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CUENTO

Mi abuelo • Ricardo Bernal

Ricardo Bernal

Tachas 379
Tachas 379
Mi abuelo • Ricardo Bernal

Mi abuelo tenía cuatro cabezas. Mi abuelo podía mirar a la vez hacia los cuatro puntos cardinales. Mi abuelo era cazador y había peleado en varias guerras. Mi abuelo era mi mejor amigo. Mi abuelo tenía cuatro cabezas.

Estoy en la casa de mi abuelo, es tan grande que todavía no conozco todas sus habitaciones. La de mi abuelo es muy oscura, hay retratos grises en las paredes; hay un ropero negro repleto de trajes viejos y una cama destartalada. Encima de la cabecera hay una cruz de fierro donde un cristo decapitado se desangra.

Mi abuelo tenía los pies enormes, sus zapatos nunca cupieron debajo de la cama. Mi abuelo tenía cuatro bigotes y estaba muy enamorado de mi abuela. Por las tardes, mi abuelo tomaba café negro y me contaba cuatro cuentos diferentes.

Dicen que de joven mi abuela era muy hermosa. Dicen que mi abuela sólo amaba a tres de las cuatro cabezas de mi abuelo. Una mañana de verano, cuando mi abuelo se había ido de cacería, mi abuela se fugó con un trailero y nunca más volvió a saberse de ella. Ese mediodía mi abuelo regresó arrastrando reptiles, liebres y presagios; sus ocho ojos leyeron incrédulos las pocas líneas que mi abuela había clavado en la chimenea… Dicen que desde entonces mi abuelo perdió sus cuatro sonrisas.

Recuerdo a mi abuelo recorriendo los pasillos con sus enormes zapatos. Recuerdo portazos, golpes y gruesas maldiciones atoradas en cuatro gargantas. Recuerdo que los objetos arrojados se hacían añicos en los rincones y quedaban en el suelo sin que nadie los barriera.

Anoche vientos malignos arrancaron las palmeras del jardín. Anoche mi abuelo sacó la pistola que siempre lo esperó en el cajón de su escritorio. Anoche mi abuelo gastó cuatro de sus balas.

Estoy en la casa de mi abuelo, es tan grande que todavía no conozco todas sus habitaciones. Hace mucho calor y un silencio de metal se derrite encima de las cosas… Tengo las manos sucias, y si miro por la ventana puedo ver como los pollos picotean la tierra suelta, en el oscuro rincón del jardín donde esta mañana enterré a mi abuelo.




 

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Ricardo Bernal. Egresado de la SOGEM. Se ha especializado en literatura fantástica, horror y ciencia ficción. Ha sido director del consejo editorial de La Mandrágora; coordinador del Diplomado de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción en la Universidad del Claustro de Sor Juana desde 1996. Becario del FONCA en cuento (1994-1995) y del Instituto Quintanarroense de Cultura. Premio Nacional de Cuento Salvador Gallardo Dávalos 1991 por La palabra de los niños y 1992 por Leyendas de la muerte azucarada. Premio Nacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz 1995 por el libro Ciudad de Telarañas.

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