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SOL–FA MUSIC

Concerto for Group and Orchestra, Deep Purple, 1969

Luis Humberto Carlín Vargas

Deep Purple, promocional del concierto 1969
Deep Purple, promocional del concierto 1969
Concerto for Group and Orchestra, Deep Purple, 1969


 

Hoy doy inicio a esta columna, gracias a la invitación de Leopoldo Navarro. En ella daré a conocer los discos que han dejado una huella profunda en mi vida, y que puedo recomendar sin temor a dudas. Aclaro que no soy crítico o analista musical; lo que sí soy es músico, y eso me ha permitido incursionar en campos que van más allá de lo convencional. Amante de varios géneros musicales, gracias a una familia que cortejaba las expresiones sonoras (además de ejecutar algún instrumento musical), y que por ser el menor de la familia, las influencias fueron muchas, entre ellas: Clásica, Jazz, Blues, Rock & Roll, Rhytm & Blues, Hard, Metal, Funk, Soul, Bossa Nova, Samba, Bolero y una que otra Salsa (y sólo por los formidables arreglos que les hacen a sus melodías), además, de las miles de combinaciones que han surgido al alternar uno o varios géneros de los mencionados.

Por eso, cuando me han preguntado el nombre de mis 10 o 20 discos favoritos, siempre he respondido que mi gusto no se limita a 20, ni a 200 ni a 2,000. Desde que tengo uso de razón, la música siempre ha estado conmigo. Es parte de mí espíritu. Y algún día platicaré cuál fue el primer disco de vinil que me obsequió mi abuela materna. Algún día.

La verdad es que no sabía por dónde iniciar. No era fácil la decisión, así que, a sugerencia de mi hijo Luis Humberto (que es un gran músico), tuve que meditar respecto a algo, ya que me dijo: ¿Cuál es el disco que más has escuchado? Entonces, las puertas del paraíso se abrieron y no hubo ninguna duda de cuál es el más escuchado por estos oídos que han ido por el mundo apreciando la buena música (o al menos la que a mí me fascina).

Así que hoy voy a recomendar una obra que escuché a mis once años de vida y que, en definitiva, me dejó impresionado. Era la época de la sicodelia, y ya había tenido oportunidad de escuchar a verdaderos portentos de la música de ese tiempo: Hendrix, Janis, Ten Years After, Quicksilver Messenger Service, Deep Purple, The Who, Grateful Dead, etc. Probablemente no por gusto, pero era lo que escuchaban dos de mis hermanos, y eso fue suficiente para que desde los siete u ocho años se fueran quedando en mí todos esos grupos, y muchísimos más. Entonces, pues acabaron gustándome mucho.

La obra de la que hablo tiene que ver con la segunda alineación del grupo inglés, Deep Purple (a la que en el ámbito se le conoce como “Mark II”), que incluía la extraordinaria voz de Ian Gillan, la maestría de Ritchie Blackmore en la guitarra, el poderosísimo bajo a cargo de Roger Glover, quien junto con Ian Paice, en la precisa batería, eran la base rítmica del grupo. Todos grandes músicos muy talentosos, pero la genialidad de Jon Lord, con su órgano Hammond, hizo de la música del grupo algo totalmente único y muy especial.

Así que, cansado de las críticas de “expertos” hacia todos los músicos rockeros de aquellos tiempos, de los que decían que sólo servían para hacer “ruido”, Jon Lord lanza en diciembre de 1969 la producción discográfica de su excelsa obra “CONCERTO FOR GROUP AND ORCHESTRA”, que se ejecuta en el Royal Albert Hall, con el apoyo inminente de la Filarmónica Real, dirigida en esa ocasión por uno de los grandes de aquel entonces: Malcolm Arnold, y obviamente, Deep Purple. Cabe mencionar que la grabación en vivo se realizó en septiembre 24 de 1969.

La sinfonía consta de tres movimientos, que son: Primer Movimiento, Moderato — Allegro; Segundo Movimiento,  Andante, que se divide en “parte 1” y “conclusión”; Tercer Movimiento, Vivace – Presto.

Desde el primer movimiento se nota la influencia de los grandes de la música clásica (Mozart, Beethoven, Vivaldi, etc.), no sólo en el compositor de la obra sino en todos y cada uno de los Purple.

Este álbum marcó la tendencia a realizar este tipo de combinaciones que se podrían antojar imposibles, pero que gracias a la genialidad de algunos, como Jon Lord, se logró.

Quiero aclarar que, aunque muchos otros grupos de esa época (entre ellos los Rolling Stones, por ejemplo), utilizaron orquestas sinfónicas en algunos de los temas que interpretaban, ninguno logró una sinfonía como la que aquí les expongo.

El Primer Movimiento inicia con una introducción bellísima que solamente es interpretada por la orquesta. Es fascinante escuchar como después de 7:30 minutos de esa introducción, los Purple van logrando mimetizarse de manera muy sutil, pero firme, con los muchos instrumentos de la filarmónica. El juego de sonidos que se genera entre las cuerdas, los metales y las percusiones de la filarmónica, hacen una excelente amalgama con el bajo, la guitarra, la batería y el órgano del grupo. Llega un momento en que la potencia que le imprimen al Allegro, tanto la orquesta como el grupo, es tal, que ya no se distingue quién es quién. El solo de guitarra de Blackmore es sublime. Y así, en bloques, una vez la orquesta y otra el grupo, se van acercando al final del movimiento, que culminan de una forma magistral y armónica.

