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CON EL DESARMADOR EN LA MANO

El baño suabo, de Herta Müller • Esteban Castorena

Esteban Castorena Domínguez

Imagen antigua de un baño en tina
Tachas 439
El baño suabo, de Herta Müller • Esteban Castorena

Cientos de autores concuerdan al afirmar que, entre los géneros literarios, el cuento y la poesía son aquellos que están más estrechamente relacionados. Hay muchos argumentos a favor de esta idea. En primer lugar debe considerase que ambas disciplinas se valen de la concisión para lograr un determinado efecto en el lector. El cuento, generalmente, privilegia las acciones, el movimiento de los personajes. La poesía, por su lado, es concreta en la creación de imágenes que logren fijarse en la mente de quien lee.

Además de ser concretos cada uno a su manera, ambos géneros comparten otro elemento importante. En la conferencia dedicada a la velocidad, perteneciente a sus Seis propuestas para el próximo milenio, Italo Calvino señala que:

El cuento es un caballo: un medio de transporte, con su andadura propia, trote o galope, según el itinerario que haya de seguir, pero la velocidad de que se habla es una velocidad mental. Los defectos del narrador torpe enumerados por Boccaccio son sobre todo ofensas al ritmo, además de defectos de estilo, porque no usa las expresiones apropiadas a los personajes y a las acciones, es decir, que, bien mirado, aun en la propiedad estilística se trata de rapidez de adaptación, agilidad de la expresión y del pensamiento.

Todo lector estará de acuerdo en que no hay poesía sin ritmo. Quizás es más fácil reconocer la musicalidad en las poesías con métrica clásica, pero basta leer en voz alta los versos blancos o los versos libres para determinar si hay o no ofensas al ritmo. Si a partir de Calvino se retoman las ideas de Boccaccio, habría entonces que destacar el valor del ritmo en la prosa. Gracias a su brevedad el cuento permite que el narrador ponga especial cuidado en el andar estilístico de la prosa.

“El baño suabo” es uno de los relatos que conforman En tierras bajas (1982), el primer libro de la escritora rumano-alemana Herta Müller, ganadora del Premio Nobel en 2009. En su conjunto, este libro de exordio relata las condiciones extremas a las que un poblado rumano se enfrentó durante la dictadura de Nicolae Ceaușescu. La mayoría de los cuentos son narrados desde la perspectiva de una niña, lo que dota al libro de un fuerte contraste entre la inocencia y la brutalidad del contexto en el que sucede la acción.

Como muchos libros que ilustran situaciones históricas y vitales de gran crudeza, la recepción del libro no ha estado exenta de manifestar algunas críticas. En lo que respecta a “El baño suabo”, su aparición en una periódico regional de Suabia en 1981 provocó descontento entre la población al considerarlo ofensivo. Podría ser, dada la naturaleza del cuento, que el malestar general naciera de una sensación de desnudez, del sentirse expuestos entre las palabras un retrato poderoso que trae a la mente situaciones que algunos preferirían olvidar.

En apenas dos párrafos la autora logra un cuento de mucha fuerza. Müller logra ser concreta en las acciones y al mismo tiempo se vale de imágenes precisas para lograr que el lector empatice con los personajes. En sí, tal como lo expresa el título, toda la anécdota habla de un baño con agua caliente que se va enfriando. Lo que hace particular a este acto cotidiano es que cada uno de los miembros de una familia se baña con la misma agua con la que el anterior ya se ha lavado.

La traducción de Juan José del Solar editada por Random House y Siruela logra dotar al relato de un muy buen ritmo en lengua española. Las oraciones son simples y concretas, cada una es una imagen en sí misma. Sólo al final del relato, cuando ya los últimos miembros de la familia tienen su turno en la bañera y el agua está llena de los “fideos grises” de los demás, las oraciones crecen con enumeraciones. Los recursos estilísticos de Müller (y respetados por Solar) logran que el fondo y la forma del relato se empaten. A medida que la suciedad aumenta en el agua, así también la extensión de las oraciones.


Si quieres leer el cuento, lo encuentras aquí.




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Esteban Castorena (Aguascalientes, 1995) es Licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Por su trabajo como cuentista ha sido becario del Festival Interfaz (2016), del PECDA (2016) y del FONCA (2018). Su obra ha sido publicada en diversos medios impresos y digitales. Gestiona un sitio web en el que comparte sus traducciones de literatura italiana.

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