Martes. 15.10.2019
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Bienvenidos los sonidos diversos

Fernando Cuevas

Black Cat Orchestra
Black Cat Orchestra
Bienvenidos los sonidos diversos

A partir de géneros varios como la electrónica, el jazz y el metal con toques exploradores, músicos que andan por tierras mexicanas despliegan sus propuestas para compartirlas con nosotros y alterar orejas, nervios o pies, según el caso: o todos las anteriores. Y además, un trío formado por acá que vale mucho la pena. Veamos.

Pista intensa en código femenino

Con formación clásica, la treintañera Laurel Halo, originaria de Michigan ahora asentada en Berlín, gusta de entrarle a las labores propias de DJ y de explorar diversos territorios dentro del universo de la electrónica, a partir de los influjos de Detroit, esa ciudad donde ahora solo los amantes sobreviven. Tras asimilar diversas culturas eléctricas, debutó con el intrigante Quarantine (2012), tapizado por ensoñaciones oscuras que servían de base para la evolución de traslapadas vocalizaciones desafiantes, como emergidas de ambientes vaporosos. Siguieron Chance of Rain (2013), de carácter más inasible y evasivo, y el indicativo In Situ (2015), como para confirmar el contexto de realización y la continuidad en referencia a su predecesor.

Incorporando elementos del R&B y apuntes jazzísticos vertebrados con notas del popart, en el marco de los sonidos digitales, presentó Dust (2017), volviendo a compartir su voz a sabiendas que en eso nos convertiremos, en tanto Raw Silk Uncut Wood (2018), mi favorito, se enfocó en las instrumentaciones con un carácter más avant-garde, potenciadas por la contribución del chelista Oliver Coates y el percusionista Eli Keszler. Tras colaborar con músicos notables y ser parte de diversas celebraciones, acaba de grabar DJ-Kicks (2019), su aporte a la famosa serie de remixes de música electrónica para la disquera ¡K7 Records, en la que participan varios colegas y que ha contado con participantes cabecillas del género.

También con rigurosa formación clásica en vías de expansión, la chelista y compositora Lori Goldston creció en Long Island y se mudó a Seatlle a mediados de los ochenta, donde fundó pocos años después la Black Cat Orchestra, que fusionaba sonidos varios de diferentes partes del mundo y que grabó un par de álbumes, además de funcionar como soporte para varios artistas como David Byrne y Mirah. Como solista, dado el prestigio construido y la amplitud de miras, colbaoró con grupos como Nirvana y Earth, ahí nomás. Estampando su firma, grabó Film scores (2013), poniéndole sonidos a imágenes que refieren a situaciones cargadas de incertidumbre.

Tras seguir con sus contribuciones, produjo Creekside: solo cello (2014), en el que se da vuelo sin necesidad de atender exigencias externas: solamente su inspiración casi surgida en el momento, que termina por ser hipnótica. Después grabó The Seawall (2017) junto con Dan Sasaski, y Études no. 11 (2017), además de participar en el disco de The Passion of Joan of Arc (2018), al lado de Baker y Belfi. Su arco interpretativo es amplio, no solo en términos técnicos, sino de estilos emanados de diversas partes del mundo, además de aprovechar los espacios y recursos como el del pizzicato para la improvisación creativa.

DEL GRUPO AL INDIVIDUO

Stephen O’Malley es el conocido líder del grupo de doom/drone/metal Sunn O))), entre otros proyectos, pero también ha desarrollado una carrera en solitario digna de escucharse, sobre todo por las atmósferas cavernarias que consigue crear a partir del empleo de instrumentaciones y secuencias que nos llevan adentro de la cueva, no obstante su orientación vanguardista. En plan individual resulta más calmo, como se advierte en 6 Degree F Skyquake (2008), Keep an Eye Out (2008), Cocon & Oiseau De Nuit (2010) y Romeo (2011), álbumes en los que indaga acerca de emociones más contenidas que explosivas, más implícitas que explícitas, más sugeridas que expresadas.

Al parejo de sus otros trabajos en equipo, siguió grabando discos como el contenido St. Francis Duo (2012),  seguido por Shade Themes From Kairos (2014), perpetrado junto con los brillantes exploradores Oren Ambarchi y Randall Dunn, en tono pausado e introspectivo. Después de grabar el inquietante y continuista Gruidés (2015), produjo Eternelle Idole (2015), invitando a través de tres piezas a escaparse de la inmediatez y sumergirse en una realidad de sonidos impredecibles pero siempre absorbentes: nos coloca, cual debe, en una posición de espera para adentrarnos en el disfrute de la experiencia sonora.

En tanto, desde Nueva Orleans, el ex vocal de Pantera Phil Anselmo, ahora con su grupo The Illegals, plantando cara a las recientes políticas del vecino del norte, llega con bríos intactos para, a través de Walk Troughts Exits Only (2013), volver a explotar con vocales guturales y riffs calculados con velocidad incomparable en estado creciente, abriendo espacios para el movimiento descontrolado. Claro, con Choosing Mental Ilness (2018) confirmó que los estados mentales alterados convienen para seguir caminando por este valle de sombras, pedaleando hasta que el cuerpo aguante: tanta razón suena desfasada y poco útil para asimilar estas intensidades neurológicas.

UN POCO DE JAZZ ENTREMEZCLADO

Love Electric es un trío internacional de fusión que revisita con robusta soltura el rock y el jazz, compuesto por el estadounidense Todd Clouser (voz, guitarra), el argentino asentado en la CDMX Hernan Hecht (batería y producción) y el chilango Aaron Cruz (bajo), que han contado con la presencia incombustible del afamado tecladista John Medeski. Grabaron el consistente Son For a Hero (2014) y se dieron a conocer, sobre todo, a partir del sólido Psychmonde (2016), de dinámica contagiante y recordando los influjos setenteros de la música que traspasaba fronteras genéricas, incluso dándose tiempo para los pasajes poéticos cargados de sensibilidad.

 

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