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10:39h. Miércoles, 17 de julio de 2019

Espacio sonoro del Rey Darío

Compulsión

Mario Luis Diego 

Compulsión
Compulsión

No soy de los que se conforman con poco. No me permito probar un guisado y dejarlo a un lado sin estar seguro de su sabor. Tampoco me satisface la sed una sola copa. Si no siento la comida hasta el gaznate y la borrachera hasta sus últimas consecuencias no me siento en paz. Todo o nada y mejor nada que poco.

Los sustitutos y los colorantes artificiales no me van. Como el whisky, prefiero lo auténtico y amargo, aunque abrasivo, que lo reciclado, insípido y suave. Soy voraz en el anhelo. Cuando arranco no encuentro el modo de detenerme hasta estamparme, como una bala. Si quiero algo lo quiero a toda costa, sin necesitarlo y sin importarme las consecuencias. Lo que me gusta me vuelve loco; lo que me disgusta me revuelve las tripas. Jamás manejo en el carril de en medio ni escribo a lápiz para no usar borrador y si me equivoco lo hago hasta la ignominia. No apuesto porque no sé jugar por centavos. Prefiero el diez al noventa y ocho y medio, perder que quedar empatado y la hecatombe a la indiferencia. Si no entendiste muy bien lo que digo, mejor olvídalo; porque si no me das todo lo que quiero, entonces mejor no me des absolutamente nada.

 

 


 

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Mario Luis Diego. Melómano y creador de contenidos digitales, pelón y tatuado. Es gente bien aunque no parece. Durante el día trabaja por un sueldo y en las noches juega videojuegos y bebe. Le va bien el rollo del funk y del punk.

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