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Los libros del 2019 [I]: Plumas de mujeres

Fernando Cuevas de la Garza
Tachas 350
Tachas 350
Los libros del 2019 [I]: Plumas de mujeres

Iniciamos el breve recuento de algunas de las páginas memorables que nos dejó el año pasado y que mantuvieron el gozo de la lectura como una de las actividades humanas más reconfortantes. En esta primera entrega, 20 libros escritos por mujeres brillantes de diversas generaciones y orígenes, abordando temáticas entre las que se deslizan miradas múltiples sobre la condición humana. Veamos.

Gracias al premio de la academia sueca, se van difundiendo con mayor profusión los escritos de Olga Tokarczuk, como se muestra en Los errantes (2018; Anagrama, 2019), mosaico de ideas, viajes e ideas históricas que reivindican la capacidad de escritura de la autora polaca, recién merecedora del premio Nobel. La secuela de El cuento de la criada por fin vio la luz bajo el título de Los testamentos (Salamandra, 2019), en el que tres mujeres tomarán decisiones cruciales con respecto al régimen de Gilead: Margaret Atwood continúa con su feroz crítica aprovechando el recurso de la creación distópica y su habitual capacidad narrativa.

La irlandesa Anna Burns contextualiza Milkman (2018; Alianza de Novelas, 2019) en el conflicto que vivió su país si bien recurre al anonimato de lugares y personas: una joven que quiere pasar desapercibida termina atrapada entre chismes relacionados con el lechero de la colonia, sitaución que va escalando tal como la situación sociopolítica; escrita con el brío necesario sin perder el detalle descriptivo, cortesía de la propia protagonista en franca postura feminista, la novela se hizo acreedora al Man Booker 2018 y al National Book Critics Circle 2019. Por su parte, la neerlandesa Marijke Schermer firma con absoluta contención La persona normal (2016; Alfaguara, 2019) relato de una mujer que parece tenerlo todo, salvo la seguridad de haber superado un suceso del pasado que salta para poner de manifiesto la fragilidad de la felicidad como condición permanente.

Desierto sonoro (Sexto piso, 2019) de Valeria Luiselli, quien muestra igual su destreza para al reportaje que la para la novela, invita con sorprendente cercanía al tránsito tanto de proyectos laborales como familiares, combinando con soltura la crónica de carretera y las implicaciones de las decisiones parentales, atravesadas por el drama de la migración y el estudio de la apachería, en tanto la danesa Dorthe Nors nos comparte en forma contemplativa la vida de una cuarentona en pleno proceso de renovación sin demasiados sobresaltos vía Espejo, hombro, intermitente (2016; Anagrama, 2019), sobe todo revisando motivaciones y procesos de toma de decisiones, más que los hechos y sus consecuencias.

Un grupo de personajes se preguntan y buscan el sentido de la vida, reflexionando sobre la expectativas impuestas y los momentos para alcanzarlas, si es que tal logro es posible, en El lugar de la espera (Acantilado, 2019) de Sònia Hernandez, quien juega con los plurales y los personalismos en la construcción de los propios narradores; por su parte, Karina Sainz Borgo entregó la exitosa La hija de la española (Lumen, 2019), escrita con pulso firme y sensibilidad ante la situación que debe enfrentar la mujer protagonista. La japonesa Yukiko Motoya, mientras tanto, se pregunta acerca de la naturaleza del matrimonio y otras costumbres y rutinas en Mi marido es de otra especie (Alianza, 2019), volumen de relatos entrelazados que alcanzan universalidad para la identificación.

Nuestra parte de noche (Anagrama, 2019) de la bonaerense Mariana Enriquez, ensambla horrores de diversa índole, desde los más terrenales impuestos por el poder político hasta aquellos cuyo origen se puede rastrear en una secta sobrenatural: poderosa novela de alcance perturbador que ganó el premio Herralde. En este tenor, Elvira Navarro explora los terrenos de la fantasía y el terror por medio de los once relatos contenidos en La isla de los conejos (Random House, 2019), reflejando por supuesto realidades presentes a la vuelta de la esquina. Otros desasosiegos y abandonos forman parte de las vidas de los protagonistas de Las lealtades (2018; Anagrama, 2019), empezando por un niño de 12 años y continuando con los adultos que lo rodean: Delphine de Vigan escribe de manera directa pero comprensiva a la vez.

En la línea del título de Elena Garro, Recuerdos del futuro (Seix Barral, 2019) narra de manera autobiográfica a lo largo de cuarenta años las vicisitudes y búsquedas diversas de Siri Hustvdedt, insertando reflexiones sobre la propia condición escritural y episodios de diversos géneros, tal como lo desarrolla Jhumpa Lahiri en Donde me encuentro (Lumen, 2019), siguiendo a una mujer que camina hacia el propio descubrimiento, atravesando estaciones afectivas y entrando en contacto con realidades que la remiten hacia su propia expansión. Con su mordaz humor para penetrar en distintas realidades de las relaciones humanas, A. M. Homes entregó Días temibles (2018; Anagrama, 2019), conformado por doce cuentos de mordacidad asegurada y, de paso, funcionando como reflejo de la sociedad estadounidense y, en una de esas, de los lectores de otras latitudes.

En absoluto tono evocativo, la inglesa Nell Leyshon plantea en El bosque (Sexto piso, 2019) la fuerza de los recuerdos como sustento del presente, el arte como tabla de salvación y la importancia de los significados construidos en la infancia, sobre todo en un contexto de guerra, a partir de la relación entre una madre y su hijo a través del tiempo; la sevillana Marina Perezagua aborda temáticas diversas, como el tráfico de órganos y el sentido de la muerte, a través del seguimiento de un corazón que pertenecía a un chino y terminó en el pecho de un estadounidense: Seis formas de morir en Texas (Anagrama, 2019) entreteje las posturas planteadas con la precisión de un bisturí. Y la texana Mary Karr continúo sus disquisiciones autobiográficas con toque humorístico sobre la maternidad y el alcoholismo en Iluminada (Errat Naturae/Periférica, 2019)

En delicioso tono aventurero, Elizabeth Cook publicó La encrucijada del roble (2018; Siruela, 2019), historia en la que unos huérfanos se lanzan en búsqueda de una pantera que atacó a su familia, odisea a la que se integran un par de hombres con sus propios demonios y angustias a cuestas, además de un perro fiel: como cabría esperarse, la persecución implica diversos significados que se van descubriendo por los territorios texanos. Quédate conmigo (2018; Alianza de Novelas, 2019) es un thriller psicológico que devela y oculta por partes iguales la desaparición de una mujer; surgido de la inventiva de B. A. Paris, se va cocinando con buen sentido del misterio y del ritmo subyacente, un relato que crece en preguntas, sospechas y medias verdades.

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