lunes. 13.07.2020
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GUÍA DE LECTURA

La vida en las ventanas, de Andrés Neuman

Jaime Panqueva

Tachas 361
Tachas 361
La vida en las ventanas, de Andrés Neuman


No me da pena confesarlo: llegué a esta novela por una nueva recomendación de Paco Gallardo, fan incondicional del extraordinario escritor hispano-argentino Andrés Neuman. Uno de los nombres importantes en la narrativa en lengua española actual, y a quien tuve alguna vez la ocasión de conocer cuando presentaba en Salamanca su primera novela Bariloche, por allá en el 2001, época en la que debía estar trabajando en La vida en las ventanas, que se editó originalmente al año siguiente. Por entonces se presentaba como poeta y, sin exagerar, lo consideré un prodigio que hablaba, respiraba y rezumaba literatura. La imitación de Borges que hacía en los bares era ya famosa. Aún, si mal no recuerdo, Roberto Bolaño no lo había ungido en sus ensayos. Es más, en esos días apenas sabíamos quién era Roberto Bolaño. Pero cuando escuchabas a ese joven menudo y barbado de 23 años declamar de memoria su poesía bajo las bóvedas centenarias del claustro, presentías que algo grande podía venir después.

Reeditada en 2016 por Alfaguara, La vida en las ventanas es un trago apasionante porque reedita la literatura epistolar y la trae a la era digital de los correos electrónicos. No en vano el protagonista se presenta únicamente como Net. Del confinamiento inicial de un joven en crisis, dentro de una familia que se desmorona, partirá un diario escrito en segunda persona a una antigua novia, Marina, quien jamás responde sus mensajes. Su presencia es una excusa para elaborar una memoria que difiere de la carta almacenada en sobres o cajas, porque a comienzos del siglo XXI se le compara con una brizna que “vuela por todas partes”.

“¿Debería seguir inventándote? Puede que la amnesia no sea un vacío sino el fondo del pozo, lo que sucede cuando se ha recordado demasiado. Si el pasado se te adhiere a la espalda, por mucho que te vuelvas no ves nada. Se me ocurre que te he escrito cartas para olvidarme de ti, cartas para olvidarme.”

Asistimos a la vida de Net a través de las ventanas del ordenador, y también como un permanente observador de lo que sucede afuera de su vivienda. Net abandona sus estudios universitarios y termina como un buen dependiente de una fábrica de cortinas que, fiel a su oficio, sabrá desvelar a lo largo de su correspondencia el devenir sentimental de su mejor amigo, su hermana y sus padres, así como la llegada de un nuevo amor y la emancipación del hogar materno. Esta novela es un excelente punto de entrada para conocer la obra de Neuman.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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