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POESÍA

Si nos vestimos de morra pisteamos gratis

Anaclara Muro

Anaclara Muro
Tachas 353
Si nos vestimos de morra pisteamos gratis


El hombre es la cabeza y la mujer es el cuello.
El cuello decide hacia donde gira la cabeza.
Momento.
Los cuellos no piensan.
Momento.
¿Las terminales nerviosas?
Momento.
Una cabeza vive en un cuello
soporta todo el peso de dos cuerpos
tiene un nudo que le oprime todos los días.
Un algo atorado que duele.
Un algo atorado
que no me deja dormir.
Comentario “chistoso”:
Si nos vestimos de morra pisteamos gratis.
Momento
si yo que soy morra, no me visto de morra
probablemente no entre.
Pero si me visto de morra y entro
¿pistearé gratis?
Los favores se agradecen,
Conseguir alcohol con hombres.
Los favores.
Ahora tienes que ir con ellos.
Cuánto cuesta cada trago.
Cuántos besos
Cuánto tiempo se platica.
Quién me roba tu amor
si lo tengo pagado.
Qué mirada define los términos del intercambio monetario.
Dónde se firma.
Lo que quiero es tu voz
no olvides que tan sólo tu belleza es más que
su-fi-cien-te.
Los hombres no te buscan si les hablas
no creo que los quieras aburrir.

Allá arriba es preferido
que las damas no conversen
a no ser que no te quieras divertir.
Verás.
Que fácil que te arreglen la vida los otros.
Qué fácil, decido no decidir.
Qué fácil poner cara de pucherito.
Ay perdón, es que soy muy distraída, oficial.
Es que me equivoqué.
Señorita, la veo muy nerviosa
por esta vez, váyase.
Verás
no es fácil depender de otros.
Verás
no es fácil depender de otros que no te entienden.
Verás
yo no quiero depender de nadie.
Verás
yo también soy una persona.
Yo, aquí, en este momento
rindo mis armas femeninas
mi privilegio
de damisela en apuros.
Después de pasar una noche junto a ellas y
sentirme ungida por todos los dioses
y salir al mundo como dama andante
con la convicción de que caminar
como en una pasarela
me haría vencer todos mis miedos.
Hoy, yo
me rindo.
Hoy acepto que ningún señor de ningún castillo me nombró
nada.
Hoy acepto que el señor del castillo era un pobre hospedero
que quería deshacerse de mí lo más rápido posible.
Hoy acepto que aun si existieran los señores en castillos
no tendrían ningún poder
de nombrarme
nada.
Hoy acepto que no hay castillos en este país
a lo mucho, iglesias

en donde una va y dice
sí, acepto.
Y después, nada
la vida
el dinero para ir al mandado
la casita
el final feliz.
Pero, cuánto
porque, oye
las cosas son caras.
Pero, cuánto
oye
porque al final es mi vida.
Cuánto
oye
cuánto
vale mi vida.
Cuánto
valgo
yo.





Anaclara Muro Chávez (Zamora, Michoacán 1989) estudió letras hispánicas en la UNAM. Publicó No ser la Power Ranger Rosa (2017) en la editorial Montea y Princesas para armar (2017) en Editorial el Humo. Estudia la maestría de Estudios Históricos en la UAQ.

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