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Tachas 461 • Diez razones para ver Minx (HBO)

Óscar Luviano y Karla Gasca

Minx, imagen promocional de la serie
Minx, imagen promocional de la serie
Tachas 461 • Diez razones para ver Minx (HBO)

Minx es el nombre de la comedia de HBO sobre la primera revista porno para mujeres. Hay razones de sobra para disfrutarla, y aquí te ofrecemos 10, no con el afán de convencer, sino de demostrar que se trata de una propuesta fresca, divertida e inteligente que dibujará una sonrisa en tu rostro con solo recordar alguno de sus episodios.

  1. Aborda temas de género con humor. No es que Minx sea una serie feminista, sino que asume que el porno puede ser una herramienta para discutir cuestiones pendientes en el régimen patriarcal, y (sobre todo) una herramienta para objetar a eso que se ha dado en llamar el feminismo blanco desde una perspectiva que hace reír, pero fija una postura firme. Protagonizada por Ophelia Lovibond (Joyce Prigger), muestra a un personaje tan consciente de la agenda de género que puede llegar a una oficina y ordenar a la mujer afroamericana presente que le sirva un café, a lo que Idara Victor (Tina) responde: “No soy la secretaria, solo soy negra”.
  2. Aporta otra mirada sobre el porno. Aunque vivimos en un contexto que sataniza el mercado de los cuerpos, Minx apuesta por mostrar a la industria californiana de las revistas porno como un refugio para misfits: desde la feminista que trata de crear una revista “matriarcal” hasta el fotógrafo homosexual y la actriz porno que se revela en cada episodio como una experta en todos los temas posibles. La plantilla entera de la revista “tiene antecedentes penales”, pero en ella encuentran una oportunidad para subsistir. Y, sobre todo, es un espacio en el que no se condena el placer femenino.
  3. Es un homenaje a un formato en decadencia. En la era del adiós al papel, de la relativización de la importancia de la lectura y del auge de la fugacidad, este canto de amor a las revistas (cuando los diseños se recortaban y mimeografiaban) rebasa la fronteras del porno, y es una discusión abierta sobre la validez de usar estrategias extremas (el desnudo masculino) para vehicular temas vitales (el feminismo).
  4. Revitaliza la idea de la amistad entre hombres y mujeres. El centro de la serie es la química entre Joyce (Ophelia Lovibond) y Doug (Michael Angarano), el dueto imposible entre una feminista y un pornografo, y que demuestra, a contracorriente de las sitcoms sobre amistades entre hombre y mujeres, que el punto no es resolver la tensión sexual, sino romper con los propios prejuicios y ceder en aquellos espacios en los que podemos aprender del otro.
  5. Rompe el récord de mostrar pitos en la pantalla… Y eso apenas a la mitad de su piloto.
  6. Rompe con los estigmas de la “mujer ama de casa que es feliz de serlo”. Dentro de los personajes entrañables de la serie encontramos a Shelly (Lennon Parham), hermana de Joyce, que a pesar de dedicarse de tiempo completo a ser madre y esposa (principalmente por imposición social y familiar), resulta ser más aguda que la editora en temas relacionados con sexualidad, erotismo, placer, y en general de todo lo concerniente a ser una ama de casa y disfrutar de la vida a pesar de los estigmas que eso conlleva. Ella no busca abiertamente una oportunidad para formar parte del equipo de la revista, pero encaja perfecto en él.
  7. Nos recuerda que los verdaderos sinvergüenzas son otros. A lo largo de la serie nos encontramos con colaboradores de la industria porno editorial, quienes sí, son unos desvergonzados en general, pero no son los malos de esta historia. Los verdaderos sinvergüenzas no son los pornógrafos, las modelos, los artistas, fotógrafos o aquellos que roban para sobrevivir o disfrutan abiertamente la fiesta, sino los ricos que se satisfacen a costa de la dignidad de otros, aquellos que asumen el papel de hombres impolutos pero que son todo lo contrario.
  8. ¡Hey!, el feminismo no es tan serio como nos han hecho creer. Otro aporte monumental de esta serie es que nos recuerda que no todo en el feminismo es teoría dura y pura, ni se trata de asumir una postura para casarse con ella y enfrentar al mundo entero. Minx nos recuerda que el feminismo lo puede asumir y entender quien sea (incluyendo al hombre más vergudo, macho e idiota), siempre y cuando se comparta no como una imposición fanática, sino como una invitación a hacer de éste un mejor lugar para vivir.
  9. Take it easy. El personaje de Doug, en contraposición con el de Joyce, nos recuerda que la vida es dura y que muy probablemente nos esperen una serie de sorpresas desagradables, pero estresarse no sirve de nada. Ir por la vida con una actitud relajada es lo mejor que se puede hacer cuando todo está en tu contra, cuando tu pasión y visión está en contra de toda norma establecida, o bien, cuando tu sueño es uno muy distinto al del resto. La moraleja de Doug es (más o menos) “muy probablemente las cosas saldrán mal, pero si te estresas no solo saldrán mal, sino que aparte estarás estresado; y si salen bien, todo será fabuloso”.
  10. ¡Rompe el récord de mostrar pitos en la pantalla!

 

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