Es lo Cotidiano

LA ESTUPIDEZ HUMANA PRESENTA… [XVI]

El derecho a la estupidez

José Luis Justes Amador

The Flat Earth Society
The Flat Earth Society
El derecho a la estupidez

 


231. Mientras escribía las anteriores entregas dominicales, el fantasma de la cancelación recorría las redes sociales. Unas voces pidiendo que se establecieran medidas de control sobre aquello que se publicaba, otras voces apelando a la libertad de expresión.

232. Lo más extraño de ambos movimientos, ambos con razón en parte de sus argumentos, es que lo que piden suena razonable y beneficioso (signifique lo que signifique beneficioso). Lo extraño es que las dos partes resultan convincentes.

232.a. Más asombroso, pero éste no es el lugar para tratarlo, es que los que proponen medidas represoras y censoras forman parte de lo que antes llamábamos izquierda o movimientos progresistas, y que los que apelan a la libertad de expresión provienen, en gran medida, de lo que antes llamábamos derecha e, incluso, ultraderecha.

233. Si ambos tienen parte de razón, ¿a quién dársela?

234. Si estamos de acuerdo en que el pensamiento y su expresión, por muy idiota o radical que pueda ser, no constituye un delito (aunque sí, y en determinadas circunstancias, puede alentarlo), resulta absurdo negar a cualquiera su derecho a la posibilidad de expresarlo en igualdad de condiciones.

235. Que hay ideas más “peligrosas” (entre comillas, porque cada individuo tiene —o debería tener– su propio concepto de lo que es una idea peligrosa) que otras, parece ser también algo obvio.

236. Y que, en consecuencia, ciertas ideas (las que sean) deben ser más difundidas, conocidas y reconocidas que otras, es también obvio.

237. Entonces, ¿qué hacer? ¿Dejar que cualquiera exprese con total libertad sus ideas (y sus estupideces en caso de que las haya), o censurar aquellas ideas (y estupideces) que puedan resultar “peligrosas”?

238. No lo sé.

239. Utilicemos un caso práctico (y no directamente político) para analizarlo: los terraplanistas.

240. ¿Tienen, o deberían tener, derecho los terraplanistas a exponer en Youtube, Facebook y en cualquier plataforma o conferencia su teoría (estupidez)? La respuesta es sí. Todo el derecho del mundo. ¿Aun a riesgo de que alguien con poca formación resulte convencido? La respuesta también es sí. ¿Y en universidades o en ferias de ciencias? Sí, también.

241. El derecho a tener cualquier idea y a expresarla está por encima de (casi) todo.

242. ¿No deberíamos, demostrada como está su estupidez, impedir que se difundiera? Por supuesto.

243. Ambas partes tienen razón.

244. Pero, ¿y si el problema no estuviera en el pensamiento y en su difusión sino un poco más atrás?

245. ¿Y si el problema está en los modos de difusión y en los modos de “enfrentamiento” (lo uso entre comillas para referirme a enfrentamiento de ideas y no a una confrontación violenta)?

246. El problema no es que alguien (terraplanista / radfem / trumpista / brexitiano / católico polaco / antisistema, o cualquier otro grupo que a usted se le ocurra, de cualquier color o ideología o pensamiento) piense o deje de pensar, o que exprese sus ideas. Y la solución no es tampoco que la cancelación de la difusión de esas ideas haga que dejen de existir o de difundirse.

247. El problema (más profundo e interesante que la dicotomía expresión / represión) es que una vez que el algoritmo de su computadora descubre qué es lo que nos gusta ver / oír / escuchar, lo repite y lo ofrece una vez y otra. El problema no es que uno esté expuesto a estupideces, sino que una vez que lo ha estado, es más y más probable que vuelva a estarlo, y cada vez más. Y contra la uniformidad de pensamiento, contra la sensación de uniformidad de pensamiento, contra la sensación de que sólo uno tiene la verdad y las otras verdades no existen, es casi imposible luchar.

248. ¿Qué hacemos con los terraplanistas? Dejarlos que se expresen, que llenen Youtube de videos “demostrando” que la tierra es plana, que creen grupos en Facebook e invadan Instagram, Tik Tok y hasta, si quieren, Onlyfans. Que se expresen.

249. E invitémoslos a las ferias de ciencia, a las universidades (un espacio, en teoría, de libre expresión y de dialogo y debate), y demostremos lo inexacto de sus argumentaciones.

250. Invitémoslos a espacios donde no todo se resuma en memes y 140 caracteres ante los que la respuesta contraria es otro meme u otro tuit.

251. Invitémoslos y dialoguemos sin algoritmo.

252. Sustituya el lector “terraplanista” por la idea que quiera. Funciona igual.

253. Esta semana alguien me escribió llamándome “idealista”. No pude evitar contestarle si lo decía como elogio o como insulto. “Elogio”, contestó. Suspiré aliviado.


 

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