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DISFRUTES COTIDIANOS

Discos 2019 [I]

Fernando Cuevas de la Garza

Tunes of Negation, Reach the Endless Sea
Tunes of Negation, Reach the Endless Sea
Discos 2019 [I]

Iniciamos el recorrido habitual por algunos de los discos que sonaron el año que recién terminó, regalándonos momentos de disfrute emocional. Empezamos por los recién aparecidos durante el 2019.

 

Debuts: iniciando la trayectoria

Bajo el nombre de The Japanese House, el artista británico Amber Bain entregó Good at Falling, su primer largo después de varios EP’s en el que nos preparar para saber caer de pie a partir de un pulcro dream pop eléctrico y, desde Irlanda, el cantautor Dermot Kennedy levanta la mano con Without Fear. El dúo mixto de Missouri 100 Gecs, integrado por Dylan Brady y Laura Les, inicia labores con 1000 Gecs, insertado en la lógica digital de códigos binarios pero con espacios para otros sonidos de este lado de la realidad. En el campo del ambient, apareció Tunes of Negation con Reach the Endless Sea, para perderse en las inmensidades del oleaje sonoro.

Dentro del universo del Hip-Hop, el inglés Tyron Frampton, firmando como slowtahi, se lanzó fuerte para criticar diversas políticas de su país en Nothing Great About Britain, mientras que desde Compton, una de las cunas de la expansión rapera, Boogie apuntó sus dardos hacia la excesiva mercantilización en Everything’s for Sale, en tanto la nacida en Houston Megan Thee Stallion puso la carne en el asador con Fever, su primer largo, y con sus dieciocho años, Baby Keem mostró intensidad, confianza y furia desde la portada de Die For My Bitch. Quizá el debut del año del género corrió por cortesía del joven londinense Dave, poniéndole sentimiento creativo a la rima en Psychodrama.

La angelina de espíritu –y edad- adolescente Billie Elish se presentó en tono interrogativo con el superventas (disco debut más vendido de la década) When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, abriendo una posibilidad expresiva para los nacidos en el siglo XXI; la popera alemana asentada también en Los Ángeles Kim Petras por fin se animó a grabar un larga duración titulado Clarity, en tanto la canadiense ubicada en Alemania Jayda G invitó a la pista de baile con ánimo transformador vía Significant Changes y la cantante y violinista Brittney Parks, conocida en escena como Sudan Archives produjo el ecléctico Athena, tendiendo el arco con soltura.

En tesitura R&B humeante, la originaria de Washington acomodada en Carolina Baby Rose, se estrenó con To Myself, mientras que la inglesa Jade Bird retomó el folk-country para insertarle energía punketa en el ídem Jade Bird y desde Australia con toque feminista y alma indie, Stella Donnely planteó su visión en Beware of the Dogs, apuntando hacia las relaciones inequitativas impuestas por el patriarcado. Contando con el apoyo de Dan Auerbach, Yola nos invita a transitar por una elusiva fusión de géneros en el purificador Walk Through Fire  y la jazzista de Chicago conocida como Angela Bat Dawid propuso una vista a las raíces a partir de un enfoque avant-garde en Oracle, como tratando de visualizar un futuro sonoro de interacciones perpetuas: de las grandes aportaciones del periodo que apenas concluyó.

De las grandes sorpresas del año fue el descubrimiento de Nilüfer Yanya y su impredecible Miss Universe, manejando con soltura géneros diversos como el rock de caminos alternativos y el soul postmilenario con espolvoreadas jazzeras y acentos de la new wave ochentera, y para todos los que pensaban que además de guapos eran talentosos (o que una cosa eliminaba la otra), aquí está la texana Lauren Jenkins con No Saint, country pop confeccionado con indudable sensibilidad para despertar audiencias adormecidas: hay que ponerse a modo y dejar de sentirse impoluto. Apenas cumpliendo la mayoría de edad (para los parámetros sajones), Clairo (Claire Cottrill) se estrenó con Immunity, tendiendo al tono íntimo del piano que acompaña pensamientos alrededor del suicidio y el dolor.

En los terrenos del postpunk, el quinteto de Dublín Fontaines DC se destapó con Dogrel, incorporando largas herencias y The Murder Capital revisó miedos y temores a punta de guitarras con variedad de énfasis y base rítmica incisiva por momentos subterránea en When I Have Fears; el cuarteto inglés Black Midi se aventuró a modelar el caos en Schlagenheim, combinando su mathrock y artpunk con apuntes experimentales y fuertes sacudidas sonoras. Directamente de Mississippi con todo y sus influjos, Christone "Kingfish" Ingram entregó Kingfish a sus tiernos 20 añitos, en tanto el compositor R&B Lucky Daye por fin se anima a tomar el micrófono en Painted y King Ross, vibrafonista de Chicago, mostró conocimiento de causa con del universo post-bop en KingMaker.

 

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