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RESEÑA

Películas que nos devuelven la libertad • Karla E. Gasca

Karla E. Gasca

Fotograma de El inmigrante (1917) de Charles Chaplin
Fotograma de El inmigrante (1917) de Charles Chaplin
Películas que nos devuelven la libertad • Karla E. Gasca

En un terco afán por coleccionar recuerdos, nos aferramos a una serie de objetos que se encuentran lejos de ser útiles o necesarios pero que de una u otra forma, se vuelven parte de la cotidianidad. Imaginen ahora el total desarraigo. Personas que sin tener otra opción están obligadas a dejar todo lo que conocen para continuar desde cero en un lugar desconocido. ¿Difícil de imaginar? No es así, ya que lo vemos todos los días en los periódicos, noticieros e incluso en las calles. Si la realidad y los medios de comunicación no son recordatorios suficientes, el arte interviene con un papel preponderante: contagiar el sentir del exiliado; colocarnos, aunque sea por un breve espacio de tiempo, en el pellejo del migrante que ya no recuerda cuándo comenzó el viaje y no tiene certeza de cuándo termine.

El inmigrante (1917) de Charles Chaplin nos transporta al interior de un barco que se mece de forma escandalosa gracias a un audaz manejo de cámara. Charlot, el personaje principal interpretado por Chaplin, tiene que batallar no sólo con las náuseas que le produce el movimiento del barco, sino también con los gendarmes estadounidenses que están aferrados en complicarle la existencia, no sólo a él, sino a todo migrante a bordo. A Chaplin poco le importaron las críticas que recibió de los sectores patrióticos y conservadores. Le bastaron tan sólo 20 minutos para que el mundo posara los ojos en inmigrantes europeos que soportaban todo tipo de abusos con la esperanza de atisbar la Estatua de la Libertad.

En este mismo tenor entra América América (1963) de Elia Kazan, con una historia que quiebra al sonado “sueño americano”. Protagonizada por un joven de 22 años llamado Stavros Topouzoglou, Kazan nos presta una ventana a través de la cual podemos observar las miserias y contradicciones de los recién llegados a América. El director y escritor estadounidense de origen griego creó este personaje basado en la vida de su tío, habitante de la Anatolia que se convirtió en testigo de la brutal opresión de los turcos sobre el pueblo armenio.

En un tono mucho más relajado, aparece Gérard Depardieu en una comedia romántica dirigida por Peter Weir (La Sociedad de los poetas muertos, 1989). Green Card (1990) o en español: Matrimonio por conveniencia, narra la historia de un francés recién llegado a Nueva York que acepta casarse con una desconocida para obtener la anhelada tarjeta verde. La convivencia obligada entre un parisino gamberro, amante del vino y de la carne, con una estadounidense quisquillosa, vegetariana y ecologista interpretada por Andie MacDowell, resulta bastante divertida; muestra un choque cultural y de personalidades que toca los extremos a los que una persona puede llegar con tal de conseguir la residencia definitiva en el “país de las oportunidades”.

La leyenda del pianista en el océano (1998), de Giuseppe Tornatore es la primera película del director italiano realizada en inglés. A manera de historia fantástica, Tornatore narra la historia de un carbonero del RMS Virginian que se encuentra con un bebé abandonado en un piano y decide adoptarlo. A principio del Siglo XX las emigraciones masivas a Estados Unidos a bordo de los trasatlánticos eran comunes. En ellos se resguardaban la más alta burguesía y los emigrantes más desprotegidos. El protagonista de esta historia (Tim Roth) muestra a lo largo de la película sus dotes como pianista, pero no conoce lo que hay más allá del barco en el que habita, ya que nunca se ha bajado de él. En esta película la música de Ennio Morricone se convierte en un elemento central, como ocurre en Cinema Paradiso.

Es común que durante la adolescencia algunos chicos realicen viajes lejos de sus casas, con afán de aventura o en busca de alejarse por un rato de sus padres. La Jaula de Oro (2013), dirigida por Diego Quemada-Díez, muestra a un peculiar grupo de jóvenes (que en muchos aspectos continúan siendo niños) tratando de llegar ‘al otro lado’. Estos chicos guatemaltecos y un indígena tzotzil se suben a ‘La Bestia’ con la esperanza de encontrar un mejor futuro para ellos y sus familias. El viaje es una aventura, pero dista mucho de ser divertida. Esta película muestra sin tapujos la violencia cotidiana, la indiferencia y el racismo al que se enfrentan los migrantes, y cómo estos chicos se convierten rápidamente en adultos a fuerza de los golpes de la realidad.

 

 




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Karla Evelia Gasca Macías (León, 1988). Licenciada en Cultura y Arte por la UG. Ha tomado cursos de escritura creativa con Guillermo Samperio, Ana García Bergua y Alberto Laiseca, este último en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado en varios medios digitales e impresos. Forma parte de las antologías ‘Para leerlos todos’ (2009) y ‘Poquito porque es bendito’ (2012).



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