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El cine como forma de reaccionar a una época (homenaje a Paul Leduc)

Rocío Salas Arreola
El cine como forma de reaccionar a una época (homenaje a Paul Leduc)
El cine como forma de reaccionar a una época (homenaje a Paul Leduc)
El cine como forma de reaccionar a una época (homenaje a Paul Leduc)


Tratando de estar en el anonimato, entrevistas pocas, el director mexicano Paul Leduc vivió su carrera donde le gustaba más y se sentía cómodo, detrás de la cámara. Combatiente de un cine mexicano que agonizaba gracias a los sindicatos y malos manejos, junto con otros grandes cineastas otorgó a la industria fílmica mexicana un respiro independiente y rebelde.

Realizador de un cine etnográfico, político, periodístico y como es el arte: contestatario. Paul Leduc deja tras de sí varias películas, participaciones y colaboraciones para el arte mexicano. Desde Reed, México Insurgente, la gran obra del cine independiente de los setenta; Frida Naturaleza Muerta, mucho antes del furor por la imagen de Kahlo. De hecho, se menciona en los círculos de la crítica cinematográfica que gracias a Leduc, Frida Kahlo se colocó en los circuitos del arte y su obra se pudo cotizar en millones de dólares.

Otras películas que nunca vieron a la luz en la proyección en cartelera como: Barroco, de 1989, una genial ¿Cómo ves?, 1985; Latino Bar de 1990, Etnocidio de 1977, Dollar Mambo, que si acaso se pudieron ver en festivales, en cine clubes o en la misma Cineteca, por sólo mencionar los pocos, pero extraordinarios productos cinematográficos que nos brindó el ojo crítico y periodístico de Leduc.

Comenzó como programador en los cineclubes en Ciudad Universitaria, donde sabría que su destino era hacer una utopía; arquitecto de la imagen, sacó una beca y en 1965 se iría a París a estudiar cine. Allá trabajaría en medios franceses, lo que le dio una visión documentalista que años más tarde tendría que poner en marcha.

Habitante de una época de cambios sociales como lo fueron los sesenta, le tocó estar filmando el 68, estar dentro de la dirigencia más que la base estudiantil, filmar los discursos de los líderes, las marchas, los mítines; por desgracia, la mayor parte de ese material desapareció.

Trabajaría con Raymundo Gleyzer en La Revolución Congelada, impresionante documento fílmico sobre los logros de la Revolución Mexicana. Años después, en 1977 realizaría El Mezquital, precisamente porque en un apartado de La Revolución Congelada el equipo de producción recorre el Valle del Mezquital, que incluye comunidades como Actopan, Ixmiquilpan y Tasquillo en el estado de Hidalgo. No sólo es la historia de los habitantes de este punto de México: es la historia de las minorías en todo el continente que día tras día buscan conservar su identidad, diversidad y raíces.

El documental sería la vía de Leduc para dar voz a los que no la tienen. Conicía las contradicciones de un cine mexicano que nunca se ha podido ver, del que los exhibidores y distribuidores aniquilan y, si no se cuadra con Hollywood, nunca podrá tener el espacio en las salas de exhibición.

Leduc dio un discurso impresionante en el 2016 cuando le entregaron el Ariel de Oro a la trayectoria, señalando las deficiencias del cine, no en su producción, sino respecto a quién y dónde lo ve, y cuántos se han beneficiado gracias a esto: El cine en México sigue siendo negocio, pero no para los cineastas mexicanos.

Físicamente, Paul Leduc no existe más. Cinematográficamente está presente más que nunca. Esta generación debe voltear a ver su obra para ver lo que tanto cimbra al cine latinoamericano, lo que tanto se comenta e indigna hoy en día: nuestra gente, sus problemáticas, sus contrastes, las violencias.

En el cine latinoamericano no existen los finales felices, pero no es porque vivamos un drama constante, sino porque nuestra manera de percibir el mundo es efímera.




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Rocío Salas Arreola. No influencer, sí paisajista sonora y humanista en antropología. Fue productora general en Radio UdeG en Lagos de Moreno. Trata de especializarse en el estudio de la sociedad por medio del cine, y actualmente dirige Lagos Post.

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