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VIÑETAS ETNOGRÁFICAS SOBRE LA VIDA COTIDIANA EN EL ANTROPOCENO

El Cedazo y el cambio climático en época de elecciones • Maricruz Romero Ugalde

Maricruz Romero Ugalde

Maricruz Romero Ugalde - Viñetas etnográficas
Maricruz Romero Ugalde - Viñetas etnográficas
El Cedazo y el cambio climático en época de elecciones • Maricruz Romero Ugalde

 

Para Margarita de Lira López, in memoriam

 

Mientras escribía esta contribución, un mayate estaba muy insistente en entrar a casa. El escarabajo verde de junio, con su zumbido y hermoso colorido nacarado, me distraía, era un Cotinis mutabilis macho. Dicen que los adultos emergen de la tierra en estas épocas para aparearse, comen frutos muy maduros o blandos y su función es oxigenar la tierra, por ello, se promueve su protección como insectos que contribuyen a reciclar[1]. El zumbido e insistencia para entrar a pesar de varios rebotes que sufrió al estamparse con el mosquitero, el poder verlo de cerca y sus diferentes tonos de verde nacarado, me llevó a mi infancia cuando los primos los atábamos a un hilo y los traíamos como si fuera un avioncito. Era el medio día, el Ángelus para los católicos. La Sra. Margarita, para la gente que la conocía o Molly para sus nietos, trascendió a esa hora. La única fotografía que veía desde su silla de ruedas era la de su boda con “Failo”, su Failo, a quien veneró desde que se enamoraron y después, cuando falleció consecuencia de un accidente ferroviario, llegó a ser maquinista y, también se le conoció como un buen futbolista. Ella estudió secretariado y era hija de una de las familias que tuvo propiedades en el corazón de la ciudad de Aguascalientes. En 1985 cuando la conocí, en la calle Pedro Parga estaba la casa grande, uno de los últimos mesones de la zona que había pertenecido a su familia. Mujer trabajadora, pulcra, amorosa cuidaba su aspecto tanto como la alimentación de sus 6 hijos, nunca podía faltar la ensalada de lechuga romanita en diferentes versiones. Al morir su esposo sacó adelante a sus seis hijos, maestra de alta cocina y en el año de nuestro primer encuentro dueña de “El cucharón de Jaltocan” pequeño negocio donde se podía degustar la cocina hidrocálida. Desde el mole rojo que siempre se tenía en la mesa el 25 de abril, día de San Marcos o los chiles rellenos, la salsa guacamoleada, capirotada de leche (la que se hace con el pan “pechuga” que sólo se produce en la época de Cuaresma y Semana Santa) o los buñuelos y pastitas de mantequilla para las fiestas decembrinas. Siempre que nos acordábamos del primer encuentro, el día que nos conocimos, nos reíamos muchísimo, ella como una señorita decimonónica con mesura y tapando su boca apretando sus labios anchos y rosados sutilmente con sus manos, mirando de frente, pícara y luego hacia abajo. Ese día, era muy temprano, habíamos viajado de la ciudad de México a Aguascalientes toda la noche y ella, abrió la puerta con una gran sonrisa, creyó que su hijo había llegado sólo, al verme, simplemente cerró la puerta de un portazo. ¡Qué impresión! Al poco tiempo, volvió a abrir, esta vez con una sonrisa diligente y amable, invitándome a pasar. Al tiempo, cuando pudimos platicar de esta primera vez, resultó que la reacción fue así de intempestiva porque estaba despeinada y en pijama. Así era, mientras pudo caminar era parte de su rutina levantarse a las 6 am, arreglarse y barrer la calle. Después del susto por el portazo, sólo las aguas termales del Ojo Caliente -que siguen en funcionamiento, les llaman “Los antiguos baños del Ojocaliente” y las papas fritas sin marca, así como los panes de la entonces, La Especial: “ladrillos”, “chamucos” o la “torta de albañil”, un birote con crema de Aguascalientes, esta si es marca, con cueritos encurtidos y chile en vinagre, pudieron fortalecer el flechazo que su hijo, la ciudad y el entorno provocaron, convirtiéndolo en enamoramiento.

