Es Lo Cotidiano

CUENTO

Diálogo entre un librero y un lector enamorado

Ezequiel Carlos Campos

Diálogo entre un librero y un lector enamorado - Ezequiel Carlos Campos - Imagen de autor desconocido
Diálogo entre un librero y un lector enamorado - Ezequiel Carlos Campos
Diálogo entre un librero y un lector enamorado

 

 

Librero (Lib.): Buenas tardes, ¿busca algún título en especial, novedades?

Lector (Lec.): Estoy buscando un libro…

Lib.: Sí, claro, está en el lugar perfecto para encontrar libros… Dígame, ¿cuál es el que busca para traérselo?

Lec.: Ay, no me acuerdo del nombre ni del autor. Nomás recuerdo que es un libro verde, así de este tamaño…

Lib.: Okey. Bueno, ¿sabe? Hay muchos libros verdes y de ese tamaño en toda esta librería. Mire, aquí hay dos, y si ve más para allá encontrará un par más. Por donde voltee verá similares. Como que a los editores les gusta el color verde.

Lec.: Ah, ya. El que busco es un libro de esas características, que hace mucho me regaló una que era mi novia. La historia era de una pareja que se enamoraba pero el destino les tenía algo distinto: se amaban, se iban a casar, pero al final, ya ni me acuerdo bien, algo se los impide y la chica muere. Algo así va.

Lib.: Parece una historia tipo Romeo y Julieta. De ese tipo hay muchos libros. Pero me da una idea de qué tipo es. Venga, le mostraré algunos.

[El librero le muestra algunos ejemplares clásicos de historias de amor imposible].

Lec.: No, pero estos no son los que busco. El que quiero es verde y viejito.

Lib.: Aquí lo importante no es cómo era aquel libro suyo, porque lo que usted tenía era un libro ya viejo pero que, como todo producto, sacan nuevas ediciones, nuevos formatos; entre editoriales sacan ediciones incontables. Lo que pasa es que el libro que me dice ha de ser una de esas historias clásicas, y esto quiere decir que posiblemente el que busca sea uno de estos. ¿No le recuerdan estos nombres al que busca? ¿Los títulos? ¿El nombre del autor era español, extranjero, fácil de decir, difícil de recordar? ¿El título del libro era parecido a Un amor inolvidable, algún nombre femenino como Madame Bovary o Ana Karenina?

Lec.: Pos la mera verdá no recuerdo. Era como de este tamaño y verde.

Lib.: Permítame leer las contraportadas para ver si alguno de estos es el que busca [el librero las lee rápidamente, así con toda la pila de ejemplares que juntó]. Creo que puedo encontrar algunos otros que se le parezcan. Espere un momento [va a distintas salas, y trae otro montón]. A ver… podría ser cualquiera de estos.

Lec.: Ah, mire, es un libro parecido a éste, de ese tamaño más o menos, sólo que más viejito.

Lib.: Sí, entendí que era un libro viejo, pero lamentablemente aquí no vendemos libros usados, señor, ya que es una librería comercial. Y como es tan grande, podrá ver que quizá tengamos el libro que busca. Pero es imposible si no deja de pensar en su libro de antaño: a veces hay que dejar atrás los libros que nos marcaron, refiriéndome al formato, e ir por las nuevas ediciones. Lo nuevo a veces sabe mejor. Usted entenderá.

Lec.: Tiene razón. Aquí el problema, se lo confesaré, es que esa antigua novia que me regaló el libro ahora es mi novia de nuevo. De eso pasó hace muchos años. Y la otra vez me dijo que si todavía tenía el libro que me había regalado. Cuando le dije que sí fue cuando de nuevo empezamos a salir, como que le gustó eso de que yo lo haya guardado tantos años. Como se ha de dar cuenta, le mentí. Ayer me dijo que lo quería ver para leerlo de nuevo después de tantos años. ¿Ahora entiende mi problema?

Lib.: Bueno, señor, eso no creo que sea mucho problema. Los libros van y vienen, de mano en mano. Imagínese, ¿cree que todos guardamos aquellos libros que nos regalaron las antiguas novias? Yo creo que lo importante es que le diga la verdad.

Lec.: Es que lo tiré a la basura cuando me cortó…

Lib.: Eso no es problema. Yo supongo que si le cuenta que estuvo buscando el libro en todas las librerías de la ciudad (así, exagerando) porque recordaba haberlo tenido pero que al final alguien se lo robó… yo creo que se pondrá muy contenta su novia al ver que, después de todo, movió la tierra para encontrarse con ese ejemplar verde, de ese tamaño y con esa historia, pero la vida a veces no es justa.

Lec.: Oiga, es usted un poeta…

Lib.: A veces hago uno que otro verso.

Lec.: ¿Y no podrá mejor escribir un poema para mi novia?




***
Ezequiel Carlos Campos (Fresnillo, Zacatecas, 1994). Ha publicado en Luvina, Círculo de Poesía y Punto de partida. Colabora en Liberoamérica, El Diario NTR y Es lo cotidiano. Es autor del poemario El beso aquel de la memoria (2018). Dirige la revista virtual de literatura El Guardatextos (www.elguardatextos.com). Premio Estatal de la Juventud 2019 en la categoría de Talento Joven Literatura.

 

 

[Ir a la portada de Tachas 333]

 

Comentarios