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Cuento • El CM del Diablo • Francisco López Ibarra

Francisco López Ibarra

Francisco Lopez Ibarra
Tachas 424
Cuento • El CM del Diablo • Francisco López Ibarra

 

Chinguesumadre, con este Pool alcanzo el bono de los tres viajes. Me miré los ojos en el espejo y le bajé a la música. Se subieron un wey y una morra con orejas de cordero. No quise ver si ya iban disfrazados. Comencé el viaje. Teníamos que recoger a un tercero cerca del arroyo. Se me antojó un cigarro. No tuvimos que esperarlo mucho, aunque al principio no lo lo pude ver porque iba de negro hasta los libros. Pensé que era de los que no se les antojaba hablar. En el semáforo les pregunté que si fumaban. Ellos me dijeron que no, pero él me preguntó que qué. Nos reímos y hablamos de Ubers Weed Friendly, aunque no confiaba mucho en los pasajeros de atrás. Le pregunté qué libro estaba leyendo, chance era Aristóteles porque el wey se veía bien marihuano. Me dijo que estaba leyendo la Biblia. “¿A poco crees en Dios?” se me salió decirle. “No es como que crea o no, pero tengo que saber qué pedo” me contestó. Entonces me fijé en Waze para ver por dónde debía de seguir para dejar a la pareja con orejas de cordero.  

“Es que yo llevo las cuentas del Infierno. Soy el CM del Diablo” dijo después de un rato, riéndose. Seas mamón, también me reí. Le conté que un tiempo estuve trabajando con algunas redes sociales del gobierno y que era todo un rollo. “Imagínate: nosotros que llevamos la cuenta principal del Infierno, en Facebook, Twitter, Instagram, etc.; junto con la de Satanás, Lucifer y Belcebú. ¿Te imaginas las líneas de comunicación que tenemos que preparar para el Señor de las Moscas? ¿O te has preguntado por qué las publicaciones de Baphomet tienen tan buena ortografía?”. Lo dijo serio, como cuando uno sigue hablando del trabajo después de salir porque te estresa, pero te apasiona mucho. Así se escuchaba. Los clientes de atrás no habían mencionado nada. La última vez que los escuché hablar fue cuando les pregunté si querían poner música o que le bajara al aire acondicionado. Incluso cuando me pasé de la vuelta se quedaron callados.

Entonces el CM del Diablo me contó la manera en la que tenían que preparar los calendarios de las publicaciones de Satanás. Había que investigar las fechas importantes, rendir tributos a rituales paganos, pero también estar al tanto de las noticias más frescas del Vaticano. Todos los días, a cualquier hora, les llegaba la información infiltrada por agentes dobles. “El mal no es un trabajo nada malo. No tiene que perder alcance, al contrario: siempre hay que buscar más seguidores. Así no me lo creas y aunque yo mismo no lo haga, me parece en verdad que me gusta lo que hacemos. Imagínate crear los contenidos para Lucifer: tener que leer un chingo sobre la libertad, la rebeldía, la traición. Nadie te prepara en la carrera para nada así, ni el profe más chingón. Hay que tener a la mano filósofos posmodernos, estudiosos medievales, pensadores antiguos y un poquito de magia negra. Nuestro engagement va más allá de que nuestros seguidores en las redes sociales reaccionen a nuestros posts, los compartan y demás. Queremos que nuestras publicaciones se lleven al nivel de las acciones, incidir en el mundo. Digo, todos tenemos nuestra manera de participar en todo eso. Todo el desmadre”. Entonces se bajaron los pasajeros con orejas de cordero y pudimos prender un porro.

Preparé al CM del Diablo para que probara una weed exótica que acababa de parar por el centro. El pedo es que mi dealer me vende cada vez más porque dice que ya no quiere que entren y salgan tantas personas de su depa, que se le hace muy placoso. Iba a juntar a la pandilla para comprar una onza por fin, pero nadie se prendió. Y como es 15na, me compré 4 gramos para mí solo, además es viernes. Le pregunté que cuál era el mayor pedo que habían tenido en sus cuentas, porque a mí me había tocado ver varios errores cuando trabajé en eso. “Es que la misma empresa que lleva la tercera parte de los ejércitos del cielo que cayó con Lucifer es la misma que gestiona las cuentas de la mayoría de los Profetas y a casi todos los Arcángeles. Sin mencionar que los del Antiguo Testamento siempre andan de pleito con los del Nuevo”. “Di que por lo menos no tienen que llevar las cuentas relacionadas con el Corán” se me ocurrió decirle. “Ya sé. Ya me los imagino intentando corregir los contenidos que salen de la cuenta de Jesús, diciendo que él solamente es otro de los profetas” me contestó como si no estuviéramos bromeando.

“De hecho, hubo un tiempo que, por falta de personal, tuve que estar haciendo los copies para dos de los profetas mayores. Era un pedo porque un día me aventaba todos los de un mes para la cuenta de Isaías, así que tenía que ser oscuro y amenazador, apocalíptico. Ese wey maneja una línea de comunicación muy enigmática, we. Entre rajarse las venas con Job y escribir un tuit al estilo The Mars Volta, pero sin caer en el Amputechture. Ese álbum sirve más para las cuentas que estoy llevando ahora. Mientras que con Jeremías tienes que ponerte entre llorón y viejo gruñón. Tenemos que publicar cosas súper machistas, amenazando al pueblo como lo haría cualquier machito en una escena de celos después de saber que su morra salió con otro. Lo bueno es que ahorita me pusieron como estratega para las cuentas más importantes: el Infierno, Lucifer, Satanás y Belcebú. Además de que coordino a la mayoría de los demonios más importantes. Y chance el próximo año hasta logramos quedarnos con otros clientes: dioses antiguos tanto de Grecia como de los alrededores de Jerusalén, aparte de Baal, que ya lo gestionamos desde hace un mes” me dijo antes de que le pasara el porrito por última vez.

Entonces, como me di cuenta de que hablaba en serio, le pregunté: “¿Y quién gestiona la cuenta de Yahvé?”. “No mames, wey, ese vato la lleva sola. Nosotros nada más le damos las correcciones, hacemos métricas y demás, pero nunca se equivoca y siempre sabe todo lo que está pasando” me contestó. “Me pregunto si se verá a sí mismo, cómo interpretará sus KPI’s para tener tanto alcance orgánico” dijo como si hablara solo antes de bajarse. Cerré el viaje y le puse 5 estrellas por la anécdota. Ya me tocaría seguir las cuentas que gestiona el CM del Diablo.




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Francisco López Ibarra (Mazatlán, Sinaloa, México - 1992) Creación, edición, traducción. Vivo en Guadalajara, Jalisco. Licenciado en Letras Hispánicas. He participado en diferentes encuentros o cursos para escritores jóvenes y publicado en diversos medios: Un siglo de pura sombra (Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, 2015), Luvina: escrituras en juego (Universidad de Guadalajara, 2016), entre otras. Autor de Este no es un mustang (Editorial Montea, 2017). Mi sitio web: https://nocoolenough.com

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