Hace una semana, cuando tomé las fotografías que acompañan esta viñeta, ya tenía el tema para la entrega de hoy: El Cedazo y la utopía. En ese momento, cuando en esta época de pandemia visitaba con su nieta y bisnietos el parque, nos llamó la atención lo descuido del sitio. Qué diferente de cuando ella nos acompañaba. El nombre oficial es CEACUR: Centro de Educación Ambiental Cultural y Recreativo El Cedazo y lo administra la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua. La inauguración fue el 06 de enero de 1996 y tenía como propósito rescatar el área de manantial que “abastecía a la Villa de Nuestra Señora de la Asunción mediante el Sistema de Conducción de Agua que data del año 1730…El parque también alberga El Caracol, el único centro paleontológico del estado; a un costado también se encuentra La Casa del Adolescente, donde organizan talleres artísticos y deportivos...” [2]  Lo que ahora es La Casa del Adolescente, fue el lugar donde su nieta actuó como brujita y que a pesar del maquillaje, se veía tan linda, que los profesores recurrieron a colocarle una gran nariz que más enaltecía su belleza. En el foro al aire libre bailó como “China poblana”. En las “chuletas”, esas resbaladillas enormes de cemento características de los parques públicos en Aguascalientes, y los conjuntos de juegos infantiles de plástico eran parte de nuestros recorridos cotidianos que hacíamos al visitar el espacio, caminatas que nos llevaban al puente desde donde podíamos dar de comer a los patos, gansos, gallaretas y pájaros que habitan en la zona.  Una vez, al no tener más tortillas para estos animalitos, fuimos atacadas por los gansos que todavía tenían hambre. El antiguo mapa electrónico interactivo donde se podía conocer información de los municipios del estado ahora es un gran letrero con una frase de la Madre Teresa de Calcuta. En la visita siguiendo las medidas sanitarias, lo primero que nos asombró es que el equipo de sanitizar no funcionaba, si nos tomaron la temperatura, ofrecieron gel y dejaron pasar porque llevábamos cubrebocas. Dos esculturas llamaron nuestra atención, la primera realizada con fragmentos de armas de fuego. Sin comentarios. La otra, la de un mamut. Reproducción del tamaño real de esta especie del pleistoceno. Impresionante.

Pero ¿qué tiene que ver el tema: “El Cedazo y la utopía”; con “El Cedazo y el cambio climático en época de elecciones”? Mucho. El eje está en la participación ciudadana. Me explico. De acuerdo con el Programa de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Aguascalientes 2040, en  Aguascalientes dentro de la mancha urbana hay dos presas cuyas aguas se utilizan para el riego de áreas verdes, una es la de Los Gringos y otra, El Cedazo, tienen capacidad de almacenar hasta 1 400 000 y 637,834 metros cúbicos, respectivamente.[3] En el área existe una tratadora de aguas, no sé si está funcionando, porque una cosa es que haya sequía, estemos en pandemia o falta de cumplimiento de las funciones que tiene la institución al cargo es urgente desazolvar El Cedazo. Ahí es donde entra la participación, que bien podría ser catalogada como utopía.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como el espacio mínimo indispensable de área verde por habitante residente en una ciudad, llamado EVP (espacios verdes públicos), no discutiremos lo que se define como tal, sólo es importante señalar que este espacio es de entre 9 y 11 metros cuadrados. Este tema se vuelve relevante, primero porque forma parte de los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2030. En la Conferencia Habitat 2016 se diseñó una “Nueva Agenda Urbana” para el siglo XXI, donde uno de los compromisos transformadores era contar con ciudades y asentamientos humanos ecológico y resilientes. La pandemia demostró lo que los números confirman, falta mucho para alcanzar el mínimo de área verde por habitante. Para el caso que nos ocupa, Aguascalientes, en 2007 “…el indicador de la ciudad es de sólo 5 metros cuadrados por habitante…con 344 hectáreas; el cálculo incluye parques urbanos, de barrio y jardines vecinales no contempla glorietas, banquetas, camellones y unidades deportivas”[4] para 2018 siguiendo con la evaluación 1 del Programa de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Aguascalientes 2040 citado antes, Aguascalientes alcanzó 13 metros cuadrados por habitante lo que le ubica en el nivel ideal en contraste con la ciudad de León,  que tiene un déficit de 3.21 metros cuadrados en relación con el nivel mínimo de 9 señalado por la OMS, esto significa que hay “aproximadamente 0.754 ha por cada 1000 habitantes” [5]. En este sentido es de destacar que para la ciudad de Aguascalientes se ha implementado una estrategia de zonificación de la ciudad que la divide en 9 Zonas Urbanas de Focalización (ZUCO) que permite conocer la complejidad de lo que resume la referencia de área verde por habitante; mínimo se requiere considerar los espacios y la accesibilidad. De ahí, se clasifican los Parques en cinco tipos: Ecosistémicos que están fuera del área urbana; Metropolitanos, con un área de hasta 4 hectáreas y con accesibilidad de 10 km; Urbanos, de 1 a 4 ha sin influencia regional y a 2 km; Barrio de 0.26 ha a 1 ha a 1 km y vecinal o áreas asociadas al sistema de movilidad no mayor a .25 ha y a una distancia de 400 mts[6].  Siguiendo en esta lógica de espacio y cercanía, Aguascalientes reconoce que su índice de áreas verdes no es el adecuado ya que existen contrastes entre sus ZUCOs, por ejemplo en el ZUCO Universidad se alcanza casi 13 km (2) por habitante mientras en los ZUCOs Insurgentes y Cumbres, de los más poblados de la ciudad, tienen menos de 1km2. Así, las 39.60 hectáreas del CECAUR “El Cedazo” son importantísimas si además, se recuerda la intensión y el origen del mismo: recuperar el manantial. El Cedazo, como mencionamos antes, además es muy relevante por contar con un monumento histórico de carácter hidráulico El Caracol, la presa y el puente de matacán y ser el espacio donde se han encontrado por lo menos 39 especies de animales[7]. Volviendo a la escultura del Mamut, ahora ya deteriorada, de acuerdo con el texto de Jaime Lara Arzate “Paleoesculturas en Aguascalientes: vestigios de un museo de paleontología negado”[8] el proyecto original incluía la elaboración de 100 de las que se lograron instalas 43 en 2004, son obra de Luz Elena Topete Flores y contaron con la asesoría científica del paleontólogo Rubén Guzmán. No vimos ninguna cédula que permitiera conocer esto en el lugar.

