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Discos 2019 [II]

Fernando Cuevas de la Garza

Vampire Weekend
Vampire Weekend
Discos 2019 [II]

 

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Seguimos el fugaz recorrido por los giros de los álbumes (cuando se acostumbraba tenerlos físicamente) que escuchamos durante el año recién terminado.

Arreglos tan sencillos como evocativos, cuerdas volátiles y reflexiones sobre la muerte, el amor y otras sorpresas, integran el hermoso Shepherd in a Sheepskin Vest, el aporte del gran Bill Callahan con absoluto alcance pastoral; por su parte, Justin Vernon bien conocido como Bon Iver, produjo su cuarto álbum titulado i,i, continuando con se espíritu explorador para cosechar de diversos terrenos estilísticos. Grandchildren, grupo de Filadelfia comandado por Aleks Martray, entregó su cuarto álbum titulado simplemente Grandchildren, espolvoreando sonidos sesenteros sobre un folk ventilado, también retomado, con inserciones del sintetizador, por (Sandy) Alex G en el melancólico House of Sugar, en donde las habitaciones están pobladas por diversos problemas alrededor de las adicciones.

En otra de esas productivas asociaciones, Karen O & Danger Mouse nos iluminan, solo lo necesario, con Lux Prima, integrando un dreampop con sobresaltos propios del mundo en el que vivimos, casi primigenio. También surgió una feliz y talentosa colabroación entre Calexico/Iron & Wine para entregar Years to Burn, folk y altcountry de sensibles dimensiones con todo y una suite que apunta al vuelo de las aves, al igual que Better Oblivion Community Center, creativa interacción entre Conor Oberst y Phoebe Bridges, generando con sensibilidad cargada de sinergia, que ojalá pueda dar más frutos, el homónimo Better Oblivion Community Center. Andrew Bird y sus famosos chiflidos se esparcieron por My Finest Work Yet, título arriesgado pero que lo posiciona como un de los músicos centrales de la escena reciente.

Con I Am Easy To Find, The National se confirma como uno de los grupos clave del nuevo milenio, ahora acompañados de sugerentes vocales femeninas y de un coro juvenil. Letrística fluida y rítmica sensible. Ideal para una tarde nebulosa pero llena de luz: Goes West, cuarto álbum de William Tyler es un plácido viaje instrumental entre el folk, el country y el pop que nos remite a épocas pasadas pero sorprendentemente actual. Desierto escapista entrando por la ventana siempre abierta. Elbow grabó Giants of All Sizes, como rindiendo tributo y manteniéndose como una las bandas representativas del siglo XX, en tanto Girl With Basket of Fruit de Xiu Xiu consigue encararnos y volver el trazo cotidiano en una experiencia crispada, como para atreverse a explorar los tonos morados a partir de vocalizaciones dispersas e instrumentación incisiva.

Con su apelativo Lambchop, Kurt Wagner continúa adentrándose en los terrenos de la electrónica sutil, como apoyo a su country alternativo, en el calmo This (Is What I Wanted to Tell You), transitando entre la confesión cercana y la poética del desencanto. Después de una década de silencio, Purple Mountains fue el efímero y maravilloso proyecto del fallecido David Berman (Pavement, Silver Jews), por medio del cual alcanzó a producir el homónimo Purple Mountains, recorriendo en clave folkpop diversos estados depresivos en los que se alcanza a asomar el humor, curiosamente sugerido por Thom Yorke en el efusivo (para sus parámetros) Anima, metiéndole beats de cierta algarabía a su acostumbrada paranoia. Wilco, otra agrupación esencial de las últimas décadas, grabó en pleno disfrute sin perder la inmersión acostumbrada, Ode to Joy.

Con el cálido y nasal I Need a New War, el líder de The Hold Steady Craig Finn concluye su trilogía de pequeñas historias sobre gente común, sus esperanzas y angustias, escritas con la habilidad acostumbrada, bien aderezadas con coros e instrumentaciones ricas en metales. Otro regalo para los oídos fue el evocativo ALL de Yann Tiersen, compartiendo un piano sensible que se deja acompañar por coros y niños juguetones, entre cuerdas elusivas que se conectan con la majestuosidad de la naturaleza y en el disco justamente titulado In The End de The Cranberries, se advierte un sentido de urgencia, de terminar de una vez por todas. Gran obra póstuma de Dolores y compañía.

El esperado regreso de Vampire Weekend, uno de los grupos clave del nuevo milenio, respondió a las altas expectativas: Father of the Bride destila ese refinado pop que va de los coros emotivos a los discretos colores africanos, manejando con solvencia la inserción de los silencios: hasta el papá de la novia lo disfrutaría en la boda. The Tallest Man of Earth entrega I Love You. It’s a Fever Dream, discurriendo un folk intimista que apunta directo al corazón escapista, el que se escapa al cielo sin esperar repercusiones posibles.

Por su parte, Big Thief se despachó con un doblete: nos llevó a reconocer objetos no identificados vía U. F. O. F., entre trayectos calmos y explosiones controladas y entregó posteriormente el imaginativo Two Hands enclavado en un rock de diversas aristas, extendiendo las palmas para esperar un saludo efusivo: usualmente, cuando un grupo produce dos discos en el mismo año, el segundo suele ser complementario del primero, no es el caso. El tercer álbum de Oso Oso nombrado Basking in the Glow, funciona para que Jade Lilitri le ponga su cuota de dramatismo en vertiente emo a sus inquietudes vitales, en línea con más orientación punketa del cuarteto Mannequin Pussy, llamando curiosamente a la calma en Patience.





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