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VIÑETAS ETNOGRÁFICAS SOBRE LA VIDA COTIDIANA EN EL ANTROPOCENO

La pandemia invisible • Maricruz Romero Ugalde

Maricruz Romero Ugalde

Maricruz Romero Ugalde
Tachas 419
La pandemia invisible • Maricruz Romero Ugalde

¿Sabías que en 2016 México declaró la emergencia epidemiológica por diabetes? De acuerdo con el INEGI, para el 2017 las muertes resultado de problemas de salud son tres principales: “tanto para hombres como para mujeres: enfermedades del corazón (141 629, 20.1%), diabetes mellitus (106 525, 15.2%) y tumores malignos (84 142, 12.0%)” [1]

De acuerdo con el nforme Mundial sobre la Salud de la Organización Mundial de la Salud

“A escala mundial se calcula que 422 millones de adultos tenían diabetes en 2014, por comparación con 108 millones en 1980. Desde 1980 la prevalencia mundial de la diabetes (normalizada por edades) ha ascendido a casi el doble -del 4,7% al 8,5%- en la población adulta”[2] de ahí, la importancia en estos tiempos de COVID-19 donde las condiciones preexistentes de enfermedades como la diabetes han incidido en el contagio y las muertes vinculadas a las dos pandemias, la que surge en 2020 y la “invisible” que todos sabes que existe y poco caso le hacemos, hasta que llegan las complicaciones en piel, dientes, vista, riñón, corazón entre otros.

“Murió ciego”, dijo, cuando la corrigió el funcionario. “No”. Volteo asombrada “¿No murió?”. Él corrigió: “Sí, murió. Me refiero a que se le nombra: discapacidad visual”. Ella, volvió a subrayar: “Sí, murió, era ciego, pero falleció de otra cosa, no se supo de qué, sólo sudó mucho, como dicen, sudó frío y se paró su corazón, el diagnóstico fue: coma diabético”.

¿Cuánto sabemos sobre la diabetes? La OMS la define como “una enfermedad crónica grave que sobreviene cuando el páncreas no produce suficiente insulina (hormona que regula la concentración de azúcar [glucosa] en la sangre, o glucemia) o cuando el organismo no puede utilizar de manera eficaz la insulina que produce”[3] La glucosa es el más simple de los carbohidratos, por ello es la energía que necesitamos para que nuestro cuerpo funcione, y para hacer bien su trabajo requiere de la insulina, hormona que genera el páncreas para poder usar la glucosa que generamos con base en los alimentos que consumimos. Para vivir, nuestro cuerpo requiere de manera sistemática de tres elementos básicos: aire (respiramos), agua u otros líquidos (bebemos) y alimentos (comemos), en este sentido, dicen por ahí que podemos vivir varias semanas sin comer, algunos días sin beber pero sólo unos minutos sin respirar. Nuestro cuerpo genera glucosa e insulina. Las personas que viven con diabetes se enfrentan a que su cuerpo ha dejado de generar alguna de ambas o bien, lo hace pero no se aprovecha, o bien lo está haciendo de mala calidad. De ahí que conocer qué es la diabetes y cómo actuar para que nuestro cuerpo conserve el mayor tiempo posible los niveles óptimos de glucosa en sangre para evitar que “se pudra por dentro” es un asunto de vida o muerte. No se trata sólo de vivir más tiempo sino el que sea, vivirlo con calidad. Parece que es una decisión personal, si lo es, y además, también es una cuestión social, porque el apego o no al tratamiento tiene que ver con cuestiones estructurales, particularmente me refiero a que no es casualidad que el padecimiento se haya incrementado a partir de la apertura comercial motivada por la implementación del Tratado de Libre Comercio (01 de enero de 1994) cuando entra masivamente la comida procesada. Los antecedentes de esto, por lo menos en bebidas, se pueden ubicar para nuestro país, particularmente en la ciudad de México con la creación de la Cervecería Modelo en 1925[4] o la llegada de la Coca Cola en 1929. El modo de vida mexicano, si es que podemos nombrarlo así,  empezó a modificarse poco a poco, particularmente en la década de los 40 del siglo XX durante el llamado “Milagro mexicano” no sólo por la migración masiva del campo a la ciudad sino también por la incorporación de la mujer al mercado laboral que llevó a la adopción del estilo de vida conocido como American way of life, y con este, el cambio de hábitos alimenticios que ahora identificamos con el fast food, comida rápida. Sí, la diabetes está ligada a lo que comemos, pero sobre todo a lo que hacemos, a las conductas. Comemos por cultura, es decir, con base en lo aprendido en familia.  En nuestros primeros recuerdos hay olores, sabores, colores, texturas, sonidos que nos llevan a afectos, por ello, lo estructural se liga no sólo con los accesos a servicios médicos, educación o trabajo sino a lo más complicado de comprender y cambiar, los hábitos de consumo interiorizados desde la gestación, la infancia, en decir, en las diferentes etapas de la vida, todo ello en este tipo de economía el capitalismo global. 

