchas más cosas de lo que creemos. Al igual que las personas, los reptiles gigantes también eran alérgicos a la lava. Y no sólo eso… con todo el CO2 que los volcanes liberaron a la atmósfera se generó un dinocalentamiento global. Muchas especies habrían sobrevivido, pero un triceratops imbécil que lideraba al grupo dijo que no creía que los volcanes fueran reales y que todo era un invento de los pterodáctilos que no querían que Pangea fuera grande otra vez. Al final todos murieron.

No había lugar en el arca: Parece broma, pero de hecho hay gente que cree que la extinción de los dinosaurios ocurrió durante el diluvio universal porque el arca de Noé tenía espacio para todas las especies animales que conocemos hoy, pero no tenía suficientes lugares para los brontosaurios o diplodocus. Los científicos no toman en serio esta teoría por el simple hecho de que, si fuera cierta, los homo sapiens habrían convivido con los dinosaurios, pero ¿qué son las matemáticas contra la palabra de Dios? ¿O contra los Picapiedra?

Cazadores extraterrestres: En esta hipótesis el planeta era una especie de paraíso turístico para extraterrestres aventureros con deseo de cazar bestias terrícolas desde sus platillos voladores. Algo así como lo que pasa en Depredador pero a escala global. Otros tienen la teoría de que los mamíferos éramos los extraterrestres cazadores y que en el proceso de eliminar a todas las criaturas terrestres nos volvimos salvajes y repoblamos el planeta como seres primitivos.

Muerte por Paleoweltschmerz: También conocido como “antiguo dolor cósmico”. Es la sensación de profunda tristeza que se experimenta al comprender que el mundo físico nunca podrá equipararse al mundo deseado como uno lo imagina. Según esta teoría los dinosaurios de pronto llegaron a la conclusión de que sus propias debilidades eran causadas por la crueldad del mundo y no había nada que pudieran hacer al respecto. El impacto de esa verdad tuvo efectos más devastadores que los de cualquier meteorito; y los dinosaurios simplemente perdieron la voluntad de vivir y Artax se extinguieron hundidos el pantano de la depresión.

Moda gastronómica. Por ahí del periodo Terciario se puso de moda comer huevo. Revueltos, escalfados, cocidos, estrellados y hasta tibios. Al principio eran fáciles de conseguir, pero la demanda creció a tal grado que en algún momento sólo los más privilegiados podían disfrutar el manjar. Fue hasta que se comieron el último huevo que se dieron cuenta de que eran ovíparos y con ese omelette se terminó la especie.

Radiación cósmica: Una supernova que explotó demasiado cerca de la tierra y convirtió al planeta en un horno de microondas con gigantismo y a los dinosaurios en tupper cerrado con frijoles refritos.

Finalmente hay quienes creen que los dinosaurios no desaparecieron del planeta, sólo evolucionaron hasta convertirse en reptiles modernos, aves, funcionarios públicos de mocasín apestoso, militantes de partidos políticos, en tus tías, en AMLO y en atracciones de feria. Lo único que sé es que si en sesenta y cinco millones de años los pobladores del planeta se preguntan qué fue de nosotros probablemente las teorías no cambien mucho… y por fin a los viejos priístas les dirán humanos.

notengomeil@gmail.com




 

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Chema Rosas
 (Ciudad de México, 1984) es bibliotecario, guionista, columnista, ermitaño y papa-de-sofá, acérrimo de Dr. Who y, por si fuese poco, autoestopista galáctico. Hace poco incursionó también en la comedia.

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