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Música • Sobre St. Vincent, Khruangbin, Con Todo el Mundo y Mordechai • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

St. Vincent
St. Vincent
Música • Sobre St. Vincent, Khruangbin, Con Todo el Mundo y Mordechai • Fernando Cuevas

St. Vincent, o cómo ser extraña y seductoramente compasiva

Es el nombre del proyecto de Annie Erin Clark, nacida en Tulsa, Oklahoma en 1982. Empezó a tocar la guitarra a los doce años para después volverse atenta aprendiz en la escuela de música de Berklee, donde grabó un EP; continuó creciendo artísticamente en compañía de su tío, la mitad del dúo jazzero Tuck & Patti, y participó con el explorador Glenn Branca en una grabación. Se integró en el 2004 a Polyphonic Spree, grupo saturado de coros que se entreveran con múltiples elementos sonoros. Antes de lanzarse al abismo creativo de la soledad a partir del 2006, formó parte del grupo de Sufjan Stevens, uno de los grandes trovadores contemporáneos, y grabó otro EP que se sumó a estos primeros acercamientos que fueron cimentando su creatividad para combinar géneros y enfoques de manera sorprendente.

Quizá su trabajo como repartidora de flores ahora suene a metáfora: los pétalos se han convertido en canciones de sentimientos encontrados. Con este cúmulo de experiencias sonoras, eligió el nombre de St. Vincent para su obra solista (en honor al hospital neoyorkino donde murieron Dylan Thomas y su bisabuela), encaminada a explotar una emotividad con dulce fachada pero sensaciones torrenciales, ampliando los contornos del indie gracias a su olfato literario y la capacidad para ahondar en estructuras musicales en las que emerge su guitarra privilegiada, de pronto con barniz sicodélico y entre un telón electrónico. Entre otras cantautoras, Kate Bush, Tori Amos y Fiona Apple, aparecen como referencias prontas en su propuesta, emparentada con Dirty Projectors, Joanna Newsom, Rilo Kiley y Angel Olsen, por ejemplo.

El sólido trayecto que ha ido in crescendo inició con el propositivo Marry Me (2007), prematura manifestación de sus coordinadas estilísticas, aún por pulir: estructuras pop de sorprendentes texturas y capas armónicas, letras más allá de los sentimientos descritos bajo el lugar común y una postura de inteligente desafío, inlcuyendo momentos de jugueteo jazzero. Ahí está Now, Now, avisando que el momento de iniciar es ahora y de ahí para adelante, con Landmines y la canción que da título a este debut. Con Actor (2009), envuelto en un halo fílmico, las cualidades vocales, compositivas y armónicas se precisaron, así como la estructura de las letras: Actor Out of Work, The Strangers y Marrow dan cuenta de la consolidación estilítica en ascenso.

Tras algunas colaboraciones con algunos importantes colegas de la escena, entregó Strange Mercy (2011), destilando confianza para expresarse de manera más abierta e intuitiva, explorando estructuras musicales más complejas, sin perder sensibilidad, como se advierte en la pieza del título, en Surgeon y en la afamada Cruel, atrapándote con un rítmica y apuntes guitarreros envolventes, como si fuera en contra de tu voluntad. Con David Byrne, la legendaria cabeza parlante siempre en busca de renovación, presentó Love This Giant (2012), explorando las posibilidades intergeneracionales del pop arty y la interacción de miradas compositivas: ella sabe, además, pararse en hombros de gigantes.

Ya en completo dominio de tiempos y movimientos, poniendo en el proceso los aprendizajes generados con sus previas realizaciones y el contacto con destacados compañeros de viaje, grabó el homónimo e imaginativo St. Vincent (2014), dándose un vuelo vocal que abarca todos los espacios y rincones del espectro, tal como se advierte en el sencillo Digital Witness y en Smoking Section, además de profundizar en la diversidad de sonidos y orientaciones que había cultivado con anterioridad, incluyendo algunos lances disruptivos: aparecen Birth in Reverse con sus sobresaltos funkies y Prince Johnny, bajando el ritmo y elevando la sensibilidad, justo para precisar y fortalecer el abanico emocinal: se trata de un disco refinado y aventurero por partes iguales.

Jack Antonoff apoyó en la producción de Masseducation (2017), quizá su mejor álbum al momento, que ya es mucho decir, con la presencia de Kamasi Washington y Jenny Lewis, entre otros. Pills, Los Ageless y el corte titular son tres botones de muestra del nivel alcanzando con esta obra redonda y, por supuesto, absolutamente seductora: basta preguntarle a New York, ciudad a la que le entrega una bella y honesta carta de amor. Incluso mereció una versión acústica y una con remixes de la DJ rusa Nina Kraviz. Se trata de dos álbumes claves en su recorrido discográfico, caracterizado por la consistencia como sustento de la innovación.

