Es Lo Cotidiano

DISFRUTES COTIDIANOS

Chuck Close: meticulosidad creativa de gran formato • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

Chuck Close
Chuck Close: meticulosidad creativa de gran formato • Fernando Cuevas


Inscrito en las vanguardias estadounidenses vinculadas al arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX, recorriendo primero el campo del expresionismo abstracto, influenciado por Jackson Pollock, y después asentándose en el ámbito del llamado fotorrealismo por Louis K. Meisel, Charles Thomas Close (Monroe, Washington, 1940 – Oceanside, New York 2021) fue un artista visual de original enfoque, reconocido sobre todo por sus grandes retratos de familiares, amigos y colegas artistas, elaborados con base en fotografías que resultaban en una mirada hiperrealista, acaso influido y motivado por su prosopagnosia, trastorno que le impedía reconocer caras.

Desde niño tuvo problemas de salud y padecía dislexia; cuando tenía 11 años murió su padre y enfermó su madre. Tomó como un modelo temprano al periodista y activista John Patric, sobre todo por su espíritu crítico y contestatario. En los sesenta, asistió a las universidades de Seattle y Yale y obtuvo la prestigiosa beca del programa Fulbright para estudiar en Viena; a su regreso, se insertó como profesor de arte en la Universidad de Massachusetts y después se instaló en el efervescente Soho neoyorkino en 1967, potenciando su espíritu explorador que lo llevó a utilizar una gran diversidad de técnicas y materiales relacionados con la pintura, fotografía e impresión a lo largo de su trayecto.

Sus obras empezaron a conocerse hacia finales de los años sesenta, en particular desde su participación en la bienal de Whitney en Nueva York, dedicada a presentar, sobre todo, el trabajo de artistas jóvenes y emergentes. Gran Autorretrato (1968), una ampliación de su rostro y cuello marcado de 2.73 por 2.12 metros en blanco y negro con cigarro en boca, mentón ligeramente elevado, despeinado, luciendo bigote y lentes, fue la primera obra que destacó con su sello particular, entre otras siete que elaboró en aquella época: copiar celda por celda de una malla colocada sobre la foto y el lienzo, utilizando pedazos de tela, pequeños cuchillos, un pulverizador y una goma colocada en un taladro. Retomó su rostro en varias ocasiones a lo largo de su vida como motivo de varias obras que se volvieron muy reconocidas.

En efecto, en el contexto del hiperrealismo y su vertiente fotográfica, Close “con un cuidado maniático… ofrece un formato monumental a pequeñas fotos de identidad. No solo la ampliación, mediante una cuadriculación sistemática, revela las limitaciones técnicas del fotomatón, sino que además el arte del retrato pierde sus criterios de identificación para llevar los signos de este rostro en blanco y negro a las dimensiones extravagantes de un nocturno en el que la mirada se pierde recorriendo la inmensidad de un tablero casi cósmico, como si la figura revelase su génesis en los arcanos de una abstracción original all over” (Pradel y Marín, 1992, en Arte contemporáneo, Larousse, p. 83).

Gustaba de utilizar una misma foto para crear obras sucesivas con distintas técnicas y materiales, como el caso de la del músico minimalista Philip Glass, partiendo de una primera versión en 1969, reelaborada con acuarela en 1977, con huellas en 1978 y en papel a mano en 1982, entre otras que formaron una exhibición de 18 retratos en el 2008; en esos años capturó también a colegas artistas como el pintor Joe Zucker y al escultor Richard Serra en sendas imágenes. Ya en la década de los setenta, se estrenó con una exposición individual, sustentando su importancia como parte de las corrientes estéticas del arte norteamericano, y en 1973 su trabajo se pudo ver en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

La obra titulada John (1972) alcanzó un precio de $4.8 millones de dólares tiempo después, mientras que Cindy II (1988), que capturó a la afamada fotógrafa Cindy Sherman, terminó vendiéndose en $1.2 millones. Notable resultó su obra Mark (1979), realizada con acrílico y con la que consolidó y expandió su estilo. A finales de la década de los ochenta, sufrió una hemiplejia causada por un colapso de su arteria espinal que lo dejó parapléjico: sin embargo, continuó su labor creativa, primero utilizando la boca para sostener el pincel y así poder elaborar algunos retratos pequeños y después, ya con cierta recuperación en el movimiento de su brazo y piernas, con una brocha amarrada en su mano.

Como sucedía con el puntillismo, la distancia física del espectador con respecto a la obra forma parte del proceso de apreciación: de un sorprendente realismo a un absorbente detalle, como si se tratara de dos obras distintas o, en el caso de la cuadrícula, un conjunto de células pictóricas interdependientes pero al mismo tiempo autónomas, cobrando un sentido diferente en función de la mirada sistémica, como si se retratara el pensamiento complejo en gran formato. A pesar de las dificultades para seguir produciendo, realizó Kiki (1993), óleo sobre la reconocida escultora, y Emma (2002), en colaboración con la artista japonesa Yasu Shibata, utilizando 113 colores que le dan una notoria vivacidad a la pequeña retratada, como si estuviera detrás de un vidrio acuoso.

Una obra sobre el rostro de la icónica modelo Kate Moss (2005), antecedió a las de los mandatarios de su país, President Bill Clinton (2006) en gesto afable y Barack Obama by Chuck Close (2013), díptico fotográfico en el que el ex presidente aparece sonriendo y serio: justamente, para su gobierno convocó al artista junto a Yo-Yo Ma para promover la educación artística en los centros escolares. Presentó en el 2009 algunas imágenes de sus hijas (2009) y en el terreno de la fotografía realizó algunos daguerrotipos con Lorna Simpson, Brad Pitt, Willem Dafoe, Lou Reed, y Sean Penn, entre otros, como sujetos focales en un ambiente de particular profundidad de campo.

Retrató también, entre otras artistas, a Laurie Anderson, Kara Walker y Zhang Huan a través de pinturas de gran tamaño, y a Paul Simon y a la filantrópica Agnes Gund en el formato de celdas, personas importantes para él, como lo planteó en la exposición del 2010 donde presentó estas obras. Los autorretratos siguieron formando parte de su obra. Hacia el final de su vida enfrentó acusaciones de acoso sexual por realizar comentarios vulgares hacia algunas mujeres que asistieron a su estudio a posar, ante lo cual ofreció disculpas y explicó que su intención al referirse a sus cuerpos era un asunto artístico, reconociendo que tenía una “boca sucia”. En este contexto, fue diagnosticado con demencia frontotemporal hacia el 2015. Fue miembro de la Academia de Artes y Letras Americana y se hizo acreedor a la Medalla Nacional de las Artes.



 

[Ir a la portada de Tachas 433]

Comentarios