jueves. 23.09.2021
El Tiempo
Es lo Cotidiano

CON EL DESARMADOR EN LA MANO

La reina pescadora, de Alyssa Wong

Esteban Castorena Domínguez

Sirenas
Sirenas
La reina pescadora, de Alyssa Wong

La reinterpretación de los mitos y las criaturas que de ellos surgen constituyen un punto de partida constante para nuevas historias. De entre todas las criaturas que han nacido en la imaginación colectiva, hay algunos que se han logrado adaptar mejor al paso del tiempo; monstruos como el vampiro o el hombre lobo han sido tierra fértil para un sin fin de historias en las que cada autor modifica a voluntad los atributos del monstruo clásico. Junto al no muerto sediento de sangre o el lobo que aúlla a la luna llena, también destaca la sirena como uno de los seres que mejor han logrado adaptarse y sobrevivir en el ideario colectivo.

En el comienzo estuvo Homero y sus criaturas voladoras, pasando por el cambio a seres marinos de los manuscritos medievales; y, permitiéndose una gran elipsis, llegamos a Hans Christian Andersen, Tomasi di Lampedusa, Disney y un largo etcétera. Las sirenas siguen causando fascinación. Y no es para menos: estos seres mitad mujer mitad pez desde su concepción, al menos en el ideario occidental, se imaginaron como monstruos que seducen y atraen a los hombres.

Hago énfasis en la parte del ideario occidental porque las sirenas no sólo derivan de la mitología griega, sino que en algunas culturas orientales hay otros monstruos mitológicos con torso de mujer y cola de pez. Seres como el jinmengyo, del imaginario japonés, distan de ser las criaturas hermosas y estilizadas a las que el publico occidental está acostumbrado. El jinmengyo es un monstruo descrito como grotesco, ya que la parte humana se limita a la cara, mientras todo el resto del cuerpo asemeja más a los pescados.

Alyssa Wong, escritora estadounidense que es ya considerada uno de los referentes actuales de la ficción especulativa, retoma la idea de las sirenas orientales para su relato La reina pescadora, publicado originalmente en 2014 y por el cual fue merecedora de nominaciones a premios muy importantes en el género de ciencia ficción.

El relato comienza con una frase que parece más una sentencia: “Mi madre es un pez”. Lily, la protagonista y narradora del relato, comienza entonces a hablar de sus habilidades para nadar. La idea de la mamá como un pez, revela unos párrafos después, es una historia que su padre les contaba a ella y a sus dos hermanas para intentar explicarles, de manera jocosa, la razón de que su madre las hubiera abandonado.

Así pues, el núcleo familiar de la narradora consta de su padre y sus dos hermanas. El papá es un pescador, Iris (desea ser bióloga pero “no le llegan los sesos para ir a la universidad”) y May (a quien no le importa estudiar y “es probable que termine por casarse con alguno de los chicos del muelle”). Lily es marinera y acompaña a su padre a bordo de un barco pesquero de nombre Pakpao. La historia se desarrolla en un pueblo a las orillas del río Mekong. En esta comunidad todos se dedican al comercio de pescado y, especialmente, al comercio de carne de sirena, la cual es un manjar para los comerciantes japoneses.

Además de ser feas y grotescas, como lo son en el ideario japonés, la mayoría de las sirenas en la historia de Alyssa Wong son estúpidas, se comportan como animales y nada más. No tienen el raciocinio de su parte “humana”. Sin embargo, durante un viaje de pesca, entre las redes surge un tipo de sirena que los pescadores no tardan en identificar como “de aguas profundas”. Esta variante tiene características más antropomorfas aunque no deja de parecer un pescado, es capaz de pensar, es peligrosa y también puede hablar. Lily, de hecho, la escucha decir la palabra hija, por lo que inmediatamente le viene el recuerdo de la historia que les contaba su padre a ella y a sus hermanas.

Una noche, la protagonista decide salir de la cama y bajar a la bodega donde guardan el pescado congelado y se encuentran los tanques en los que mantienen a las sirenas. La carne de las criaturas se echa a perder con facilidad, así que mejor es mantenerlas con vida. Al asomarse hacia los tanques, Lily descubre a uno de sus compañeros con las piernas dentro del agua. Lo ve mecerse hacia delante y hacia atrás. Desde la superficie del agua, justo frente al pescador, se asoma la cola de una sirena. En el agua, todas las demás nadan en círculos mientras aúllan con desesperación. Lily observa el cuadro hasta que una mano la sujeta por la espalda, es su padre, quien intenta calmarla y le explica que eso que acaba de presenciar es algo normal entre los pescadores.

Un buen cuento de ciencia ficción o cualquiera de los otros subgéneros de la ficción especulativa, no deja de explorar en la interioridad del ser humano. El elemento fantástico sirve como un acento mediante el cual un autor destaca aquello que le interesa. Las criaturas mitad humano (cualquiera que sea su sexo) y mitad bestia, son idóneas precisamente para explorar el lado más animal de nosotros mismos. No es fortuito que las sirenas de Wong sean irracionales o que constantemente resurja el motivo de la madre humana/pescado.

La escena del pescador y la sirena tiene mucha fuerza por varios motivos. En primer lugar por la naturaleza del acto, luego viene la normalidad con la que el padre explica a su hija lo que está pasando. La duda sobre la génesis de la protagonista crece. El coro de gemidos y chillidos que emiten las sirenas mientras su compañera está a merced del hombre es también un detalle interesante. Wong parece tomar el canto característico de las sirenas occidentales y lo subvierte de tal modo que cambia su significado. En este cuento las sirenas cantan de dolor, no porque quieran atrapar a los hombres; su canto es todo lo contrario, chillan porque están a merced de ellos.

Llegado a ese punto, cabría preguntar: ¿Quién es más animal? ¿Los captores o las cautivas? Wong, además, logra poner en el mismo plano la subyugación de las surenas/mujeres ante los hombres. Lo logra mediante las pequeñas pero significativas historias de las hermanas de Lily. May terminará por casarse y estar a merced de un hombre; Iris, sabemos después, sufre un ataque en las aulas del instituto, y por culpa de ese episodio dejará de lado los estudios. De un modo u otro, ambas están a merced de animales con apariencia de hombres.

Sobre Lily y el desenlace de su historia, el lector ya podrá intuirlo, pero las respuestas a sus preguntas sólo las tiene la sirena de las profundidades. Claro que para obtener lo que busca, la protagonista deberá pagar un precio.

Si quieres conocer el resto de la historia, puedes leerla aquí.

Esteban Castorena (Aguascalientes, 1995) es Licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Por su trabajo como cuentista ha sido becario del Festival Interfaz (2016), del PECDA (2016) y del FONCA (2018). Su obra ha sido publicada en diversos medios impresos y digitales. Gestiona un sitio web en el que comparte sus traducciones de literatura italiana.

[Ir a la portada de Tachas 420]

Comentarios