Tras mantenerse muy ocupada con colaboraciones varias, volvió a contar con el apoyo de Antonoff para grabar el liberador y confesional Daddy’s Home (2021), dedicado a su padre, Richard Clark, quien salió de prisión después de pasar nueve años –la sentencia era de doce- por participar en un esquema de manipulación mercantil que en aquel momento inspiró la canción Strange Mercy, justamente: el álbum retoma un estilo identificado con el gusto paterno, como se discurre en Pay Your Way in Pain y Live in the Dream, de marcado aliento setentero con los espíritus de Bowie y Pink Floyd, respectivamente presentes, época que permea toda la estética sonora, letrística y visual del álbum. The Nowhere Inn (Benz, 2021) es un falso documental sobre su vida y la de la escritora, compositora y comediante Carrie Brownstein, ambas protagonizándose a sí mismas pero desde una lógica ficticia, con la música de St. Vincent de fondo, convertida en una de las compositoras esenciales del siglo XXI del rock y sus derivaciones.

Khruangbin: vuelo deleitoso

Para levantar un vuelo plácido y ver el paisaje cuando el sol se va despidiendo, el trío conocido como Khruangbin, que en tailandés refiere al aeroplano, despliega sus alas a partir de un soul pasado por surf sesentero con acentos dub y matices funkies, combinación a la que se le van insertando rasgos sonoros de diversas partes del planeta: el resultado es una placidez para las orejas que se va transmitiendo a mente y cuerpo. Básicamente instrumental con ocasionales lances vocales, este equilibrado triángulo formado en Houston y que empezó a trabajar en el 2010, se confabula con la guitarra de Mark Speer, el bajo de Laura Lee y la batería de Donald Johnson, Jr.

Grabaron un casete y se presentaron en sociedad con la canción A Calf Born In Winter en el 2013. Después de los EP’s The Infamous Bill (2014), con un mayor acento en el funk y la sicodelia, y el tributario History of Flight (2015), conformado por versiones de algunas de sus referencias como uno de los jefes de la chanson, Serge Gainsbourg, los taitianos de Boon Praraksa, Yellow Magic Orchestra y el gran Ennio Morricone, debutaron en el terreno de los largos con el delicioso The Universe Smiles Upon You (2015), en efecto para no dejar de esbozar una sonrisa de satisfacción auditiva, gracias a la calidez de las armonías y a la aireada estructura de cada una de las secuencias, que merecieron un EP de mezclas al año siguiente.

Con Todo el Mundo (2018) abrieron más las fronteras, María incluida, para nutrir las piezas con sonidos de Irán y Tailanda, proponiendo explorar las formas del amor: pensemos cómo nos queremos y levantemos un himno juntos. Con Scientist como invitado estelar, realizaron una versión en clave dub del disco, ahora titulada Hasta el cielo (2019). Ya con su nombre más ubicado, gracias a la posibilidad de identificación de escuchas de aquí y de allá, se mantuvieron muy activos: grabaron una versión de la clásica Christmas Time is Here de Vince Guaraldi, en tesitura lounge, colaboraron con Maribou State, presentaron el álbum en vivo Live At Lincoln Hall (2018) y formaron equipo con Leon Bridges para grabar el EP Texas Sun (2020), marcando una mayor tendencia hacia la inserción de letras y aprovechando la gran voz de su coterráneo para rendirle un iluminador homenaje a su soleada tierra.

Mordechai (2020) avisa pronto que el vuelo es en primera clase, con esos coros tranquilizantes que se entrometen con más frecuencias en las acostumbradas instrumentaciones de rítmica cálida e intención acompañante; la apuesta parece orientarse más hacia la instalación setentera, vía acentuaciones funkies y de soft jazz, sin dejar de recurrir a los consabidos elementos de otras latitudes, incorporando el juego de pelota y hasta episodios casi conversacionales muy utilizados en aquellos años. Hacia el fin de año, realizaron su contribución en la serie LateNightTales (2020), mezclando influencias de África, Corea del Sur, Europa del Este y música de raíces afroamericanas. Otra colección de remezclas apareció en el 2021, como para seguir levantando el vuelo y mantenerse flotando en una especie de deleitosa burbuja armónica.

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