Domingo. 22.09.2019
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PROSA POÉTICA

Negativ_s (fragmento)

Luna Vanessa
Negativ_s (fragmento)
Negativ_s (fragmento)
Negativ_s (fragmento)

 

 

Me gusta pensar en estos textos como en las cámaras con las que jugábamos durante la infancia. Artefactos de plástico que tenían un visor, y que al mover de arriba a abajo la palanca encontrada a un costado, cambiaban de imagen. No eran más que negativos a través de la lente, pero de alguna forma nos mantenían con la atención fija en ese instante, descifrando la imagen con ayuda de la luz. Imagen. Silencio. Imagen. Silencio. Así constantemente, hasta concretar una historia en nuestra imaginación o simplemente no llegar a nada. Imagen. Silencio. Imagen. Mi infancia en letras, mi vida como adult_ joven a través de un visor.

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Pasajer_s

I

Toma el casco –dijiste mientras te ajustabas el cinturón de seguridad –el viaje se dará a toda velocidad y necesitamos ir segur_s. Lo tomé y me lo puse como indicaste, posterior a ello te coloqué el tuyo. Al abrochar los seguros y ajustar el visor, contemplé el brillo en tu mirada, y recordé la razón por la que estaba ahí a pesar de la incertidumbre.

 

II

Encendiste la avioneta dispuest_ a volar. En mi mente el miedo y la posibilidad giraban constantemente sin concretar nada. Las llantas de la avioneta se despegaron lentamente del piso, hasta el momento de suspensión. Toda una aventura –dijiste– te juro que esto no lo olvidarás jamás. ¿De qué manera iba a olvidarlo? –contesté– si llevas en el alma la locura propia de quienes se atreven a vivir.

 

III

Éramos pasajer_s de un viaje al vacío. Éramos transitori_s pero estábamos junt_s. Impermanentes pero acompañad_s. Enviábamos mensajes a las personas en tierra a través de la radio. Es posible vivir aceptando la impermanencia –les decíamos– arriba, en nuestro vuelo, las nubes se desvanecen a cada instante, y las dejamos ir como pétalos de amapolas al viento.

 

IV

Aquella tarde mientras hablaba por la radio, escuché por primera vez en mucho tiempo el amor en mi tono de voz. Lo sentí en mis cuerdas vocales al hablar. Tú me mirabas a los ojos como quien se desplaza a kilómetros por encima de la tierra. Yo me concentraba en no perder el hilo del discurso, mientras revoloteaban en mi pecho, miles de aves rojas como utopías.

 

V

Vamos amor a volar sobre campos de amapolas. Vamos a construir castillos en el cielo, a los que sólo podamos acceder ajustándonos los cascos y a toda velocidad. Vamos, que se termina pronto la primavera y las amapolas –nuestra amada utopía– se desvanecerán.

Abrí los ojos después de un profundo sueño. Recostad_ en tu hombro, el viento trajo a mí tu aroma a lluvia.

 

VI

¿Hacia dónde vamos? –pregunté– seguiste atent_ al vuelo a pesar de haberme escuchado. Los rayos del sol se filtraron por la ventana iluminando tu cabello. El destino no importa – contestaste– lo importante es llegar. Seguimos nuestro instinto tomando decisiones a la deriva, sobrevolando lagos y montañas, bosques y ríos. Las arterias de la tierra se abrían a nosotr_s como las raíces de un árbol. Las posibilidades eran infinitas, pensé.

 

VII

El agua caía obedeciendo su único vicio. Caía con tal fuerza que simulaba olas de agua dulce rompiendo entre las rocas. Paisaje húmedo, el musgo adherido a las rocas las dotaba de vida. El agua corría libre, empapando a la tierra de lo que es. Salvajes en la corriente, se desplazaban los pétalos de amapolas, mientras que en el horizonte, una avioneta se precipitaba a la tierra.

 

> Cambio de disco.

 

Outro

Me gusta pensar en la libertad de ser quienes decidamos ser. Pensar que somos lo que hacemos, y que se nos define por nuestros actos. Es por ello que estos textos encuentran un vacío en cada vocal que pudo haber definido el género de los personajes. Omití categorización alguna, con la más noble intención de entregar este texto a las manos de cualquier persona, y que ésta pudiera apropiarse de todas y cada una de las imágenes que aquí se describen. Que se imagine en éstos u otros escenarios, en éstos u otros horizontes. Las amapolas, la avioneta y el agua, son tan sólo un recurso con el cual me identifiqué para describir ese misterio llamado amor. Tú, querida persona que lees, eres libre de elegir tus propios recursos, signos y paisajes; así como eres libre de decidir a quien amar.

 

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***
Luna Silva. México, 1991. Poeta antes que arquitecta, habitante del vacío. Escribe sobre el agua, y sobre la fragilidad de las relaciones humanas en el tiempo y espacio.

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