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Cuento • Paredes de cristal • Ana María Morales Malmierca

Ana María Morales Malmierca

Ana María Morales Malmierca
Tachas 447
Cuento • Paredes de cristal • Ana María Morales Malmierca

Dentro de ti, me sentí insignificante, pequeñita, como una niña flotando en el interior de una descomunal pompa de jabón y envuelta en sus frágiles paredes arcoíris; burbuja cálida y acogedora, con tonalidades y matices de infinitos colores. Me sobrecogió tu grandiosidad elevándote hacia el cielo, y me impresionó tu osadía de llegar hasta las bóvedas y colocar los extremos apuntados de tus ventanales entre sus nervios: para ganar terreno a las sombras, quitar protagonismo a las piedras y triunfar con tus paredes de cristal. 

Ahora y desde la distancia, te confieso que llegué preocupada porque con el cielo cubierto, faltaban rayos de sol que extrajeran de las entrañas de tus vidrieras colores más vivos y nítidos y que tus transparencias fueran potentes. Pero enseguida me tranquilicé cuando me explicaron que, con el exceso de luz, pueden aparecer sombras inoportunas o tonos estridentes que, como el encendido arrebol en el rostro de una mujer hermosa, destruyan belleza, y en tu caso además, alteren tu armonía cromática o interrumpan la narración de tus relatos.

Me enamoraste al conocer tus intimidades, tu cuerpo y alma al desnudo, tus enigmáticos símbolos en el hechizo de las historias, mitos y leyendas que guardas con sigilo, y que solo cuentas cuando la luz traspasa los vidrios emplomados de tus magníficos rosetones y ventanales.

Catedral de León, me encantaría hacer eterna, como la luz que te inunda y te da vida, mi visita demasiado fugaz; pero volveré para verte en las sombras de la noche, porque sé que hasta con luz artificial eres bella. Te contemplaré desde fuera; veré cómo tus agujas, gárgolas y toda tu piel cobran vida, y comprobaré que desde tus entrañas, como una jaula transparente, proyectas tu alma hacia fuera, a la tierra y a los cielos y puedes ser capaz de contrarrestar hasta los brillos de las estrellas.

Cuidada y mimada Pulchra Leonina, joya del gótico, eres altiva, dulce y delicada, única en el mundo por tus particularidades arquitectónicas, pero sobre todo, porque te enriquece y da enjundia la luz que te da vida cuando arranca de tus primorosas vidrieras soberbias e inigualables transparencias.


 

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