La cultura impacta en cómo vivir la diabetes. Si somos sensibles a los comentarios en nuestro pequeño círculo social seguro habrá alguien que vive con el padecimiento que recordemos, es crónico, degenerativo y mortal. Abuelos, padres, tíos, y ahora, quizá hasta hijos o nietos pueden haber recibido el diagnóstico. El asunto es que aunque en algunas ocasiones se aborda el tema por quienes viven con esa condición, desde la broma “Soy dulce y qué”, el sarcasmo “Me prudo lentamente” o la ignominia “Sí, me lo diagnosticaron, ahora se de qué me voy a morir, por eso mejor sigo disfrutando de la vida” muchas veces, las personas viven con el diagnóstico sin seguir las recomendaciones médicas que generalmente se basan en cuatro aspectos básicos: llevar el tratamiento terapeútico y farmacológico, esto es: cambiar de hábitos alimenticios, hacer ejercicio, tomar los medicamentos y seguir con las revisiones médicas de forma periódica, particularmente checar sus niveles de glucosa de manera frecuente. Las recomendaciones variarán de acuerdo con la persona, el tipo de diabetes y la condición de salud preexistente. En general, las que hemos mencionado aquí son las que con frecuencia recuerda la gente.

Para los profesionales de la salud esta pandemia en nuestro país tiene que ver con tres condiciones principales: la comida tradicional mexicana, la falta de apego al tratamiento y el desconocimiento del padecimiento.

Para el caso de la comida tradicional mexicana, la gastronomía es muy diversa, sin embargo, por lo menos en la ingesta popular recurrente podemos encontrar lo que ha sido una herencia precuahtémica, los ingredientes de la milpa: maíz, frijol y chile, incluyendo algunos otros elementos como los quelites, las calabazas, las habas por mencionar algunas variedades, ya que es un policultivo. En la mesa de la mayoría de los mexicanos comer diariamente tortillas, frijoles y chile - generalmente en salsa: lo que incluye jitomate o tomate, cebolla, ajo  y alguna de las variedades de chile- el riesgo se liga con el uso excesivo de grasa, casi todo lo freimos -herencia colonial- o en el consumo de las bebidas, preferimos el “agua fresca” preparada con fruta y azúcar. Si a esto agregamos los aspectos rituales de prestigio, es decir, que cuando recibimos invitados o participamos de un hecho importante -fiestas-, las bebidas que se ofrecen son refrescos, “para los niños” y cerveza o algún tipo de bebida alcoholica “para los grandes”, y carne: pollo o guajolote en mole, birria, barbacoa, carnitas, etc. Podemos identificar una de las primeras pautas socioculturales de desarrollo del padecimiento: el aspecto simbólico que otorgamos al acto de comer. Los alimentos por sí mismos no generan el problema, -muchas personas ni siquiera tienen que comer- en realidad es la frecuencia, la cantidad y la combinación. Iremos ahondando más sobre cada uno de los aspectos del autocuidado para prevenir y controlar la diabetes en las próximas entregas.

La falta del apego al tratamiento para el personal biomédico se relaciona a una especie de rebeldía que el paciente manifiesta al seguir las recomendaciones, en el mejor caso de manera parcial. A veces se toman los medicamentos pero no cambian ni su dieta ni mejora su actividad física, otras, mejoran su alimentación pero no regresan al seguimiento de sus consultas, en fin, existen muchas variedades de no seguir el tratamiento. Una frecuente que lleva a consecuencias de riesgos y complicaciones es el hacer caso omiso a lo recomendado y al cabo de algún tiempo, regresar con problemas en dientes, vista, riñón, corazón entre otros que, generalmente la persona no vincula con el diagnóstico previo de diabetes.

Es posible acceder a información sobre la diabetes tanto en los servicios médicos como en el mundo digital, sólo que información no implica acceso, comprensión y asimilación. Cada persona es única y el propio padecimiento también lo es. Por ello, conocer nuestro cuerpo es vital, sólo que aquí entramos en un terreno sensible ¿conocemos nuestro cuerpo?¿lo escuchamos? El personal de salud puede ser diligente y explicar el tratamiento, pero generalmente está tan presionado por cumplir con los números de atención que le exigen que mecaniza muchas de sus actividades y por tanto, deja al paciente su responsabilidad de actuar de acuerdo con las especificaciones, muchas veces no se detiene a verificar si se comprendieron o no, no hay tiempo. Por ello, en esta serie de entregas sobre “Conductas del autocuidado” iremos abordando algunas pautas de cómo se vive la diabetes en el mundo, diferentes explicaciones sobre el padecimiento y pistas desde el cuidado de la vida, donde la persona y su entorno son sólo uno.

Los espero la próxima semana para conocer sobre los tipos de diabetes y su relación con las conductas del autocuidado.




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Maricruz Romero Ugalde. Mujer curiosa y risueña. Ejerce el oficio de la antropología y su pasión, el cine.  Su sueño de vincular ciencia y arte lo ha puesto en práctica al fundar y coordinar desde 2007 el Lab ETNOAI de la Universidad de Guanajuato. En sus 30 años de haber migrado de la Ciudad de México a la zona antes conocida como el Gran Tunal o la Gran Chichimeca, residió primero en Aguascalientes, luego en Zacatecas y ahora, Guanajuato. En esta sección comparte momentos de aprendizaje resultado de convivir con personas en el país y el extranjero. Datos de contacto: lab.etnoai@ugto.mx, Canal you tube ETNOAI UGto.


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[1]https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2018/EstSociodemo/DEFUNCIONES2017.pdf

[2] Organización Mundial de la Salud . (2016). Informe mundial sobre la diabetes: resumen de orientación. Organización Mundial de la Salud, p.6 https://apps.who.int/iris/handle/10665/204877

[3] Organización Mundial de la Salud . (2016). Informe mundial sobre la diabetes: resumen de orientación. Organización Mundial de la Salud, p.6 https://apps.who.int/iris/handle/10665/204877

[4] Reyna, María del Carmen y Jean-Paul Krammer (2013) “Apuntes para la historia de la cerveza en México” https://www.inah.gob.mx/en/boletines/849-historia-de-la-cerveza-en-mexico

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