jueves. 06.10.2022
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ESTA CANCIÓN PODRÍA SER TU VIDA [NOVELA POR ENTREGAS, 6]

Birth, School, Work, Death (The Godfathers, 1998)

José Luis Justes Amador

Esta canción podría ser tu vida, vi
Tachas 349
Birth, School, Work, Death (The Godfathers, 1998)

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Éramos solamente tres personas en la clase de física que daba un viejo maestro de universidad al que la jubilación había aumentado su alcoholismo y que siempre olía a coñac barato de bar barato. Uno de mis compañeros acabaría por ser filólogo, el otro la mayor estrella de rock and roll de nuestra lengua y nuestra generación. Nunca supe que hacían exactamente allí. Y, aun así, ambos tenían mejores calificaciones que yo. A mí realmente me gustaba entender cómo funciona el mundo; a ellos no les costaba esfuerzo.

Los tres estábamos becados aunque uno de ellos no lo merecía por la riqueza de su familia que, además, había sido de las fundadoras del colegio.

Estudiábamos en un colegio católico, radicalmente católico, y exclusivamente masculino. La contraparte femenina, cuyo nombre propiciaba una rima fácil y vulgar, estaba separadopor una pared. La pared donde íbamos a fumar, el único lugar de la institución en que se rompían las barreras sociales o de silenciosas enemistades. El furtivo cigarrillo adolescente unía a todos en una especie de entente que a los pocos minutos se disolvía. Desde cualquier ventana de cualquiera de los edificios podía verse la inmensa columna de humo que se alzaba desde los dos árboles que ofrecía más que cobijo o escondite sombra. Y, en un pacto entre caballeros, los maestros no molestaban asumiendo que eran parte, el fumar y el hacerlo ilegalmente, de una especie de rito de paso necesario. Como estudiar o aprender cómo es el mundo.

El otro lugar para fumar eran los casi siempre vigilados baños. Para lograr fumar en ellos la solución era encontrar el momento en que todos los docentes se encontraran en clase y nadie pudiera entrar a alguna de las sorpresivas rondas de reconocimiento. 

La opción más arriesgada, la que más punto daba en la idiota competición de ver quien era má irresponsablemente adolescente, era la de fumar en los baños a la hora de la misa voluntaria. 

Siempre sonaba una campana a la misma hora, diez quince de la mañana, anunciando que se abría el tiempo de estudio, obligatorio, o de acudir a la eucaristía, voluntario. Todo el mundo, excepto los católicos más católicos o los necesitados de alguna ayuda extra, ya fuera natural o sobrenatural, acudían a la llamada. El resto aprovechaba para completar o iniciar tareas pendientes. Sólo los más valientes se arriesgaban a, diciendo que iban al encuentro del señor, a encerrarse en uno de los cubículos, a fumar, tranquilamente, uno o dos cigarros.

Ni siquiera sé porque lo hice porque en la escala social de la escuela mi puesto probablemente fuera el más bajo, becario y científico de vocación además de pobre no daban mucho prestigio. No ganaba nada ni hubiera subido aunque hubiera asesinado a alguno de los maestros más odiados. Supongo que fue mi temprana adicción a calmar los nervios con nicotina. Y me arriegué.

Al regresar a la clase, Física, sólo tres alumnos, dos sin mí, me recibió una pregunta directa.

- ¿De dónde vienes?

Contesté.

- De misa.

Bofetada.

- Repetiré la pregunta. ¿De dónde vienes? 

Fui sincero en esta segunda oportunidad.

- De fumar del baño.

Bofetada.

Algo dentro de mí se rompió en aquel instante. No había manera de entender el mundo. Si mentías eras castigado. Si decías la verdad eras igualmente castiga con el mismo castigo.

Si iba a dolerme siempre, entonces no tenía sentido mentir. 

Siempre he dicho la verdad sin importarme nada más. Si iba recibir golpes que, al menos, fueran por una buena causa. O por lo que a mí me parecía una buena causa.

 




***
José Luis Justes Amador. (España, 1969) es filólogo con un posgrado en Cambridge sobre poesía inglesa contemporánea. Sus publicaciones más recientes son "99" (2019, UAA) y El poeta, enamorado, escucha 'The Velvet Underground and Nico' (2018, IMAC).

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