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Tachas 480 • Wolfgang Petersen: Submarino alemán en las costas hollywoodenses • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

Wolfgang Petersen y Clint Eastwood
Wolfgang Petersen y Clint Eastwood
Tachas 480 • Wolfgang Petersen: Submarino alemán en las costas hollywoodenses • Fernando Cuevas

La meticulosidad acompañó a este director alemán en sus dos distinguibles etapas, la de las películas de carácter más intimista realizadas en su tierra natal y la de su entrada a la lógica del blockbuster hollywoodense, en la que consiguió realizar algunos filmes de sólida acción narrativa, en contraste con algunos otros que resultaron fallidos. Nacido en Emden en 1941, Wolfgang Petersen fue hijo de un oficial naval, influencia que se advierte en algunas de sus propuestas temáticas. Estudió en el colegio de drama de Hamburgo, en donde probó tanto la actuación como la dirección, al final prevaleciendo esta última en su interés profesional, reforzado por su ingreso a la escuela de cine de Berlín a mediados de los sesenta, poco después de dirigir Stadt auf Stelzen (1965), filme televisivo.

Después de tres cortos para terminar la década, inició los años setenta participando en la serie detectivesca Tatort (1970) y realizó Ich werde dich töten, Wolf (1971), drama pasional seguido de otras cintas para televisión y Einer von uns beiden (1974), thriller de corte sicológico, al que le sucedieron otras películas filmadas para la pantalla chica hasta que dirigió La consecuencia (1977), una de sus obras principales y de las más desafiantes, basada en la novela de Alexander Ziegler y en la que retrató de manera directa las dificultades de un romance homosexual: en cierto sentido adelantado a los tiempos que corrían, su propuesta temática retomó elementos relacionados con el sexo y las cuestiones medioambientales.

El reconocimiento global llegó con El Submarino (1981), clásico filme bélico basado en la novela de Lothar G. Buchheim que retoma el fracasado intento de los alemanes para atravesar el estrecho de Gibraltar, controlado por los británicos durante la II Guerra Mundial, con la finalidad de llegar al Mediterráneo: filmada con nervio y precisión visual, considerando los conflictos de los tripulantes, además de contar con la presencia actoral del antiguo colaborador Jürgen Prochnow, la cinta mereció una reelaboración en forma de miniserie en 1985. Antes, el realizador adaptó a Michael Ende en La historia sin fin (1984), relato de fantasía con el mágico sello de la casa. 

Ya de lleno en terrenos hollywoodenses, presentó la evocativa Enemigo mío (1985), en la que un humano y un extraterrestre, interpretados por Dennis Quaid y Louis Gossett Jr. respectivamente, se quedan varados y terminan por necesitarse uno a otro, más de lo que pudiera parecer en un inicio. Instalado en Santa Mónica, se convirtió en un director buscado y bien cotizado para películas de presupuesto y así empezó por dirigir el neonoir Búsqueda mortal (1991), con Tom Berenger, Bob Hoskins y Greta Scacchi, en la que un hombre busca reconstruir su pasado tras padecer amnesia provocada por un accidente.

Le siguieron la muy lograda tensión creada En la línea de fuego (1993), con un atribulado guardaespaldas presidencial interpretado por Clint Eastwood, bien acompañado por John Malkovich y Rene Russo; Epidemia (1995), en clave apocalíptica que ahora resuena con evidentes ecos a la pandemia del COVID y de la viruela del mono, contando con un gran reparto encabezado por Dustin Hoffman, y Avión presidencial (1997), en la que Harrison Ford encarna al jefe de la Casa Blanca, mientras que Glenn Close negocia y Gary Oldman, aquí como líder de un grupo de extremistas rusos, busca obtener respuesta a sus demandas: todo sucediendo, claro, mientras se surcan los aires.

Para el siglo XXI ya no alcanzó las cuotas de la década pasada y así filmó la inverosímil Una tormenta perfecta (2000), con ausencia de la intensidad acostumbrada; la acartonada y artificiosa Troya (2004), revisión de la epopeya homérica con Brad Pitt como Aquiles y un conocido elenco, y Poseidón (2006), innecesario remake de la original cinta de desastres de 1972. Cerró su trayectoria volviendo al origen tanto nacional como estilístico con el drama Vier gegen die Bank (2016), en la que cuatro hombres suman esfuerzos para vengarse de un banco que les vio la cara. Murió de cáncer en Los Ángeles el 12 de agosto del 2022.
 

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