Es lo Cotidiano

NARRATIVA

La pesca de truchas entre las tumbas

Richard Brautigan (traducción de Federico Campbell)
Tachas 350
Tachas 350
La pesca de truchas entre las tumbas

Ambos cementerios se unían por pequeñas colinas y en medio fluía el riachuelo del cementerio, un riachuelo tan parsimonioso como un cortejo-fúnebre-en-un-día-en-que-el-sol-caía-a-plomo repleto de truchas.

A los muertos les importaba muy poco que yo pescara allí.

En uno de los cementerios crecían altos abetos y el pasto se conservaba verde Peter Pan todo el año por el agua del riachuelo; el cementerio tenía lápidas muy frías y estatuas y tumbas de mármol.

El otro cementerio era para los pobres; carecía de árboles y el pasto se volvía castaño como una llanta desinflada cuando llegaba el verano y así permanecía hasta que la lluvia, como un mecánico caía al final del otoño.

No había lápidas elegantes para los muertos pobres. Sus señas eran pequeños tableros que parecían pedazos de pan rancio:

Devoto e Insufrible Padre de
Amada e Infatigable Madre de

En algunas tumbas había frascos de fruta y latas con flores marchitas:

Dedicado
A la memoria de
John Talbot
Quien a la Edad de Dieciocho Años
En un Burdel
Fue balaceado en las Nalgas
1ro. De Noviembre, 1936
Este Frasco de Mayonesa
Con Flores Marchitas
Fue Dejado Aquí Hace Seis Meses
Por Su Hermana
Quien Ahora Se Halla
En Un Manicomio

Finalmente las estaciones del año se encargarían de borrar sus nombres con la misma rutina del cocinero que cotidianamente deja caer los huevos en una parrilla situada cerca de una estación de ferrocarril. Por su parte, los bien nacidos tienen sus nombres escritos perdurablemente en entremeses de mármol como caballos que trotan hacia los senderos elegantes del cielo.

Seguí pescando en el riachuelo del cementerio, rodeado de penumbra, mientras la exclusa estaba abierta; conseguí muy buenas truchas. Sólo la pobreza de los muertos me importunaba.

Una vez, al anochecer, mientras limpiaba las truchas antes de irme a casa, tuve la ilusión de visitar los cementerios pobres , y recortar el pasto, recoger los frascos de fruta y las latas y los letreros y las flores marchitas y las chinches y los yerbajos y los terrones e irme a casa para poner todas estas cosas en el anzuelo y lanzarlo contra el cielo hasta verlo flotar entre las nubes y las estrellas de la tarde.




***
Richard Gary Brautigan fue un novelista, poeta y cuentista estadounidense, perteneciente a la Generación Beat. Este es un fragmento de De La pesca de truchas en Norteamérica (Editorial Extemporáneos, 1972).

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