La primera parte del Segundo Movimiento es un Andante, y el inicio siempre lo vislumbré como la entrada muy lenta, hacia un bosque muy frondoso. Y sí, suave y cadenciosamente, nos acercamos al momento en que Ian Gillan hace uso de su increíble voz, y empieza a susurrar la siguiente letra, que es de su composición:

How can I see when the light is gone out?
How can I hear when you speak so silently?
More than enough is never too much.
Hold out a hand I'm so out of touch.
Do unto me as your heart would have you do.
Words in my head can I get the message through?
Sword in my hand can cut through the wood.
Peace in my heart can soften the mood.

La orquesta incide, y se escucha una bella melodía, que de momento se va a tornar en algo celestial, y se escucha la misma melodía que acompañó a la voz de una forma magnífica.

La música va decayendo hasta casi extinguirse, pero el órgano de Lord hace que todo despierte y vuelva a su curso, y así, los Purple, retoman las riendas, y se escucha un potente blues que le da la entrada a la segunda parte de la letra:

What shall I do when they stand smiling at me?
Look at the floor and be oh, so cool. Oh, so cool?
How shall I know when to start singing my song?
What shall I do if they all go wrong? What shall I do?
What shall I do when they stand laughing at me?
Walk through the door and be oh so cool?
How shall I know when to stop singing my song?
What shall I do when it all goes wrong?

Y de esta forma, entre el grupo y la orquesta interpretan el Andante – Blues, que obliga a la orquesta a regresar y hacerse acompañar del grupo, para anunciar un solo de órgano del extraordinario Jon Lord, que se convierte en una delicia armónica, y es tan profundo que si cierra uno los ojos, probablemente pueda transportarse al interior de algún templo católico (por la gran acústica que esas construcciones guardan), y sentir las vibraciones de esos sonidos, la orquesta se va sumando suavemente para llevarnos al final que parece muy melancólico.

El Tercer Movimiento, Vivace - Presto, nos toma por sorpresa con los metales y los timbales entrando a escena de una manera muy poderosa; las cuerdas hacen lo suyo y en momentos parece una persecución entre instrumentos. Un juego entre la batería y los timbales anuncia la entrada del grupo con el órgano. Y nuevamente por bloques van entrando grupo y orquesta, hasta que logran conjugarse en una perfecta armonía. Se escucha un riff de Blackmore, perseguido por los sonidos de la filarmónica y el ritmo de la batería, que está deseosa de entrar, pero ahora el riff de Lord en órgano se sobrepone. La batería no soporta más y pide a golpes entrar y demostrar lo que representa en esta espectacular sinfonía. La espera sigue, ahora entre metales y percusiones, el grupo retoma su lugar y detrás, la orquesta lo sigue. Una pequeña pausa, y sin más, inicia el extraordinario solo de batería de más de cuatro y medio minutos, del preciso y potente Ian Paice. Al finalizar el solo de batería, la orquesta se integra para tomar el lugar preponderante un par de minutos, hasta que logran en esa parte final del Vivace armonizarse ambas agrupaciones. Cuerdas, metales y percusiones van anunciando un final muy firme, y así los Purple se unen nuevamente en los últimos dos minutos de la sinfonía, que finaliza con un marcado estruendo y unos prolongados aplausos.

Después de treinta años de haber escuchado por primera vez el Concerto for Group and Orchestra desde un vinil, tuve la fortuna de disfrutarlo en mi CDMX en el año 2000, en el hermosísimo Auditorio Nacional, ya sin Blackmore, en lo que se da por llamar “Mark VII”, ahora con el virtuosísimo guitarrista Steve Morse. De la gira en vivo celebrando treinta años, en 1999, se obtiene un DVD que está disponible. Dirigida por Paul Mann, The London Symphony Orchestra es quien se hará cargo de la parte sinfónica.

En 2012, poco antes de fallecer Jon Lord, se presenta la tercera versión del Concerto for Group and Orchestra. En esta ocasión la sinfonía estará nuevamente a cargo de Paul Mann y la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra, y grandes músicos en la parte del grupo. Esa versión sólo vio la luz en el disco en estudio; no se presentó en vivo. En el Primer Movimiento destaca la guitarra de Darin Vasilev; Joe Bonamassa en la guitarra del Segundo Movimiento, y Steve Morse en el Tercer Movimiento. El propio Lord en los teclados, y una pléyade de otros grandes músicos, entre los que destaca la magnífica voz de Bruce Dickinson, sí, la voz de Iron Maiden. En esta ocasión ya no aparecen cuatro de los Purple de 1969, la conocida “Mark II” que incluía a Gillan, Glover, Paice y Blackmore. Sólo Jon Lord, quien tiene en su haber, aparte de todos sus trabajos en el rock y en el blues, varias producciones sinfónicas. Al menos tengo trece de ese estilo, a cual más de excelso.

Le invito a que, con la mente muy abierta y los oídos muy atentos, escuche estas tres recomendaciones, en orden cronológico (1969, 1999 y 2012), y tal vez Usted pueda decir, como yo lo aseguré, que es el disco que más veces ha escuchado.


 

1969 | Los tres movimientos en vivo, video

 


 

1999 | Primer movimiento, sólo audio, en vivo

 


 

2012 | Los tres movimientos, en estudio

 



 



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Luis Humberto Carlín Vargas. Arqueólogo, músico, poeta, escritor, lector contundente, ing. de sistemas, mexica-tenochca a mucho orgullo (¡chilango, pues!), biker solitario, liberal para nada mesurado, defensor del patrimonio arqueológico (aun en causas perdidas), amante del tocho y de los Vikingos de Minnesota, además, un tanto loco y muy idealista.

Estimado lector(a), siéntase en la libertad de emitir su opinión, lo cual agradeceré mucho, a través del correo arqueolobocarlin@gmail.com


 

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