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Nunca he necesitado a Dios

Miri Ben Simhon [Traducción de Esteban Cisneros]

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Nunca he necesitado a Dios
Nunca he necesitado a Dios

Nunca he necesitado a Dios
como un salvador personal
en mi vida práctica
los silogismos sobre Su existencia
nunca han sido música para mis oídos
sino que siempre pareció vago
carente de una dimensión, aunque yo no sabía cómo decir esto.
Ni un Dios filosófico ni un Dios bíblico
aparece repentino entre Sus creaciones
en medio de revelaciones de sabiduría en Jerusalén, Su ciudad.
Y ciertamente no en manifestaciones de principios internos piadosos
y tampoco entre poetas, desafortunadamente.
Cuerpos astronómicos en la noche y paisajes místicos en Sharafat por ejemplo
y Beit Jala
soportan Su existencia entre-líneas
Sus atisbos.
La expresión en los ojos de un hombre ultraortodoxo en Mea She’arim –
eso también –
e incluso la rendición purificadora de un astuto y experimentado comerciante,
sin religión ahora en Geula,
cuando le reprochas.
Algo como “reprende a un hombre sabio y te amará”.
Y tú, cuando te limpias de las ansiosas restricciones de tu entorno
después de tomar hachís o hierba.
Manantiales de pureza cuyos orígenes desconoces
burbujean en sangre de caza, en glándulas, en leche
y una paradisiaca revelación primigenia,
y tu interioridad casi subconsciente
tu ser repentinamente revelado –

¿Está claro para ti, herencia? ¿Genes?
O una unicidad existencial, una infancia mantenida que te noquea con
una sensación de un génesis refrescante.

Todo es claro en una gran luz.
Derramas repulsión y resistencia,
un gran amor germina dentro de ti –
la gloria de esta maravilla
compuesta de
absolutos de –
verdad objetiva, justicia completa, decencia
honor internalizado
honestidad y sabiduría compleja mejorada hasta el último detalle.
Oh, completa, divina pureza.
Y así, pules un silogismo propio
para probar con decisión Su existencia:
Dios es una idea –
las ideas no tienen una existencia material
pero existen, sin embargo
así que Dios existe en definitiva como el espíritu de una idea,
la aserción bíblica “no tiene cuerpo ni forma corporal”
está clara para mí ahora como una exégesis
que sienta bien con la filosofía.




 

***
Leah Aini
(1950-1996) fue una poeta israelí. Nació en Marsella cuando sus padres, marroquíes de nacimiento, emigraban a Israel. Publicó tres libros de poesía.

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