miércoles. 22.09.2021
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54 MUJERES, LA SERIE [36]

54 Mujeres [36] • Kleenex (“Anything by:”) • José Luis Justes Amador

54 Mujeres [36] - Kleenex, Anything by
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54 Mujeres [36] • Kleenex (“Anything by:”) • José Luis Justes Amador


Lo que producían eran ruidos absolutamente femeninos que a los machos
les habría dado vergüenza hacer en aquella época
y probablemente también les daría vergüenza hacer ahora.

Greil Marcus

1977. En algún momento de las pocas fechas europeas de los Sex Pistols, un grupo de suizos y suizas tuvieron la primera experiencia directa de lo que el punk estaba suponiendo en Inglaterra. Aunque eran pocos, muchos de esos pocos montaron grupos imbuidos del nuevo espíritu. Una de aquellas jóvenes asombradas por el nuevo sonido fue Marlene Marti, que adoptaría como nombre artístico Marlene Marder, participante de un grupo llamado The Nasal Boys, que tienen el honor de ser el primer grupo punk suizo que logró grabar un single ya en 1977. Sin embargo, Marlene no llegaría a grabar con ellos ya que a los pocos días de unirse al grupo, el resto de los miembros decidieron que no siguiera, ya que ella tocaba el saxofón y, según ellos, era un instrumento que no tenía cabida en un grupo punk.

Tras esa horrible experiencia, a Marlene se unió Klaudia Schiff, de nombre real Klaudia Schifferle, para formar la banda Kleenex, que con ese nombre ya marcaban la desechabilidad y vulgaridad de su música, frente a los dinosaurios que querían la “trascendencia” y la “seriedad” contra la que el punk se alzaba. Regula Sing, Chrigle Freund, Astrid Spirit, Lislot Ha, Beat Schlatter, Angie Barrack y Christoph Herzog, fueron parte de la banda en algún momento de la corta vida de Kleenex, cuyos primeros conciertos estaban más a la vanguardia artística que a la reactualización del rock’n’roll que proponían los Sex Pistols.

Con sólo cuatro canciones daban conciertos que duraban cuatro horas, en las que repetían hasta la saciedad (y el enojo del público que no las conocía) sus tres mismos acordes y la misma letra. A eso hay que añadir que, según sus palabras, “Durante un año tocamos sin afinar la batería ni la guitarra ni el bajo”. Y, aunque no lo dicen, probablemente ni la voz. En uno de esos primeros y míticos conciertos el guitarrista, el único miembro masculino de la banda, las abandonó a mitad de concierto, pero una de sus fans femeninas que ya se “sabía” las canciones subió a terminarlo, convirtiéndose en la nueva guitarrista de la banda.

Un crítico las resume, acertadamente, con tres palabras: anarquía, amateurismo y creatividad. Un amigo suyo, viendo su falta de ambiciones, ya que pensaban más en pasárselo bien y epatar al público que en lograr una larga carrera discográfica, les grabó y editó un single con dos de sus canciones más representativas: “Ain't You / Hedi's Head”. De alguna manera extraña ese single llegó a las manos de John Peel que, apoyando siempre a los grupos nuevos, pinchó durante todo 1978 la cara B del single, que acabó llamando la atención de uno de los capos de Rough Trade quien se decidió a publicarlas en Inglaterra, por donde llegaron a girar aunque el single no se había vendido mucho. Rough Trade dejó de publicarlas. El siguiente disco, un EP que llegó a salir con Sunrise, añadía a las dos canciones del single un “Beri Beri” más cercano a la new wave más arty estadounidense que al punk. Su único larga duración sería un casete con doce canciones, publicado por una oscura casa suiza, lleno de voces anómalamente chirriantes, que en algunas pistas hacen solamente ruidos onomatopéyicos, un inglés de parvulario alternando con el alemán, y una instrumentación que a los instrumentos habituales añadía silbidos casi atonales, saxofones, violines e ¡incluso! un silbato antiviolación.

Entonces fue cuando les llegó la demanda de los pañuelos de papel, que las amenazaba con una demanda. Kleenex pasaron a ser Liliput; ya con el nuevo nombre grabaron el single “Die Matrosen”, una pieza rítmica cercana al krautrock. Rough Trade volvió a confiar en ellas con su nuevo nombre y les grabó su único larga duración, “Liliput”, con una maravillosa canción que destaca entre las demás, una hipnótica “Tong tong” cuya letra se limita a repetir esa palabra sobre una base que repite el mismo sonido una y otra vez. “Some Songs”, su segundo disco, sufrió la misma suerte que el primero y que toda la carrera de Kleenex / Liliput: éxito en el underground o el indie pero pocas ventas.

Años después esos discos originales se pagan a precios de oro. La mejor manera de encontrarlos es una recopilación completista con todo lo que publicaron ambos grupos, que salió con el sello suizo Off Course. A esa edición se une un disco rarezas, directos y actuaciones televisivas, que captura su espíritu mejor que las grabaciones de estudio. Klaudia, tras la disolución del grupo, se dedicó a la pintura; Marlene lo intentó con el más que olvidado Danger Mice.


PD: ¿Cómo lograron las Kleenex pasar a la historia con un puñado de canciones y un solo disco? Por aparecer en una de esas listas a las que los músicos y los aficionados a la música son tan adictos. Pero ellas lo lograron en una de las listas más famosas de la historia: los 50 discos favoritos de Kurt Cobain, con el añadido de ser el único grupo del que el cantante de Nirvana no recomendaba un disco. Decía, literalmente, “anything by:”; cualquier cosa que grabara Kleenex.


 

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