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GUÍA DE LECTURA 436

Guía de Lectura • El silbido del arquero, de Irene Vallejo • Jaime Panqueva

Jaime Panqueva

El silbido del arquero, de Irene Vallejo
El silbido del arquero, de Irene Vallejo
Guía de Lectura • El silbido del arquero, de Irene Vallejo • Jaime Panqueva


Bajo el patrocinio de Cayo Octavio, a través de su famoso funcionario y amigo Cayo Mecenas, Publio Virgilio Marón recibe hacia el año 29 a.C. la misión de escribir una gran texto fundacional para el naciente imperio romano. Irene Vallejo lo imagina recorriendo las calles de la Roma, en su afán de huir de tan monumental encargo, mientras lo persigue un misterioso viejo que no deja de observarlo con ojos amenazantes. Aquellas piedras que su patrón, el futuro emperador Augusto, recubrirá a lo largo de las décadas que durará su reinado con el más reluciente mármol, serán testigos también del encuentro con el gran poeta Horacio y de los amigos que se acercan a pedirle consejo o recomendarle visitar a los poderosos de entonces. Virgilio duda de su capacidad para realizar la tarea, vacila si acometerla en prosa o verso, e incluso se niega a enviar a su patrón algunos avances.

Pero el mito está allí, la llegada de Eneas, príncipe de Ilión e hijo de Afrodita, a las playas de Cartago huyendo de la Troya en llamas. Gracias a las artes de Eros, Dido (también conocida como Elisa), reina de Tiro y fundadora de Cartago, se enamoraría del troyano; mientras su hijo, Yulo o Ascanio, sería cuidado por la hermana de ésta, Ana. Las intrigas palaciegas, los enemigos de los cartagineses y el destino reservado al héroe en las tierras del Lacio, forzarán su partida, que culminará en la fundación por Ascanio de Alba Longa, y el inicio de una estirpe que dará origen a Rómulo y Remo, a su vez fundadores de Roma.

Eneida, piedra angular de la literatura clásica latina y, a través del personaje de Virgilio en La divina comedia, pionera de la literatura en lengua italiana, es retomada por la escritora zaragozana autora del formidable ensayo El infinito en un junco. Una novela breve que dialoga entre épocas, entre exiliados y vidas que recomienzan, entre dioses y hombres. En términos del cine contemporáneo, El silbido del arquero es el remake polifónico de un clásico, escrito con prosa expresiva y muy cuidada, que nos brinda pasajes profundos, como estas líneas que arranco de los pensamientos del dios Eros mientras apunta sus dardos hacia los amantes. 

La belleza pertenece del todo a los humanos. Me refiero a esa belleza rara y conmovedora de las acciones generosas, del bien que nadie recompensará, del acto justo por el que se paga un alto precio, de la lucha perdida de antemano contra adversarios invencibles. En su finitud, los seres efímeros saborean todas las delicias: la intensidad del deseo, la pasión fulgurante, la fuerza transfiguradora del amor, la posibilidad de arriesgar, la fantasía que permite inventar palabras e imágenes para sobreponerse al caos y, en resumidas cuentas, el sueño luminoso de vivir fugazmente y después morir.

Lo dijo Daniel Samper Pizano en una entrevista: Irene Vallejo es filóloga clásica, pero no es la clásica filóloga. Y además, añado, es una notable fabuladora.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com



 

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