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RESEÑA

Tzotzona, diálogo de Liz Espinosa Terán con la poesía, el sonido y el tiempo • Karla Gasca

Karla Gasca

Foto, Karla Gasca
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Tzotzona, diálogo de Liz Espinosa Terán con la poesía, el sonido y el tiempo • Karla Gasca

Las esculturas que descansan a un costado del Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), en un espacio en el que comulgan arte y naturaleza, han encontrado una forma de comunicarse con los espectadores más allá del simple encuentro, gracias a la capacidad creadora de Liz Espinosa Terán, quien a través de una serie de piezas poéticas-sonoras reinterpreta y comparte el diálogo que estableció con doce de estas esculturas. Tzotzona es el nombre de la intervención que permitirá a los visitantes de el Jardín de las esculturas “escuchar” lo que estas piezas tienen que decir.

Doce poemas y doce piezas musicales serán colocadas al pie de doce esculturas. De esta forma, tanto la música como la poesía, dos de los campos creativos que más ha ha explorado Liz Espinosa Terán, se convertirán en resonancias del discurso de cada pieza.

“En primer lugar, el escultor tiene un diálogo con su tradición, con su tiempo y por supuesto, aporta algo. Este diálogo continúa a través del tiempo. Cada una de las doce piezas que elegí del Jardín de las Esculturas me comunicaba algo muy particular, y fue a partir de este diálogo y de la resignificación que nacieron los poemas y las piezas musicales que a su vez comunicarán algo al que las escucha”, señala Liz Espinosa respecto a Tzotzona, verbo que en náhuatl significa “hacer resonar”.

Como ejemplo de este diálogo y esta experiencia estética, Liz habla de la escultura “Toro echado en el jardín” de Juan Soriano, sobre el que creó una pieza para piano con acompañamiento de coro y no al revés, como se acostumbra, y esto es por una razón: es una forma simbólica de interpretar la pieza en la que el animal toma el primer plano en vez del hombre: dejamos de lado al animal que sirve al hombre para reconocer su majestuosidad y su dignidad, como cuando se le observa en el campo, en la naturaleza.

Con esta serie de ejercicios creativos Liz deja claro cuál es su interés principal: trabajar los elementos ‘palabra’ y ‘sonido’. Esta es la razón por la que la mayoría de las piezas son corales. “La música no es necesariamente el poema cantado”, señala la autora y compositora, “sino la visión sonora de la resonancia de la escultura”.

Finalmente, pero no menos importante, el nombre de esta intervención surge de la resonancia que estas esculturas provocan en Liz. “Tañer los atabales era una tarea sumamente importante para la poesía náhuatl. Los tambores y su resonancia tienen un significado cultural, más allá del sonido; su función no era sólo hacer ruido, sino poner en práctica todo un rito”, explica.

La inauguración de Tzotzona se lleva a cabo el miércoles 24 de noviembre a las 19:00 horas en la Terraza del Jardín de las Esculturas. A partir de ese día, el público que visite este espacio tendrá la oportunidad de “escuchar” y dialogar” con doce esculturas en el marco del 13 aniversario del Museo de Arte e Historia de Guanajuato. El Coro del Teatro del Bicentenario resonará a través de los materiales, formas e historias de cada una de estas piezas.

Esta intervención se suma a las que Liz Espinosa Terán ha compartido en espacios como la Galería Jesús Gallardo, Mi Museo Universitario De La Salle (MIM) y el Museo de la Música Mexicana en Puebla. Por cierto, recomienda llevar audífonos para disfrutar mucho mejor de este diálogo.

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