Ante el incremento de la violencia estructural consecuencia de la desigualdad económica e inequidad social, los parqueS vecinales son un espacio en el que se requiere promover comunalidad, no comunidad, es decir, se trata de compartir en reciprocidad y eso, es posible cuando construimos utopías juntos. ¿Qué hubiera pasado si los políticos en campaña en vez de recurrir a lo de siempre: pintas de bardas, instalación de mantas, banderitas, difusión de propaganda, ¿etc.? Se ponen a trabajar con sus simpatizantes en impulsar, crear y fortalecer los espacios públicos sembrando plantas, árboles o resolviendo el acceso al agua de estos espacios, o por lo menos, como es urgente en El Cedazo se limpia y desazolva el lecho del río y se atiende a la fauna que visiblemente se está deteriorando. Hacer las cosas diferente se puede. Ahora cumplamos con nuestra obligación como ciudadanos de votar para luego exigir que las cosas se hagan mejor sin fragmentar, sin juzgar, si uniendo, analizando, escuchando a todas las voces y actuando desde la pluridiversidad donde se incluya la diversidad biológica, cultural y social en un solo concierto: el cuidado de la vida. Construyendo juntos dando la cara, educando con el ejemplo. Gracias Margarita, tu nombre una flor; tu presencia, un árbol. La familia, tu bosque, del que nace el amor, el agua, la vida.

 




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Maricruz Romero Ugalde. Mujer curiosa y risueña ejerce el oficio de la antropología y su pasión, el cine.  Su sueño de vincular ciencia y arte lo ha puesto en práctica al fundar y coordinar desde 2007 el Lab ETNOAI de la Universidad de Guanajuato. En sus 30 años de haber migrado de la Ciudad de México a la zona antes conocida como el Gran Tunal o la Gran Chichimeca, residió primero en Aguascalientes, luego en Zacatecas y ahora, Guanajuato. En esta sección comparte momentos de aprendizaje resultado de convivir con personas en el país y el extranjero. Datos de contacto: lab.etnoai@ugto.mx, Canal you tube ETNOAI UGto.

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[1] https://mxcity.mx/2018/07/el-mayate-es-un-magnifico-insecto-que-nos-ensena-a-reciclar/

[2] http://sic.gob.mx/ficha.php?table=centro_cultural&table_id=1144

[3] Tercera Sección del Periódico Oficial del Estado de Aguascalientes, el 7 de enero de 2019, p.30

[4] Programa de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Aguascalientes 2030 “La ciudad que queremos”. Segunda Sección del Periódico Oficial del Estado de Aguascalientes, el 7 de enero de 2007, p.22

[7] El texto consultado incluye datos del 19 de febrero de 2019. https://www.aguascalientes.gob.mx/ssmaa/areasverdes/cearcedazo.html

[8] https://www.lja.mx/2021/03/paleoesculturas-en-aguascalientes-vestigios-de-un-museo-de-paleontologia-negado/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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